La defensa de siete ex directores de al empresa aseguró que el accidente se debió a «un problema humano» y «no a un problema técnico».
El abogado Martín Clemente aseguró que ninguno de sus clientes -todos ellos directores de la compañía que gestionaba el servicio de la línea Sarmiento en el momento del choque- «tenía conocimiento de que las formaciones podrían representar un riesgo para la vida de las personas».
«El tren no colisionó por un problema mecánico sino por un problema humano», aseveró Clemente al finalizar este mediodía su alegato, antes de pedir la absolución de sus clientes.
De esta forma, del mismo modo en que lo había hecho antes la defensa del ex gerente de Operaciones y Siniestros de TBA, Sergio Tempone, la defensa de este grupo apuntó también -aunque esta vez sin nombrarlo- contra el maquinista Marcos Córdoba como responsable del choque ocurrio en 2012, que le costó la vida a 51 personas y heridas a 789.
Alegato. En su exposición, Clemente insistió en deslindar cualquier tipo de responsabilidad de sus defendidos en la colisión al señalar que ninguno de ellos se desempeñaba en «un cargo gerencial u operativo» y al circunscribir sus roles a cuestiones «meramente administrativas».
Incluso, recordó que la hija de Laura Ballesteros -una de sus siete clientes- viajaba en el «chapa 16» en el momento del choque contra el andén número 2 de la estación porteña de Once.
«¿Es posible pensar que quienes viajaban pudieran tener algún tipo de conocimiento de que podía existir falta de mantenimiento?», se preguntó el abogado sobre el final de su alegato.
De acuerdo con lo previsto, mañana será el turno del alegato de la defensa de Sergio Cirigliano, ex titular de TBA y uno de los 28 imputados en el marco de este proceso.


