{"id":28572,"date":"2015-09-10T12:04:43","date_gmt":"2015-09-10T15:04:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=28572"},"modified":"2015-09-10T12:04:43","modified_gmt":"2015-09-10T15:04:43","slug":"hungria-asi-es-el-viaje-en-el-tren-de-los-refugiados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/hungria-asi-es-el-viaje-en-el-tren-de-los-refugiados\/","title":{"rendered":"Hungr\u00eda: as\u00ed es el viaje en el tren de los refugiados"},"content":{"rendered":"<p>\u201cS\u00f3lo emigrantes, s\u00f3lo emigrantes\u201d, repite el empleado de los ferrocarriles h\u00fangaros mientras impide el paso al vag\u00f3n a todo los pasajeros que, seg\u00fan su criterio, no tienen pinta de refugiado.<\/p>\n<p>Efectivamente, cuando el periodista logra, tras insistir mucho, meterse en el compartimento 411 del tren entre Budapest y Viena, s\u00f3lo encuentra refugiados que vienen huyendo de las guerras en sus pa\u00edses y quieren terminar cuanto antes su escala en Hungr\u00eda y seguir, casi todos, hacia una idealizada Alemania .<\/p>\n<p>Preguntado por los motivos de esa separaci\u00f3n, un trabajador ferroviario explica que muchos pasajeros \u201ctienen miedo de las bacterias\u201d y que por eso los refugiados van en su propio vag\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando el tren se pone en marcha, ya es imposible cambiar de vag\u00f3n. La puerta que comunica con el siguiente est\u00e1 cerrada, aislando el compartimento del resto del convoy.<\/p>\n<p>Ninguno de los revisores h\u00fangaros responde a las preguntas de Efe sobre esa medida, aunque s\u00ed permiten que el periodista, pero no los refugiados, entre y salga del vag\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo tras cruzar la frontera con Austria, otro empleado, ya de los ferrocarriles austr\u00edacos, explica que cerrar la puerta entre vagones no contraviene ninguna medida de seguridad y sospecha que se puede deber al prop\u00f3sito de controlar mejor a los refugiados.<\/p>\n<p>A Ahmad Dhna, un ingeniero mec\u00e1nico de Damasco que viaja en el tren con tres amigos, no le hace mucha gracia la idea de no poder salir del compartimento.<\/p>\n<p>\u201cQuiz\u00e1s tienen miedo porque en Siria hay armas qu\u00edmicas\u201d, ironiza sobre esta medida de aislamiento.<\/p>\n<p>Ahmad ha tenido suerte. Lleg\u00f3 por la ma\u00f1ana a la frontera h\u00fangara, encontr\u00f3 a alguien que les acerc\u00f3 clandestinamente a Budapest por 800 euros y ya est\u00e1 en un tren camino de Austria.<\/p>\n<p>Hay muchos refugiados que han de esperar d\u00edas en Hungr\u00eda hasta que logran seguir el camino. Nadie quiere quedarse en el pa\u00eds centroeuropeo. Casi todos quieren ir a Alemania.<\/p>\n<p>\u201cEs un gran pa\u00eds, industrial, rico\u201d, dice Ahmad, que adem\u00e1s de un correcto ingl\u00e9s, chapurrea un poco de alem\u00e1n gracias a los cursos que hizo cuando a\u00fan funcionaba el Goethe Institut de Damasco.<\/p>\n<p>Cuando se le dice que tambi\u00e9n hay desempleados en Alemania (o que hay espa\u00f1oles que tambi\u00e9n buscan trabajo all\u00ed), reacciona un poco esc\u00e9ptico.<\/p>\n<p>Sin embargo, su visi\u00f3n de Alemania no es totalmente id\u00edlica. Tiene un amigo all\u00ed que le ha dicho que no es tan f\u00e1cil encontrar empleo. Pero cualquier cosa es mejor que la guerra en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cLa situaci\u00f3n en Siria es imposible. Hemos aguantado cinco a\u00f1os de guerra\u201d, dice.<\/p>\n<p>El tren sigue su camino. Los revisores advierten a algunos refugiados de que su billete s\u00f3lo les alcanza para la frontera, no para Viena, pero todos siguen su viaje.<\/p>\n<p>Hay algunas paradas, se ven polic\u00edas en los andenes, pero nadie sube a pedir papeles.<\/p>\n<p>En Gy\u00f6r, a 55 kil\u00f3metros de la frontera austr\u00edaca, suben cientos de refugiados y la puerta cerrada del vag\u00f3n pierde su sentido. Los exiliados se reparten por todo el convoy. Muchos ni\u00f1os, muchos j\u00f3venes, muchas familias.<\/p>\n<p>Conforme el tren se acerca a Viena, crece la ansiedad. \u201c\u00bfViena, Viena?, preguntan a cada poco, para saber d\u00f3nde deben bajarse.<\/p>\n<p>Por fin, el cartel de Wien Westbahnof (Estaci\u00f3n del Oeste de Viena) aparece en el and\u00e9n y se escuchan algunos c\u00e1nticos de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>En la estaci\u00f3n, esperan voluntarios, traductores que hablan \u00e1rabe, informaci\u00f3n sobre c\u00f3mo seguir el viaje. Hoy ya no hay trenes hacia Alemania, hay que esperar al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>\u201cInteresante, muy interesante. Estoy feliz\u201d, dice Ahmad, ahora en alem\u00e1n, el idioma que espera le ayude a construirse una vida mejor en el que espera sea su nuevo pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\">La Prensa<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cS\u00f3lo emigrantes, s\u00f3lo emigrantes\u201d, repite el empleado de los ferrocarriles h\u00fangaros mientras impide el paso al vag\u00f3n a todo los pasajeros que, seg\u00fan su criterio, no tienen pinta de refugiado. 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