El tren de película que iba y volvía a la metrópoli

 

El Expreso Buenos Aires-Tucumán era un convoy de pasajeros de llamativo lujo. Estaba dotado del confort inherente a un hotel sobre ruedas y con detalles que halagaban al pasajero más exigente. En 1981 se transformó en El Independencia. Este tren apareció en 1969 y subsistió hasta la privatización de los ferrocarriles. en marzo de 1991.

 

El Expreso Buenos Aires-Tucumán era un convoy de pasajeros de llamativo lujo. Estaba dotado del confort inherente a un hotel sobre ruedas y con detalles que halagaban al pasajero más exigente. En 1981 se transformó en El Independencia. Este tren apareció en 1969 y subsistió hasta la privatización de los ferrocarriles. en marzo de 1991.

 

SOBRE RUEDAS. El coche cine contaba con un proyector de 35 milímetros, como las grandes salas de esos tiempos, y butacas para 80 personas.

«Fui la primera azafata tucumana del tren N° 275-276 del ex ferrocarril Mitre, más conocido como expreso Independencia. La formación, que se caracterizaba por la suntuosidad y el confort de sus coches, unía Tucumán con Retiro, ida y vuelta». Sin preámbulos, Marta Estela Giunta comenzó a evocar su tan añorado periplo de cinco años como auxiliar de a bordo (ferromoza) de ese lujoso convoy de pasajeros de trocha ancha.

El Independencia fue la versión de los 80 del aún más confortable y ostentoso Expreso Buenos Aires-Tucumán, que comenzó a correr a partir de 1969. Fue concebido como punto de partida hacia una nueva modernización de los servicios ferroviarios y símbolo de la recuperación de Ferrocarriles Argentinos, por lo que era uno de los trenes más lujosos y confortables del mundo.

«Aún más, para que pudiera desplazarse por la vía principal del entonces Ferrocarril General Mitre realizaron trabajos de readecuación de la infraestructura existente durante algo más de dos años. Las obras concluyeron el 6 de septiembre de 1969. Y entre ellas figuraba la renovación de 357 km de vías a lo largo de Santiago del Estero, la vía cuádruple de Retiro a Empalme Maldonado y la vía doble entre ese punto y José León Suárez, así como el mejoramientos del material rodante», detalló el consultor ferroviario Víctor Rossi.Lo cierto es que al inaugurarse el servicio, solo en 14 horas y 58 minutos se recorrían los 1.156 km que separan a la Capital Federal del «Jardín de la República». Pero a partir de 1981, al relanzarse como Independencia, se empleaban 18 horas.

 

 

Marta Giunta, que por entonces ni soñaba que iba a sumarse a la planta permanente del Independencia, contó: «a bordo de ese tren el viajero podía disfrutar de un espléndido restaurante, servicio superpullman con música ambiental, dormitorios que se convertían en coquetas salitas de estar, aire acondicionado en todo el tren, ver películas en el coche cine o degustar algún plato de la cocina internacional, que se servía en el ameno y distinguido coche comedor. Además de una atención permanente».

«El Expreso estaba formado, cuando comenzó a correr, por una locomotora Alco RSD 16, un furgón Werkspoor FC, cinco coches pullman Werkspoor P.A., un coche cocina Hitachi C.A, un coche comedor Hitachi R.A, dos coches dormitorios Materfer D.A. y a partir de 1977 de un coche cine Hitachi P.A.C. Pero desde que se convirtió en Independencia la formación se integraba con la locomotora, un coche automovilero, el coche cine, tres coches dormitorios, el coche comedor, los tres coches pullman Hitachi y el furgón Werkspoor FC», apuntó Claudia Giménez. Ella es profesora de música y cantante folclórica, y se desempeñó junto a Giunta como ferromoza de aquel servicio ejecutivo y veloz. En la actualidad reside en Buenos Aires.

Aunque a partir de 1976 se redujo en un 50% los servicios de pasajeros y en un 40% la planta de personal, el Expreso Buenos Aires-Tucumán sobrevivió y se convirtió en el Independencia. Incluso a partir de 1981 hasta 1989 hubo signos de cambios de actitud, al suspenderse el levantamiento de vías y producirse un lento mejoramiento en los servicios y en las inversiones.

«Había cuatro funciones de cine por viaje. Nosotras organizábamos los turnos del comedor y del coche cine», explicó Giunta, que hoy vive en San Juan al 1.700 junto a su esposo e hijas.

«Las películas que se pasaban eran de acción, como Arma Mortal (1, 2, 3 y 4), Mad Max, Expreso de Chicago; o de amor, como Love story, entre las que recuerdo», evocó Claudia.

El Independencia paraba en La Banda (Santiago del Estero), Ceres (Santa Fe) y Rosario. «Usábamos uniforme azul, camisa blanca, pañuelo azul, rojo y verde. Nos pagaban viáticos y sueldo. Éramos cuatro por viaje», contaron las ex auxiliares.

«Era un tren para exigentes, y se convirtió en una de las realizaciones más positivas que hizo la empresa nacional de ferrocarriles», resumió Claudia.

 

(La Gaceta – 17/08/2012)