Democracia participativa: una cosa es decir, otra realizar.

Buenos Aires – Argentina – 14/09/2020: Durante el periodo donde más se atacó al sistema solidario de salud, mediante la desregulación de las obras sociales, competencia desleal con prepagas, anulación de la solidaridad vertical, etc. con la apertura a la mercantilización del sistema.

En aquel contexto se creó la Superintendencia de Servicios de Salud, por la fusión del ANSSAL, DINOS e INOS, organismo de control financiado con parte del aporte de los trabajadores para la cobertura de su salud, paradójicamente los gobiernos de turno pasaron a manejar los fondos intentando “disciplinar” al Movimiento Obrero con la distribución arbitraria de fondos.

Reteniendo fondos e incorporando prestaciones obligatorias – tratamientos, drogas, prestaciones, etc. – sin especificar el origen de los fondos asignados para cubrir el aumento del gasto.

Los trabajadores argentinos aportamos y solventamos estructuras gubernamentales y nos niegan la representación para ejercer y defender nuestros derechos, lo que dista mucho de la Democracia Participativa que se pregona.

La ley 19032 establece que todos los trabajadores activos aportamos a PAMI

Se nos niega representación pese a los aportes económicos que sostienen la institución, con el agravante que de la incongruente falta de solidaridad ya que de los $ 4.500 que el PAMI recauda por trabajador, sólo se transfieren mucho menos de $1.000– para cubrir sanitariamente a nuestros abuelos (sic)

Ahora para tratar de dar oxígeno – nunca mejor analogía en estos tiempos – a un sistema exhausto por aumento de prestaciones sin correlato presupuestario, baja de las recaudaciones por deterioro creciente del trabajo digno, mas la asignación arbitraria de fondos se propone aumentar el aporte de los trabajadores en un uno por ciento (1%), sin el correlato de que la parte proporcional a manejar por la Salud, deje de ser parte de este manejo arbitrario.

Y las autoridades de todos los Organismos son designadas por el ejecutivo de turno, ignorando a la representación obrera que los financia.

Más esfuerzo de los trabajadores y más desprecio por la Participación Social de la que tanto se pregona.

Sin una profunda discusión sobre las causa de la crisis es un esfuerzo inútil, arbitrario y antidemocrático que desmerece a quienes la sostienen e impulsan ya que afrenta los intereses de la clase trabajadora.

Fuente: Agencia Rieles