{"id":31927,"date":"2015-11-10T13:35:26","date_gmt":"2015-11-10T16:35:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=31927"},"modified":"2015-11-10T13:35:26","modified_gmt":"2015-11-10T16:35:26","slug":"uruguay-entre-dos-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/uruguay-entre-dos-pueblos\/","title":{"rendered":"Uruguay: Entre dos pueblos"},"content":{"rendered":"<p>Un viaje en tren de 25 de Mayo al Sol\u00eds, entre la novedad y el recuerdo.<br \/>\nSiete de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado 7. El tren sale de la estaci\u00f3n Lorenzo Carnelli, de Montevideo. Tiene cinco vagones que van casi vac\u00edos y atr\u00e1s saldr\u00e1 otro, con tres vagones. Los pasajeros que inician el viaje son funcionarios del Ministerio de Educaci\u00f3n y Cultura (MEC) y del teatro Sol\u00eds, y se suman animadores, m\u00fasicos, ilustradores, fot\u00f3grafa y periodista. El tren silba y, orondo, se mete entre los patios traseros de la ciudad, en medio de \u00e1reas colonizadas por tacos de reina y enredaderas, entre espacios de juego tan simples como una hamaca hecha con un neum\u00e1tico que cuelga de un omb\u00fa. No es un tren cualquiera. Va a 25 de Mayo, Florida, para que casi medio pueblo llegue a la capital a conocer el teatro Sol\u00eds.<br \/>\nSiete de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado 7. El tren sale de la estaci\u00f3n Lorenzo Carnelli, de Montevideo. Tiene cinco vagones que van casi vac\u00edos y atr\u00e1s saldr\u00e1 otro, con tres vagones. Los pasajeros que inician el viaje son funcionarios del Ministerio de Educaci\u00f3n y Cultura (MEC) y del teatro Sol\u00eds, y se suman animadores, m\u00fasicos, ilustradores, fot\u00f3grafa y periodista. El tren silba y, orondo, se mete entre los patios traseros de la ciudad, en medio de \u00e1reas colonizadas por tacos de reina y enredaderas, entre espacios de juego tan simples como una hamaca hecha con un neum\u00e1tico que cuelga de un omb\u00fa. No es un tren cualquiera. Va a 25 de Mayo, Florida, para que casi medio pueblo llegue a la capital a conocer el teatro Sol\u00eds.<\/p>\n<p>Para m\u00ed es un viaje de ida, pero tambi\u00e9n de vuelta al pueblo donde viv\u00ed hasta que ten\u00eda casi cinco a\u00f1os, y al que regres\u00e9 en tren algunos a\u00f1os m\u00e1s, mientras mi abuelo sigui\u00f3 viviendo all\u00ed. Eso fue poco antes de que los trenes de pasajeros dejaran de circular, en 1989. Mis viajes posteriores fueron pocos, y nunca en tren.<\/p>\n<p>Los asientos son espaciosos y est\u00e1n enfrentados uno al otro, lo que habilita la conversaci\u00f3n. Ninguno de los dos tipos de salones de pasajeros tienen aquellas mesitas que se desplegaban en medio de los asientos para jugar a las cartas. Otra diferencia: las ventanas est\u00e1n recubiertas por una malla de alambre, para evitar pedradas que puedan llegar del exterior, y es un impedimento para disfrutar del paisaje. Los ba\u00f1os son chicos, pero siempre m\u00e1s grandes y ventilados que los de los \u00f3mnibus. Una peculiaridad: los w\u00e1ters son modernos, pero al final del agujero no hay ca\u00f1o, y todo va a derecho a la v\u00eda.<\/p>\n<p>El tren se detiene en 25 de Agosto, a 63 kil\u00f3metros de Estaci\u00f3n Central. La pausa se extiende por 20 o 30 minutos: hay que esperar a que un tren de carga cruce por la v\u00eda paralela, rumbo a Montevideo, y s\u00f3lo all\u00ed parecemos estar a salvo de un choque. Esa estaci\u00f3n funciona; salen de madrugada dos trenes rumbo a la capital, que regresan de tardecita, pero el lugar tiene poca vida y escaso mantenimiento.<\/p>\n<p>Los funcionarios del MEC se quedan en los vagones para decorarlos y dejar todo listo: comida, bebida, hielo, lapiceras, pins y encuestas. Los dem\u00e1s bajamos; es una buena pausa para desperezarse y disfrutar del sol. Otra vez en marcha, los animadores se cambian de ropa, se peinan, se pintan y se convierten en lo que ser\u00e1n despu\u00e9s: payasos, payasas, mago y mimo. Los m\u00fasicos ensayan. Uno de los ilustradores dibuja todo el tiempo caras y situaciones; su funci\u00f3n ser\u00e1 principalmente la de hacerles dibujos a los viajeros; los otros tres buscan llevarse trazos e im\u00e1genes para exponer, el a\u00f1o que viene, las ilustraciones que resulten. Desde el viaje de ida van pensando la historia que pueda surgir. Una gran inc\u00f3gnita es el nombre del pueblo, que naci\u00f3 con el nombre de Isla Mala y tiempo despu\u00e9s pas\u00f3 a tener el actual, que hace honor a su fecha de fundaci\u00f3n. Pero parece haber una tensi\u00f3n constante entre un nombre y otro, porque el viejo, que suena m\u00e1s atractivo, no est\u00e1 del todo sepultado y hay muchos que lo reivindican.<\/p>\n<p><strong>En tierra firme<\/strong><\/p>\n<p>\u201c25 de Mayo\u201d dice el cartel de la estaci\u00f3n, ubicada a 91 kil\u00f3metros de Central. Son las 10.00 y ya hay pasajeros, puntuales (la cita era a las 10.15, para que el primer tren saliera a las 11.00 y el segundo a las 12.00). Hay un rato de por medio. Los animadores se mezclan y en torno a cada uno de ellos la gente va formando rondas; ni\u00f1os, adultos y adolescentes r\u00eden y son c\u00f3mplices en los di\u00e1logos propuestos. Los m\u00fasicos comienzan su despliegue y el p\u00fablico se agrupa en torno al cuarteto de saxofones. La estaci\u00f3n se puebla como anta\u00f1o, aunque ya no est\u00e9n los pizarrones anunciando los horarios, los bancos, la balanza, ni el reloj, tampoco los molinillos para que no pasen los animales, ni quedan canillas dispensadoras de agua. Aunque la estaci\u00f3n est\u00e9 cerrada. La gente va llegando, padre, madre y el ni\u00f1o en el carrito, personas solas, amigas veteranas y familias enteras; todos vestidos para la ocasi\u00f3n. El local de la esquina de la plaza que est\u00e1 frente a la estaci\u00f3n vende electrodom\u00e9sticos, celulares y calzado, entre muchos otros art\u00edculos, y parece querer resolver la cuesti\u00f3n del nombre: se llama Isla de Mayo.<\/p>\n<p>No resisto la tentaci\u00f3n y camino una cuadra m\u00e1s en busca de la casa de una prima de mi madre, a quien llamamos T\u00eda Ren\u00e9e. Su hija, Graciela, est\u00e1 tomando mate con la puerta abierta. Me presento antes de poner un pie en la casa. Sab\u00edan que el tren llegaba al pueblo para hacer un viaje al Sol\u00eds por un vecinito que hab\u00eda ido a contarle a Ren\u00e9e, y ella le hab\u00eda dado \u201cunos vintenes pa\u2019 que se compre algo en Montevideo\u201d, dice, con sus 83 a\u00f1os. La visita es rel\u00e1mpago, pero siento que no puedo desviarme tanto de mi objetivo y ya ah\u00ed pregunto por la cuesti\u00f3n del nombre. \u201cIsla Mala se llama la estaci\u00f3n\u201d, se apura a aclarar Ren\u00e9e. Con ese nombre la fundaron los ingleses cuando hicieron el tendido de estaciones. \u00bfPero por qu\u00e9 Isla Mala? \u201cPorque est\u00e1 rodeada de montes de piedra donde crecieron \u00e1rboles nativos y qued\u00f3 como una isla, donde se dice que antiguamente se alojaban malhechores. Hay varias versiones\u201d, aclara Graciela. Otra variante es la que dice que ese cerco estaba formado por la crecida de un arroyo. El nombre actual hace alusi\u00f3n a la fecha de fundaci\u00f3n del pueblo, en lo que incidi\u00f3 la compra de los terrenos que hizo Ram\u00f3n \u00c1lvarez. De a poco, la nueva denominaci\u00f3n se fue colando entre los pobladores, y quien cambi\u00f3 el cartel de la estaci\u00f3n fue un sacerdote local, el padre Julio Arrillaga, refiere Graciela. El cartel de letras negras sobre fondo blanco que dec\u00eda \u201cIsla Mala\u201d fue colocado no hace mucho en una plazoleta pr\u00f3xima a la estaci\u00f3n. Graciela defiende el nombre de 25 de Mayo y Ren\u00e9e tambi\u00e9n dice que se acostumbr\u00f3, pero explican que \u201cla gente que ten\u00eda sus ra\u00edces ac\u00e1, los picapedreros, los que trabajaban en la agricultura, dicen que el pueblo es Isla Mala\u201d. De esas canteras sali\u00f3, en carretas, buena parte de la piedra con la que se construy\u00f3 el Palacio Legislativo.<\/p>\n<p>Las hermanas Fag\u00fandez Guerra esperan debajo de la poca sombra que hay en la estaci\u00f3n. Una de ellas no duda en contar lo que sabe: \u201cHace much\u00edsimos a\u00f1os hab\u00eda una cantera, que era de lo que trabajaba el pueblo, y se dice que all\u00ed hab\u00eda una isla y que ah\u00ed se refugiaban malevos. Dice que estuvo refugiado hasta Jack el Destripador, lo o\u00ed en radio Carve. Dice que trabajaba en AFE\u201d. Ellas defienden el nombre Isla Mala. Aclaran que el pueblo ascendi\u00f3 a la categor\u00eda de villa hace unos cuantos a\u00f1os y aseguran que \u201cha progresado\u201d: \u201cTenemos liceo. Comisar\u00eda, escuela y juzgado hubo de toda la vida. Este pueblo fue siempre importante: tiene iglesia, hubo clubes sociales, de baile, hubo dos cines\u201d. Acotan que est\u00e1 viniendo mucha gente de Florida a vivir porque los alquileres son m\u00e1s baratos que en la capital departamental, de la que dista 20 kil\u00f3metros. Pero lamentan que ahora hay robos, cosa que antes no pasaba.<\/p>\n<p>El silbato suena, y con 40 minutos de retraso parte el primer tren para la capital, que lleva a 500 personas. Meses atr\u00e1s, los funcionarios del MEC hab\u00edan llegado al pueblo y se reunieron con pobladores y referentes de instituciones. Cada una tuvo un cupo de personas para invitar: 50 lugares para el Centro Diurno y 50 para la Asociaci\u00f3n de Pasivos; 100 lugares para la policl\u00ednica de Salud P\u00fablica, igual n\u00famero para la cooperativa de viviendas, el Club Mejoral, el Club Alianza, la escuela y el liceo.<\/p>\n<p><strong>Sobre rieles<\/strong><\/p>\n<p>La locomotora se pone en marcha, y los que quedan en el pueblo despiden al resto. Las 200 personas contactadas por el liceo y la escuela son las que viajan en el segundo tren, en el que, si bien predominan ni\u00f1os y adolescentes, hay de todas las edades. Para muchos de los m\u00e1s chicos, \u00e9sta es la primera vez que viajan en tren; para adultos y veteranos, es el reencuentro. Cecilia, por ejemplo, tiene 44 a\u00f1os y es oriunda de Cardal, la estaci\u00f3n anterior yendo desde Montevideo; fue al liceo de 25 de Mayo y el tren fue su medio de transporte de los 11 a los 16 a\u00f1os, cuando dejaron de circular. A\u00f1ora el espacio social, las truqueadas, la taba y las escondidas que jugaban en la estaci\u00f3n durante las largas esperas cuando se romp\u00eda un tren.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda dice conocer Montevideo, pero muchos nunca fueron al teatro Sol\u00eds. \u201cEl Sol\u00eds es lo que me interesa tanto, desde muy ni\u00f1o o\u00ed hablar del Sol\u00eds y ya tengo 81 a\u00f1os. Hoy lo voy a conocer\u201d, relat\u00f3 un se\u00f1or, Rosso de apellido. Silvana tiene 36 a\u00f1os y ocho hijos, la m\u00e1s grande de 19 a\u00f1os y la m\u00e1s chica de 14 meses. Hab\u00eda ido a Montevideo pero s\u00f3lo a acompa\u00f1ar a un familiar al m\u00e9dico; \u00e9sta es la primera vez que va a pasear.<\/p>\n<p>Los animadores no paran. Van de un vag\u00f3n a otro convidando la risa e invitando al desaf\u00edo. Los violinistas hacen sonar sus cuerdas y cada tanto alguno de ellos agrega sonidos con la boca. Los primeros 28 kil\u00f3metros, hasta 25 de Agosto, consumen una hora, siguiendo las reglas de precauci\u00f3n dispuestas por AFE. Los pasajeros llenan la encuesta y escriben comentarios en la bit\u00e1cora. Elvis, de 15 a\u00f1os, termin\u00f3 la escuela y despu\u00e9s no sigui\u00f3 estudiando. Cada tanto, trabaja en changas, cortando el pasto o haciendo alguna cosa en un tambo. Fue alguna vez a una obra de teatro \u201cen el pueblo, pero nada que ver a las que hacen en Montevideo y eso\u201d, aclara. Tambi\u00e9n \u00e9l piensa que el pueblo est\u00e1 progresando, y se\u00f1ala que cada vez hay m\u00e1s viviendas. Su madre, Beatriz, tambi\u00e9n refiere que ahora hay m\u00e1s robos que antes, \u201cpero no como en Montevideo\u201d, se ataja.<\/p>\n<p>Nariana, Bereniz, Franco, Ramiro y Marcos est\u00e1n en quinto y sexto de escuela. \u201cNos han tratado bien\u201d, valoran, y entre lo que m\u00e1s les gusta destacan a \u201clos violinistas, payasos, la diversi\u00f3n, la comida\u201d. \u201cOjal\u00e1 que se vuelva a repetir\u201d, concluyen. Para todos es la primera vez que ir\u00e1n al teatro. \u00bfC\u00f3mo definir\u00edan a 25 de Mayo? Ellos le llaman \u201c25\u201d, a secas. \u201cUn pueblo chiquito, de pocos habitantes. Pero, en realidad, es un pueblo muy lindo, tranquilo; nos gusta. No hay mucho ruido. Toda gente buena, te conoc\u00e9s con todos\u201d, describen.<\/p>\n<p>El pueblo no tiene industrias. Las principales actividades econ\u00f3micas son la lecher\u00eda, la agricultura, la vitivinicultura y la apicultura. \u201cSi quer\u00e9s hacer una carrera, en 25 no pod\u00e9s, porque no hay lugares para estudiar; ten\u00e9s que ir a la UTU en Florida o a Montevideo. Y trabajo, si no quer\u00e9s hacer una carrera, hay muchos tambos, almacenes, carnicer\u00eda. Trabajo consegu\u00eds; no es un trabajo como si fuese una carrera, ponele. Si quer\u00e9s superarte, en 25 no hay mucho\u201d, lamenta Franco. En cuanto a deportes, destacan que hace poco se renov\u00f3 la Plaza de Deportes y que ah\u00ed pueden practicar handball, tenis, f\u00fatbol, v\u00f3leibol, b\u00e1squetbol, atletismo, salto largo, y que se hacen competencias con otros liceos. Entre las actividades culturales, mencionan que hay murga, y es m\u00e1s lo que hubo en un momento: \u201cteatro, danza, zamba, candombe, danza espa\u00f1ola\u201d, citan. Espont\u00e1neamente destacan los atractivos tur\u00edsticos de la zona: Paso Severino, la represa y las canteras. Pueden ir a la matin\u00e9 en fechas especiales como Halloween y Navidad. Refieren la del 31 de octubre: \u201cA 20 pesos la entrada, hab\u00eda panchos, pizza, torta, coca, pomelo\u201d.<\/p>\n<p>En cuanto a los bailes, Rodrigo, de 18 a\u00f1os, lamenta que \u201chay uno solo y est\u00e1 para cerrar\u201d. Pero como para matizar las penas, agrega: \u201cEste viaje es una buena idea del gobierno. A veces, nos sentimos tan separados de la capital del pa\u00eds&#8230; Esto es algo que une y hace hermandad entre los dos pueblos. Yo estudio turismo en la UTU para trabajar de gu\u00eda tur\u00edstico; voy conociendo un pedacito de cada cosa\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n para los payasos, Polux y Aparicia, el viaje depara novedades. \u201cEs como volver a la esencia\u201d, relata Aparicia, y Polux agrega: \u201cMucha habilitaci\u00f3n al trabajo. Todo es recibido como si fuera nuevo, con pureza. Nos ayuda ese estado de inocencia, el hecho de que el p\u00fablico est\u00e9 receptivo, no juzgando, no esperando, recibiendo. Esa sensaci\u00f3n de que todo es m\u00e1gico, que no hay preconceptos\u201d. Aclaran que eso tambi\u00e9n pasa en la ciudad, pero que \u201cen la ciudad como que te vas poniendo capas, te vas abrigando, protegiendo, y ac\u00e1 est\u00e1 un poco m\u00e1s liberado, no es necesario tanto. Entr\u00e1s en confianza muy f\u00e1cil. Hay mucha comuni\u00f3n entre todas las edades, mucha familia, familias que parecen una gran familia\u201d.<\/p>\n<p>Al llegar, una mujer le saca una foto al n\u00famero de la locomotora, 818; \u201cpara la quiniela\u201d, comenta. El traslado al teatro Sol\u00eds es en un \u00f3mnibus interno, contratado. Esta vez me sumo con un grupo del otro tren. Los payasos retoman la cuesti\u00f3n del nombre y, bromeando, le dicen Isla Malvada, lo que despierta la r\u00e1pida aclaraci\u00f3n de los viajeros.<\/p>\n<p>Los gu\u00edas del teatro Sol\u00eds muestran las instalaciones, y los paseantes sacan fotos a las ara\u00f1as majestuosas. En breve empezar\u00e1 la obra El casamiento de F\u00edgaro, de Pierre Beaumarchais, representada por la Comedia Nacional. Se abre otro tel\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Un pueblo al Sol\u00eds<\/strong><br \/>\nEs un proyecto de la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de Educaci\u00f3n y Cultura, la Fundaci\u00f3n Amigos del Teatro Sol\u00eds y la Administraci\u00f3n de Ferrocarriles del Estado. Cuenta con el apoyo de varias empresas. Se realiza desde 2010. Alcanzar\u00e1 su meta cuando 172 localidades de menos de 5.000 habitantes hayan arribado al teatro. Con el viaje del s\u00e1bado se lleg\u00f3 a las 124 localidades y al traslado de 9.500 personas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ladiaria.com.uy\/articulo\/2015\/11\/entre-dos-pueblos\/\" target=\"_blank\">La Diaria<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un viaje en tren de 25 de Mayo al Sol\u00eds, entre la novedad y el recuerdo. Siete de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado 7. El tren sale de la estaci\u00f3n Lorenzo Carnelli, de Montevideo. Tiene cinco vagones que van casi vac\u00edos y atr\u00e1s saldr\u00e1 otro, con tres vagones. 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