Casi tres años después de que el Ministerio de Fomento anunciara la implantación del sistema de comunicación tren-tierra en la conexión ferroviaria Valencia-Zaragoza, los trabajos (que se consideran como una de las primeras mejoras pendientes de ejecución en la línea), han comenzado.
De momento, en la parte administrativa, ya que se acaba de firmar el acta de replanteo y se tiene que aprobar el plan de seguridad y salud laboral, pero «oficialmente los trabajos han arrancado», según informó el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), organismo dependiente de Fomento encargado de la actuación.
Los trabajos, que se adjudicaron el pasado enero por 4,4 millones, se prolongarán durante 14 meses aunque «intentaremos agilizarlos al máximo», explicaron las mismas fuentes, que recordaron que entre Teruel y Caminreal ya se ejecutaron el año pasado unas instalaciones «con recursos propios». Una vez terminados, el tren-tierra permitirá controlar el servicio desde el puesto de mando y, por tanto, los convoyes podrán circular con un único maquinista y en horario nocturno, algo que actualmente no puede hacerse.
De ahí que fuera una de las mejoras reclamadas por empresarios valencianos y aragoneses, ya que se eliminaría una de las muchas deficiencias que arrastra la conexión con Zaragoza y que precisamente ayer se recordaron en una jornada celebrada en la capital del Turia y organizada por el diario ‘Expansión’.
En ella, tanto la Conselleria de Obras Públicas como la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), a las que se sumaron empresas como Logitren o Noatum, reclamaron al Gobierno central la modernización de una línea considerada vital para las conexiones entre los ejes cantábrico y mediterráneo. «Es una deuda histórica con Valencia y Zaragoza», remarcó el presidente de la APV, Aurelio Martínez, quien también lamentó «la falta de voluntad política para hacerlo».
Y aportó un dato como ejemplo, pues serían necesarios unos 50 millones para mejorar la línea (electrificación aparte), «lo que equivaldría a dos o tres kilómetros de AVE», pues cada kilómetro cuesta de media 20 millones. Martínez también recordó que el puerto de Barcelona tiene 34 conexiones ferroviarias regulares con Zaragoza mientras que Valencia ninguna debido al estado de la infraestructura.
Por su parte, el secretario autonómico de Infraestructuras, Josep Vicent Boira, criticó la escasa inversión de Fomento en los accesos a los puertos frente a los millones de euros destinados a la alta velocidad Así, entre 2007 y 2013, el 95% de los fondos de cohesión y Feder se destinaron a líneas AVE «abandonando las mercancías». Es decir, 4.000 millones frente a sólo uno.
Por otro lado, alcaldes de los municipios de Teruel y la Comunitat por los que transcurre la N-330 han convocado una asamblea el próximo miércoles para exigir una solución a los problemas de esta vía, cuyas obras de modernización previstas en los años 90 se paralizaron.