{"id":35986,"date":"2015-12-21T12:17:47","date_gmt":"2015-12-21T15:17:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=35986"},"modified":"2015-12-21T12:17:47","modified_gmt":"2015-12-21T15:17:47","slug":"quetren-quetren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/quetren-quetren\/","title":{"rendered":"Quetr\u00e9n quetr\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p>Foto ilustrativa<\/p>\n<p>La historiadora Ana Miravalles, a cargo del archivo del Museo Taller Ferrowhite, en la zona portuaria de Ingeniero White, reconstruy\u00f3 el universo de la actividad ferroviaria enhebrando cientos de relatos que atesoran sus obrerxs. De all\u00ed surge Los talleres invisibles. Una historia de los Talleres Ferroviarios Bah\u00eda Blanca Noroeste (edici\u00f3n del Museo, 2013), especie de arqueolog\u00eda del trabajo en Bah\u00eda Blanca, pero tambi\u00e9n traves\u00eda \u00edntima y curiosa de Miravalles en un mundo casi por exclusi\u00f3n masculino.<\/p>\n<p>Por Marina Yuszczuk<br \/>\nForma parte de un museo at\u00edpico, uno de los pocos en el pa\u00eds dedicados al trabajo y no tanto a aquello que se selecciona como las grandes gestas de la historia, con sus hombres notables como protagonistas, o al recorte deliberado de lo que se designa como \u201ccultura\u201d. Ferrowhite est\u00e1 ubicado en la zona portuaria de Ingeniero White, cerca de Bah\u00eda Blanca, y en su recinto se pueden encontrar herramientas que un visitante no podr\u00eda ni nombrar, como si procedieran de un planeta desconocido: alcuza, bigornia, matrices de fundici\u00f3n, zapatos de freno, bielas, fresadoras. Elementos b\u00e1sicos que sostienen la cotidianidad de tantxs que viajaron y viajamos en tren, pero que quedan afuera del foco de atenci\u00f3n medi\u00e1tico que casi siempre desplaz\u00f3 a las labores manuales y a los obreros. De todo esto se ocupa la historiadora Ana Miravalles, que est\u00e1 a cargo del archivo de Ferrowhite (Museo Taller), un espacio de trabajo en el que la actividad de los ferrocarriles que desde fines del siglo XIX llevaron la producci\u00f3n cerealera del sur de la provincia de Buenos Aires hasta los puertos de Ingeniero White y Galv\u00e1n se reconstruye principalmente desde los testimonios de algunos de los miles de obreros que le pusieron el cuerpo.<\/p>\n<p>Ana se desempe\u00f1a en el Museo desde que se inaugur\u00f3 en 2004, y las cientos de entrevistas que hizo desde entonces, junto con el relevamiento de materiales de archivo, dieron lugar a publicaciones como Las libretas de Geniale Giretti, especie de diario de un inmigrante italiano que trabaj\u00f3 en la zona de Ingeniero White y Bah\u00eda Blanca entre 1905 y 1907. As\u00ed, desde voces silenciadas por la historia, se revisan los mitos de origen de una Argentina que se quiso granero del mundo y crisol de razas. De all\u00ed surgi\u00f3 tambi\u00e9n un proyecto mucho m\u00e1s ambicioso como es Los talleres invisibles. Una historia de los Talleres Ferroviarios Bah\u00eda Blanca Noroeste, que el Museo public\u00f3 en 2013. A diferencia de otros libros de historia, este es uno que tiene olor, vida cotidiana adem\u00e1s de trabajo, ruidos, y una proliferaci\u00f3n de objetos y nombres como los de Aldo Temperini o Jos\u00e9 Magnani, los de aquellos que permitieron reconstruir a partir de sus testimonios (orales en su mayor\u00eda) las intensas jornadas de reparaci\u00f3n y construcci\u00f3n de piezas de ferrocarriles en los galpones que albergaron a los Talleres Noroeste desde 1890 hasta 1996, a\u00f1o en que lleg\u00f3 el cierre como consecuencia del proceso privatizador de la d\u00e9cada del 90. Todos los vagones y locomotoras de carga que funcionaban en la zona eran reparados ah\u00ed pero hoy muy pocos saben de qu\u00e9 son esas ruinas, paredones de ladrillos entre pastizales que pueden verse todav\u00eda en Bah\u00eda Blanca, a s\u00f3lo unas cuadras de la cancha de Olimpo.<\/p>\n<p>Los talleres invisibles es un libro que permite recomponer la cotidianeidad de un \u00e1mbito laboral hasta en el \u00faltimo detalle. \u00bfPens\u00e1s en ese sentido que la imaginaci\u00f3n cumple un papel en el conocimiento hist\u00f3rico?<\/p>\n<p>\u2013Claro, la imaginaci\u00f3n est\u00e1 en la ra\u00edz del placer por conocer la historia, de ella depende la capacidad de figurarse una realidad que es por definici\u00f3n inaprehensible y en este caso, trabaja contra el adjetivo \u201cinvisible\u201d del t\u00edtulo. Es verdad que en Los talleres invisibles resuena el nombre de Las ciudades invisibles de Italo Calvino, pero la invisibilizaci\u00f3n de los talleres fue, y es, literal. El libro podr\u00eda leerse como el cap\u00edtulo de una arqueolog\u00eda de la (no) representaci\u00f3n del trabajo en Bah\u00eda Blanca. Esa negaci\u00f3n abre paso a la pregunta: \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda ah\u00ed? \u00bfC\u00f3mo era ese lugar vedado? Ese fue el est\u00edmulo para intentar recomponer un orden muy complejo a partir, por ejemplo, del recuerdo de un simple olor. Despu\u00e9s, gracias a los recursos del oficio (entrevistas, documentos, planos, fotograf\u00edas, bases de datos), la imagen de todo ese mundo se fue volviendo cada vez m\u00e1s n\u00edtida. Lo que no pod\u00eda verse detr\u00e1s de los paredones fue apareciendo en el papel, y me gusta pensar que sigue complet\u00e1ndose en la imaginaci\u00f3n de los lectores del libro. Las entrevistas fueron muy valiosas para poner ante los ojos del lector eso que por tantos motivos estaba destinado a pasar desapercibido, porque lo que cuentan sus trabajadores permite prestar atenci\u00f3n no solamente a los edificios ingleses sino tambi\u00e9n a las construcciones m\u00e1s nuevas, incluso a aquellas que, en su fragilidad, volv\u00edan un poco m\u00e1s amables las rutinas del taller, como las \u201ccovachas\u201d para tomar mate o el \u201c\u00e1rbol\u201d de la playa de reparaciones, al pie del que se hac\u00edan los asados en Navidad.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 te interes\u00f3 recuperar la historia de los talleres al punto de dedicarles varios a\u00f1os de investigaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2013El libro deriva de mi trabajo en Ferrowhite. Ah\u00ed empec\u00e9 haciendo entrevistas a ferroviarios, y sus historias generaron en m\u00ed el deseo de mostrar a otros ese mundo que, perteneciendo a un pasado tan reciente, parec\u00eda tan lejano. Pero mis razones profundas siguen siendo un poco un misterio. Hace algunos a\u00f1os le\u00ed el libro de Calvino y me impactaron dos frases: \u201cde una ciudad no gozas de sus siete o setenta y siete maravillas sino de la respuesta que da a una pregunta tuya (o de la pregunta que te formula, oblig\u00e1ndote a buscar una respuesta)\u201d; y esta otra \u201cEl que habla, habla, y pareciera que cuenta siempre lo mismo, pero el que escucha retiene solamente las palabras que espera. Lo que dirige, lo que ordena el relato no es la voz de quien cuenta sino el o\u00eddo del que escucha\u201d. Ahora me pregunto cu\u00e1l habr\u00e1 sido mi pregunta inicial, por qu\u00e9 mi o\u00eddo estuvo dispuesto a escuchar a estos ferroviarios durante todos esos a\u00f1os. Porque de entrada todo jugaba en contra de esa posibilidad, por una cuesti\u00f3n de g\u00e9nero, de edad y de formaci\u00f3n: yo, una mujer de alrededor de 40 a\u00f1os que ven\u00eda de una experiencia acad\u00e9mica, me met\u00ed en ese mundo casi exclusivamente masculino. Creo que fue justamente esa distancia la que gener\u00f3 las ganas de conocer.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 otras cosas te acercaron a ese universo?<\/p>\n<p>\u2013Una permanece unida a esta historia por el dolor. La historia de los talleres y de los ferroviarios que trabajaron en ellos es dif\u00edcil. La bronca de muchos entrevistados por los despidos o los retiros \u201cvoluntarios\u201d, su pena por ver los edificios en los que trabajaron arrasados, mi propia indignaci\u00f3n ante el silencio en el que permanecieron ocultos, me llevaron en un punto a querer aprender todo. Preg\u00fantenme qu\u00e9 se hac\u00eda en la herrer\u00eda a las seis de la ma\u00f1ana, qu\u00e9 era caldear, c\u00f3mo funcionaba el almac\u00e9n local, cu\u00e1ntos pares montados se pod\u00edan tornear en una hora con el torno polaco&#8230; La posibilidad de poner en palabras esta historia tuvo cierto efecto terap\u00e9utico que tiene que ver justamente con trascender la dimensi\u00f3n biogr\u00e1fica individual. Confrontar las experiencias personales en un relato com\u00fan da como resultado una historia de la que no est\u00e1n ausentes las tensiones, pero que permite que los propios recuerdos se transformen en otra cosa: en historia de la ciudad, del ferrocarril, de la econom\u00eda regional o nacional, del trabajo, es decir, en una herramienta para conocernos mejor como personas y como sociedad.<\/p>\n<p>En tu opini\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 se pierde cuando se permite que se derrumbe la historia de ciertos espacios junto con los edificios?<\/p>\n<p>\u2013Creo que el olvido definitivo de los talleres implicar\u00eda un empobrecimiento dr\u00e1stico, tanto del pasado compartido como de nuestra capacidad para imaginar un futuro mejor. Esa historia es vital porque contin\u00faa convocando cuestiones pendientes, como pensar el rol que cumple nuestro sistema de transportes en el desarrollo econ\u00f3mico del pa\u00eds y en el mejoramiento de la vida de sus habitantes, a m\u00e1s de 20 a\u00f1os de las privatizaciones. Y un interrogante m\u00e1s urgente tiene que ver con qu\u00e9 lugar tiene la industria ferroviaria nacional, su capacidad instalada a\u00fan existente, en los actuales planes estatales de reacondicionamiento de las l\u00edneas de trenes. En este sentido la historia de los talleres, antes que la eleg\u00eda por un mundo perdido, es un llamado a la acci\u00f3n. Por eso sigo con Calvino. En Las ciudades invisibles, Marco Polo le dice a Kublai Kan que \u201ccada ciudad recibe su forma a partir del desierto al que se opone\u201d. Podemos ver los talleres como el cad\u00e1ver de un gigante recortado contra la luz de un pasado que, ligado a la juventud de quienes lo evocan, puede parecer un sue\u00f1o idealizado que termin\u00f3 por convertirse en una pesadilla. Pero tambi\u00e9n podemos verlos como un desaf\u00edo para la ciudad que vive, sigue creciendo y afrontando nuevas necesidades.<\/p>\n<p>Hay ciertos tipos de trabajos que se ocultan dos veces, primero mientras se llevan a cabo, como bien dec\u00eds con respecto a los talleres (\u201cnunca estuvieron muy a la vista\u201d) y luego cuando se los olvida. \u00bfQu\u00e9 perspectiva te dio al respecto formar parte de uno de los pocos museos que tienen al trabajo como objeto central?<\/p>\n<p>\u2013Es cierto, el trabajo, y quienes lo sostienen, tienden a quedar ocultos en las cosas que el propio trabajo produce. El museo va un poco a contramano de esta tendencia reponiendo en sus salas no s\u00f3lo los objetos del pasado ferroviario o portuario sino la figura de sus trabajadores en acci\u00f3n. En Ferrowhite est\u00e1 aquella vieja m\u00e1quina de coser, y tambi\u00e9n Ida Muhamed, que te cuenta c\u00f3mo era perder las huellas digitales fabricando tres mil bolsas de arpillera por d\u00eda, mientras te ceba un mate y compagina los n\u00fameros del t\u00e9 bingo que prepara para este fin de semana. Si acept\u00e1s el mate y te qued\u00e1s con ella, puede que al rato te ponga a trabajar tambi\u00e9n a vos. Ferrowhite es un lugar en el que, mil y un conflictos mediante, una comunidad, o parte de esa comunidad, cuenta su historia a la vez que organiza su d\u00eda a d\u00eda, un museo en el que aprend\u00ed que tanto el mundo del trabajo como el trabajo del historiador son casi siempre algo m\u00e1s que lo que habitualmente entendemos por eso. Como escribimos en una de las paredes del taller que hoy ocupa el museo, \u201cUn trabajador nunca es s\u00f3lo un trabajador\u201d \u2013lo que hace por un salario\u2013 \u201csino tambi\u00e9n lo que desea y lo que teme, qu\u00e9 come y c\u00f3mo baila, las cosas por las que brinda y aquellas por las que lucha\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/las12\/13-10257-2015-12-21.html\">P\u00e1gina 12<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto ilustrativa La historiadora Ana Miravalles, a cargo del archivo del Museo Taller Ferrowhite, en la zona portuaria de Ingeniero White, reconstruy\u00f3 el universo de la actividad ferroviaria enhebrando cientos de relatos que atesoran sus obrerxs. De all\u00ed surge Los talleres invisibles. 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