Embajador ruso: «El nuevo gobierno tiene que crear ‘zanahorias’ para atraer negocios»

Dmitry Feoktistov llegó al país en agosto del año pasado, en el comienzo del final del gobierno de Mauricio Macri, y enfrenta la transición de Alberto Fernández. Desafíos y complementariedad de las economías.

Buenos Aires – Argentina – 29/11/2019: El embajador de la Federación de Rusia, Dmitry Feoktistov, llegó a Argentina en agosto del año pasado, por lo que le tocó el comienzo del final del gobierno de Mauricio Macri -con el que el presidente Vladimir Putin suscribió importantes acuerdos en diciembre pasado-, las elecciones generales y la próxima asunción al poder de Alberto Fernández. Feoktistov recibió a Gaceta Mercantil para analizar los principales temas de la relación bilateral pero no esquivó un análisis de lo que ocurre en la región.

¿Cuál es el estado de las relaciones argentino-rusas?

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En 2020 vamos a cumplir 135 años del inicio de las relaciones diplomáticas. Nuestras relaciones nunca han sido malas: han sido buenas o muy buenas. El año pasado se cumplió el décimo aniversario del establecimiento de la relación estratégica integran entre nuestros países. Esto quiere decir que, independientemente de la situación política interna en nuestros países, nosotros seguimos y seguiremos siendo socios. Esto fue confirmado por la visita del presidente Vladimir Putin que se realizó al margen de la cumbre del G20 en Buenos Aires en diciembre del año pasado. En aquella visita fueron firmados varios acuerdos, por ejemplo en energía nuclear, pesca, etc. Las relaciones de asociación estratégica fueron establecidas durante el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, siguieron con el gobierno de Cristina Kirchner y continuaron con el de Mauricio Macri. Esto confirma que nuestras relaciones no dependen de la coyuntura política. Con Macri tuvimos buenas relaciones pero esperamos que sean aún mejores. Tenemos todos los fundamentos para eso. Somos países grandes e influyentes en el marco del G20, cooperamos de manera activa en la ONU en cuestiones de seguridad y tenemos los mismos enfoques hacia los principios de la supremacía del derecho internacional, el respeto de la soberanía de los estados, la integridad territorial y el multilateralismo.

¿Cuáles son las prioridades en la relación bilateral?

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Argentina ha recibido la diáspora más grande en América latina de nuestros compatriotas, que son alrededor de 300.000 ciudadanos rusos, un factor muy importante en nuestras relaciones. Según los sondeos, el 80 por ciento de los argentinos tienen una imagen positiva de Rusia. Los rusos se sienten en Argentina muy libres, como si estuvieran en casa. Todo esto crea unos fundamentos muy importantes para desarrollar nuestras relaciones.

Los principales ámbitos de cooperación son la economía, la política y la seguridad, y el orden en que los menciono es muy importante. El presidente Putin se reunió con el presidente Macri tres veces el año pasado y en cada ocasión comenzaron su diálogo hablando de las relaciones económicas y comerciales. El año pasado, el intercambio comercial creció 40 por ciento, una cifra récord. Pero en cifras absolutas el intercambio no es grande, alcanzó los 1.250 millones de dólares el año pasado. No es suficiente para nuestra asociación estratégica y para dos países miembros del G20. En la lista de sus principales socios comerciales de Rusia, Argentina está en el puesto 60. Y Rusia no es el principal socio comercial para Argentina. Si comparamos el actual nivel de intercambio ruso-argentino con los 27.000 millones de dólares con Brasil, los 19.000 millones con China y los 12.000 millones con Estados Unidos, queda claro que todavía tenemos mucho por delante. Aquí operan una veinte empresas rusas y hoy mismo hay una delegación de la empresa estatal Gazprom, que está iniciando negociaciones con YPF.

La empresa Rozatom, dedicada a la energía nuclear, está dispuesta a desarrollar la cooperación en este ámbito, en el marco de los acuerdos firmados durante la visita del presidente Putin, para construir centrales de plena potencia, de menor potencia y flotantes. La empresa ferroviaria rusa Transmashholding (TMH) está dispuesta a trabajar en el proyecto de recuperación de los ferrocarriles de Bahía Blanca-Blanca, que supone una inversión de 700 millones de dólares. La empresa rusa TMH espera el resultado de la licitación por 850 millones de dólares para el suministro de material rodante. Esperamos que con el nuevo gobierno que está por asumir, estos proyectos y muchos otros puedan ser concretados. Comprendemos que la base de la economía argentina son las PyMEs, así que estimulamos los contactos no solo con las grandes empresas sino con las PyMEs también.

¿Se dice habitualmente que las economías de los dos países son complementarias?

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Este es un mundo en el que todas las economías son complementarias pero cada país tiene su especialización. Hay varios ámbitos en los que podríamos cooperar, pero le daré un ejemplo: el de la energía nuclear. Tanto Rusia como Argentina tienen sus diferentes tecnologías, pero también se pueden unificar en algunos proyectos conjuntos. Tenemos una central nuclear flotante que podría ser instalada en un buque construido por Argentina. Otro ejemplo: la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta está en un 4 por ciento. Y Argentina está pensando en ese yacimiento como una posibilidad cierta de salir de la crisis. Vaca Muerta es una explotación no convencional y Rusia tiene experiencia en la explotación convencional, puede haber complementación en este terreno. Rusia es una potencia espacial y Argentina ha construido y lanzado satélites, también podemos ser complementarios. Hay muchos más ejemplos, seguramente.

¿Si existen todas estas posibilidades, por qué no avanza la asociación estratégica?

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Yo no dije que la asociación estratégica no avanza, avanza. El septiembre de 2015 le dimos un impulso adicional y la hicimos integral. La asociación estratégica no es solo económica, también es política, en seguridad y cultural. Es una concepción que abarca todos los planos. Si usted se refiere a la relación económica y comercial, es un tema aparte. Y hay una explicación objetiva al planteo de que se puede hacer más en este terreno: Argentina atraviesa una crisis económica, le debe al FMI 57.000 millones de dólares y a otros acreedores un total de 350.000 millones. La economía argentina, en muchos casos, sigue siendo cerrada y proteccionista. Rusia, en el ranking internacional Doing Business está ganando posiciones y el objetivo es llegar al puesto veinte. Argentina está en el sesenta. Esta coyuntura económica no favorece la llegada, tanto de empresas rusas como de otros orígenes, porque hay riesgos. Conocemos bien el método del palo y la zanahoria, y ahora no se pueden usar palos para atraer negocios al país. El gobierno tiene que crear sus propias zanahorias para atraer negocios. Así que esperamos que el gobierno que asuma el 10 de diciembre ofrezca tanto a Rusia como a los inversores de otros países las condiciones que los atraigan.

¿Cuál es su visión de lo que ocurre en la región?

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Soy embajador en Argentina, no tengo responsabilidad en otros países de la región pero voy a compartir con usted mi opinión. En cada país las situaciones sociales tienen sus propias causas que las provocan. La tensión social no es un rasgo específico de América latina. Hay tensión social en distintos lugares del mundo como en Europa, está allí el ejemplo de los “chalecos amarillos” en Francia. La prensa internacional analiza ahora las causas que provocaron estas situaciones en la región pero creo que la principal causa es la desigualdad. La diferencia entre ricos y pobres. La gente siente que la distribución de la riqueza no es justa. Espero que la situación se estabilice próximamente. Rusia considera a América latina una región amistosa porque no estamos en contra de nadie. Estamos interesados en mantener relaciones de igualdad y amistosas con todos los países basadas en los principios que apoyamos con Argentina de respeto por la soberanía nacional y el multilateralismo. Todos conocemos las últimas declaraciones de (Donald) Trump (el presidente de EEUU), que comenzó a recordar la doctrina Monroe, elaborada hace 200 años, una concepción que en resumen considera que América latina es el patio trasero de EEUU, una zona de intereses especiales donde pueden hacer cualquier cosa. Todo esto huele a neocolonialismo pero nosotros pensamos que en las últimas décadas el mundo ha avanzado mucho. El mundo ya no se divide entre metrópolis y colonias, y el que no lo entienda, muy pronto tendrá que entenderlo. Rusia está a favor de un mundo multipolar en el que todos los países son iguales. En un ambiente de respeto mutuo planeamos continuar las relaciones con nuestros socios en la región.

Fuente: Gaceta Mercantil