Once: un peritaje confirmó que el maquinista no padece epilepsia

 

Perjudica a Schiavi y empresarios que esperaban descargar responsabilidades en el trabajador ferroviario.

 

Perjudica a Schiavi y empresarios que esperaban descargar responsabilidades en el trabajador ferroviario.

 

Lastimado. Marcos Antonio Córdoba es sacado en camilla el 22 de febrero pasado de la máquina./reuters

Marcos Antonio Córdoba quien conducía el tren de la tragedia de Once no padece epilepsia . El resultado de los estudios que le hicieron en la quincena pasada da por tierra una de las últimas hipótesis a la que se habían aferrado los imputados en la investigación del choque del tren: que en los metros finales del fatídico viaje, Córdoba había tenido una convulsión epiléptica que lo había dejado sin reacción para frenar la formación del Sarmiento. Si se comprobaba que Córdoba era epiléptico tanto los funcionarios y ex funcionarios públicos, como los dueños y gerentes de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) habrían encontrado una explicación del choque que los eximiera de responsabilidad.

El juez Claudio Bonadio quien investiga las razones del choque en el que hubo 51 muertos y más de 700 heridos, había ordenado que se le hiciera a Córdoba un estudio exhaustivo para determinar si era epiléptico.

Ese análisis la había solicitado Juan Pablo Schiavi quien era el secretario de Transporte de la Nación el 22 de febrero pasado cuando se produjo el choque. Schiavi se había basado en un informe médico acerca de un electroencefalograma de Córdoba que señalaba que “es de base normal con actividad epileptiforme interictal regional frontal izquierda”. A partir de esa descripción Schiavi pidió que se le hiciera un estudio a Córdoba. Y otros de los imputados apostaron que el diagnóstico de epilepsia podía ser una salvación frente a las acusaciones de falta de control por parte del Estado en el mantenimiento del Sarmiento a cargo de TBA.

Antes de ordenar el estudio Bonadio convocó a Mónica Perassolo, la médica que había firmado el informe quien frente al juez dijo que “el 3% de la población que no padece epilepsia tiene manifestaciones” similares a las detectadas en la actividad eléctrica del cerebro de Córdoba.

Perassolo aseguró que aquel informe no era indicativo de que Córdoba padeciera epilepsia y que esa enfermedad se diagnostica con estudios más exhaustivos que los que se hicieron en el Cuerpo Médico Forense.

Finalmente hace dos semanas comenzaron los estudios que se realizaron en el Instituto Fleni. Y el jueves pasado finalizaron.

Córdoba fue sometido a dos costosos estudios denominados “Video telemetría de 48 horas ininterrumpidas con privación de sueño con electrodos adicionales en la región fronto-temporal bilateral” y “Resonancia magnética de cerebro sin contraste con volumetría de ambos hipocampos y FLAIR y 3 TESLA”.

Según informaron fuentes de la investigación a Clarín , el resultado fue conocido en las últimas horas y revela que Córdoba no padece epilepsia .

El maquinista aseguró que el tren no frenó aquella mañana. Varios imputados acusaron a Córdoba de haber hecho mal su tarea para detener la formación. La empresa TBA primero hizo trascender que el maquinista había enviado mensajes de texto mientras frenaba y por eso se distrajo. Luego que estaba borracho y no pudo frenar. Finalmente esgrimió un informe médico para asegurar que Córdoba había caído en un estado de somnolencia producto del ruido monótono de las ruedas y del sol que entraba en la cabina.

Nada de todo lo que le adjudicaron a Córdoba se pudo probar. Tampoco que es epiléptico.

Ahora junto a esta prueba y la del informe del Gobierno según el cual TBA recibió en los últimos doce años 3.500 millones de pesos, el juez Bonadio está más cerca de decidir a quien procesa, sobresee o le dicta la falta de mérito en esta causa.

 

(Clarín.com – 16/08/2012)