{"id":36497,"date":"2016-01-04T14:27:31","date_gmt":"2016-01-04T17:27:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=36497"},"modified":"2016-01-04T14:27:47","modified_gmt":"2016-01-04T17:27:47","slug":"la-hora-de-las-estaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/la-hora-de-las-estaciones\/","title":{"rendered":"La hora de las estaciones"},"content":{"rendered":"<p>Desde las plantaciones de bananos en Am\u00e9rica Central hasta la Patagonia. Desde La Habana hasta Puerto Deseado, tan s\u00f3lo ochenta a\u00f1os atr\u00e1s, el ferrocarril marcaba el pulso de la vida social y econ\u00f3mica de la mayor\u00eda de los pueblos y ciudades de Latinoam\u00e9rica. Desde las construcciones ferroviarias de madera, esparcidas por la United Fruit Company, hasta las edificaciones pintoresquistas de los Ferrocarriles del Estado en el sur argentino.<\/p>\n<p>Cerca de 110.000 kil\u00f3metros de rieles y miles de estaciones, galpones, talleres y barrios ferroviarios. Tan s\u00f3lo en nuestro pa\u00eds, en aquellos a\u00f1os hab\u00eda m\u00e1s de 44.000 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n de v\u00edas y unas 2100 estaciones. Le segu\u00edan M\u00e9xico y Brasil, tambi\u00e9n con un volumen importante de obras. Un patrimonio arquitect\u00f3nico de una riqueza y diversidad poco frecuentes. A pesar del ocaso, propio e inducido, del riel a expensas de otros medios de transporte y de gobiernos que nunca atinaron a entender por qu\u00e9 y para qu\u00e9 este sistema merec\u00eda una suerte infinitamente mejor a la de su incomprensible abandono y destrucci\u00f3n. A\u00fan hoy no deja de sorprender la calidad de sus materiales, t\u00e9cnicas constructivas, dise\u00f1os, y tambi\u00e9n de las transferencias, reelaboraciones, hibridaciones y adaptaciones que caracterizaron sus expresiones por estas tierras.<\/p>\n<p>Como afirmamos reiteradamente, se trata de uno de los sistemas constructivos, arquitect\u00f3nicos, tecnol\u00f3gicos, gr\u00e1ficos y de significados, m\u00e1s coherente e integrados de la historia. Y lo vemos de Norte a Sur, con elocuencia asombrosa.<\/p>\n<p>Estaciones en climas eternamente c\u00e1lidos, con techos de esbeltas mansardas y ornamentaci\u00f3n afrancesada, sobre muros de bahareque, como eran los de la antigua terminal del F.C. del Pac\u00edfico en San Jos\u00e9 de Costa Rica, reemplazada por la racionalista actual. Terminales como la de La Habana (1913), proyectada en Estados Unidos, en un estilo neocolonial que, seg\u00fan sus autores, procuraba brindar una inicial reflexi\u00f3n sobre la cultura del pa\u00eds a los viajeros que llegaban a la ciudad. O estaciones como en M\u00e9xico, el pa\u00eds en el que quiz\u00e1s con m\u00e1s \u00e9nfasis la arquitectura de las estaciones denote el origen de cada compa\u00f1\u00eda, sean \u00e9stas norteamericanas, francesas, inglesas u otras. Richardsonianas, clasicistas y functional tradition en clave ferroviaria, cada una con su sello propio.<\/p>\n<p>En Colombia encontramos un ejemplo que simboliza el desfase temporal de eclecticismos tard\u00edos y que reafirma su vigencia avanzado el siglo en entre nosotros, como es la estaci\u00f3n Medell\u00edn (1937), cuyas sucesivas ampliaciones \u2013desde el proyecto original de 1907\u2013 fueron respetando la composici\u00f3n acad\u00e9mica original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Brasil se destacan sus grandes terminales, verdaderos hitos en el paisaje urbano. En San Pablo, la estaci\u00f3n Da Luz (1901) con una esbelta torre con reloj, posee bajo la gran cubierta de hierro puentes peatonales met\u00e1licos que pasan por sobre los trenes. Otra, la estaci\u00f3n Julio Prestes (1926-38) tambi\u00e9n monumental pero fuera de uso, posee un auditorio para m\u00fasica sinf\u00f3nica bajo las naves de hierro. El periplo de terminales culmina en R\u00edo de Janeiro con la gran Estaci\u00f3n Central, o Pedro II (1936-1943), de l\u00edneas racionalistas con algunos elementos decorativos y volum\u00e9tricos Art D\u00e9co. Su esbelta torre de 122 metros, rematada por un gran reloj en cada una de sus cuatro caras, a\u00fan hoy es un hito inconfundible del paisaje urbano carioca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s antiguas, encontrarnos tipolog\u00edas singulares en las terminales de Asunci\u00f3n del Paraguay (1864) y la Estaci\u00f3n Alameda o Central en Santiago, Chile. La primera, fuera de uso, posee una composici\u00f3n que alterna formas del neog\u00f3tico victoriano con empinadas mansardas de pizarras afrancesadas, y elementos tipol\u00f3gicos claramente locales como la galer\u00eda de columnas toscanas sobre pedestales frente a la plaza. Mientras que en el ejemplo trasandino, hoy en actividad, vemos una gran estructura de hierro de 48 metros de ancho y 160 de profundidad, a la vista, a modo de cerca frontal ornamentada con alegor\u00edas y reloj en su v\u00e9rtice central. Recuerda en su disposici\u00f3n a la estaci\u00f3n Atocha de Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Riqu\u00edsimo es el panorama argentino, que denota la envergadura alcanzada por el fen\u00f3meno en la vida del pa\u00eds, en los a\u00f1os en que se transforma en una Naci\u00f3n. En Buenos Aires encontramos terminales pensadas como grandes complejos funcionales, a la manera de Retiro y Constituci\u00f3n, que a su vez se replican \u2013a menor escala\u2013 en algunas cabeceras provinciales, pero con id\u00e9ntica calidad de dise\u00f1o y de materiales. Y por todo el pa\u00eds, encontramos redes de estaciones m\u00e1s peque\u00f1as que expresan un cat\u00e1logo vast\u00edsimo de tipolog\u00edas, el m\u00e1s completo de Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es novedad que m\u00e1s de la mitad de ellas se encuentra en cr\u00edtico estado de conservaci\u00f3n. Tan cierto como que cuesta vislumbrar un futuro para este pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque muchos latinoamericanos no se resignan a semejante destino, el panorama se repite en todo nuestro subcontinente. Pero ellos ya no pueden solos. Lleg\u00f3 la hora de que los gobiernos asuman el rescate del patrimonio ferroviario construido dentro de sus pol\u00edticas de transporte, de planificaci\u00f3n urbana y territorial y de desarrollo econ\u00f3mico y social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede apostar todo al turismo, a los reciclajes ajenos a la vida local y sus expectativas, a megaproyectos antojadizos, a pensar que el porvenir de los ferrocarriles nace cada d\u00eda, sin aprovechar el camino recorrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro pa\u00eds, con la reciente reestatizaci\u00f3n de nuestros ferrocarriles, las buenas intenciones y el deseo de superar viejos males, parecen revivir. Quiz\u00e1s una primavera para nuestro patrimonio ferroviario, que ser\u00e1 necesario respaldar con iniciativas largamente anheladas por todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0Jorge Tartarini<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/m2\/10-3048-2016-01-02.html\" target=\"_blank\">P\u00e1gina 12<\/a><\/span><\/p>\n<p>Imagen ilustrativa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde las plantaciones de bananos en Am\u00e9rica Central hasta la Patagonia. Desde La Habana hasta Puerto Deseado, tan s\u00f3lo ochenta a\u00f1os atr\u00e1s, el ferrocarril marcaba el pulso de la vida social y econ\u00f3mica de la mayor\u00eda de los pueblos y ciudades de Latinoam\u00e9rica. 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