Volvió el subte y al final el Gobierno tuvo que intervenir

 

En medio de los cruces por el traspaso del servicio, un funcionario porteño ratificó llamadas desde la Nación para destrabar el conflicto. Los metrodelegados resaltaron que el acuerdo fue 'ultraprecario'.

 

En medio de los cruces por el traspaso del servicio, un funcionario porteño ratificó llamadas desde la Nación para destrabar el conflicto. Los metrodelegados resaltaron que el acuerdo fue ‘ultraprecario’.

 

 

El servicio del subte se reanudó ayer casi sin inconvenientes tras los diez días de paro y las calles recuperaron el clima habitual, aunque los metrodelegados advirtieron que el acuerdo fue “ultraprecario” y el subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, ratificó llamadas de la Casa Rosada para destrabar el conflicto.

La reunión del lunes en la Subsecretaría de Trabajo porteña fue el punto de partida para el cese de la medida de fuerza, pero no resultó definitiva. El secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Roberto Pianelli, dijo que el acta alcanzado con Metrovías “es muy precario y sólo permitió suspender la huelga”.

Pianelli no descartó nuevos paros en caso de no lograr un acuerdo salarial con la empresa: “Siempre hay posibilidades de más medidas, pero vamos a trabajar para que no las haya. Queremos discutir nuestro salario y otras condiciones laborales”. Traducido: los metrodelegados no quedaron conformes con la suba del 23 por ciento que arregló el gremio de la UTA, el único con personería jurídica para discutir paritarias.

Si bien el delegado negó contactos telefónicos desde el Gobierno nacional para levantar la huelga, Sabor confirmó que hubo una serie de llamados “clave” desde la Rosada. “No me consta exactamente en qué medida ni qué actores participaron, pero entiendo que hubo algunas llamadas para destrabar este conflicto”. Por ese entonces trascendió que el encargado de transmitir la sugerencia oficial al gremio fue el secretario privado del ministro Julio De Vido, José María Olazagasti. El mismo funcionario habría tenido contactos con Aldo Roggio, titular de Metrovías. Suena razonable si se tiene en cuenta que la imagen del Gobierno nacional, con Cristina Fernández como nombre propio, fue cuestionada por los usuarios más que la del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri.

Sabor evaluó también que “la situación, laboralmente, no era tan compleja, pero había otros intereses que hicieron que las partes se mostraran muy rígidas y no estuvieran dispuestas a ceder”. Y remarcó que su participación no implica “en absoluto” que la Ciudad acepta el traspaso.

 

(La Razón – 15/08/2012)