Nos preguntamos ¿Es el Subte un Clúster principal en el contagio del Covid-19?

En el metro de Buenos Aires se realiza desinfección de las Cabinas de Conducción.

Buenos Aires – Argentina – 03/08/2020: Rieles trato de hacer una pequeña investigacion sobre la realidad que hoy se esta viviendo a nivel mundial en referencia al COVID-19 y la relacion con el Transporte publico.

En la foto se puede apreciar el nivel de prevención en el Puesto Central de Operaciones para garantizar la operatividad del Metro

COVID-19 ¿Es el Subte un clúster principal en el contagio?

En nuestro país escuchamos las recomendaciones para el desconfinamiento de las autoridades de Gobierno o profesionales de la salud basados en evitar lugares con las “3 C”: ‘closed’ (cerrado), ‘crowded’ (abarrotado) y ‘close-contact settings’ (contacto estrecho o cara a cara); sugiriendo así que las personas no deberían viajar en los sistemas de transporte públicos por ser éstos una alta fuente/zona de contagio.

Sin embargo, un creciente número de investigaciones en distintos lugares del mundo sugieren lo contrario

Un estudio realizado en París, y publicado por Salud Pública de Francia, encontró que ninguno de los 150 grupos de infección por Coronavirus identificados -desde principios de mayo hasta principios de junio- se hayan originado en los sistemas de transporte de dicha ciudad (https://www.leparisien.fr/societe/coronavirus-pourquoi-aucun-cluster-n-a-ete-detecte-dans-les-transports-05-06-2020-8330415.php)

A la misma conclusión se llegó en Austria, donde una investigación similar descubrió que ninguno de los 355 cluster de casos -entre abril y mayo- se pudo rastrear por el uso del transporte público (https://www.ages.at/service/service-presse/pressemeldungen/epidemiologische-abklaerung-am-beispiel-covid-19/#)

Continuando con otros ejemplos alrededor del mundo, Japón, que tiene una de las redes ferroviarias más concurridas del mundo, tuvo muy pocas infecciones (solo alrededor de 17.000, menos del 1% de la de los EE. UU.) y no se reportaron aumentos en Tokio desde que Japón comenzó a reabrir su economía. En este caso, es importante escuchar al médico Hitoshi Oshitani, un virólogo y experto en salud pública en la Universidad de Tohoku, quien en una entrevista brindada a la prestigiosa revista Science, también le restó importancia al transporte público en el contagio del COVID.
https://www.sciencemag.org/news/2020/05/japan-ends-its-covid-19-state-emergency

Además, si éste fuera un súper propagador global, entonces se habría esperado un gran brote en la densa Hong Kong, una ciudad de 7.5 millones de personas que depende de un sistema de transporte público que, antes de la pandemia, transportaba 12.9 millones de personas por día. Si bien allí la cantidad de pasajeros disminuyó considerablemente (menos que en otros países), Hong Kong ha registrado solo unos 1.100 casos de COVID-19, una décima parte por ejemplo del número de infectados en Kansas, que tiene menos de la mitad de habitantes.

Indefectiblemente nos tenemos que preguntar, ¿es el Subte un clúster importante de contagio?

Una nota publicada a mediados de junio en Estados Unidos hace semanas en The Atlantic hecha luz sobre esta cuestión y bien podría tomarse como respuesta a esta pregunta. El artículo titulado “Fear of Public Transit Got Ahead of the Evidence” (El miedo al tránsito público se adelantó a la evidencia), firmado por JANETTE SADIK-KHAN cobra vital importancia por tratarse la autora, de una directora de Bloomberg Associates y ex comisionada del Departamento de Transporte de la ciudad de Nueva York (además de haberse desempeñado como Administrador Adjunto de la Administración Federal de Tránsito).
https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2020/06/fear-transit-bad-cities/612979/

DE CARA A LA NUEVA NORMALIDAD

Sin duda alguna, los sistemas de transporte público se muestran indispensables para el funcionamiento de las grandes ciudades dado que transportan a los trabajadores esenciales a sus puestos de trabajo y, al mismo tiempo, actúan como un motor importante de estabilidad y equidad económica.

¿Nos pusimos a pensar en las consecuencias de “matar” al sistema de transporte público de pasajeros?

La sugerencia al no uso del tren, el colectivo o el Subte también falla en materia de transporte y política ambiental: el cambio de los usuarios del transporte público a vehículos de una sola ocupación asfixiaría a las ciudades con congestión y contaminación, y reforzaría los resultados mortales de un siglo de planificación urbana centrada en el automóvil que las principales ciudades del mundo han estado tratando de escapar.

Los aspectos más aterradores de la pandemia involucran cosas que no podemos ver. No podemos ver el virus, no entendemos completamente su epidemiología y no sabemos exactamente cuáles son los pasos más efectivos para reducir o incluso eliminar el riesgo en el transporte público. Pero los sistemas de tránsito revitalizados pueden no necesitar desinfección a nivel de hospital para operar de manera segura y recuperar a los pasajeros.

Desde luego que deben tener sus protocolos, estar limpios e higienizados y contar de parte de los usuarios de un comportamiento responsable que incluya, el lavado de manos, la utilización de alcohol en gel, no comer, beber y hablar en los transportes y el uso del tapabocas en todo momento. Además, desde luego, de la protección que reciban los colaboradores de cada medio de transporte. Todo ello, en su conjunto, puede ayudar a reducir los puntos de contacto.

Lejos de reducirse la crisis, La Ciudad no se recuperará si a la económica y de la salud agrega la crisis del tráfico.

El mayor riesgo para la salud puede no ser el Subte, en cuál una persona comparte 25 minutos con un grupo de extraños bajo tierra. Los científicos, médicos y las autoridades aún tienen mucho que aprender.

Lo que está quedando claro es que, con las precauciones adecuadas, los pasajeros del sistema de transporte público pueden sentirse cómodos al viajar en estos medios de transporte nuevamente y las dependencias que regulan esta actividad pueden comenzar a construir los sistemas de tránsito posteriores a la pandemia que las ciudades y sus vecinos quieren ver.

Fuente: Agencia Rieles