{"id":38204,"date":"2016-02-04T12:00:23","date_gmt":"2016-02-04T15:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=38204"},"modified":"2016-02-04T12:00:23","modified_gmt":"2016-02-04T15:00:23","slug":"suiza-esqui-desde-el-tren-mas-alto-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/suiza-esqui-desde-el-tren-mas-alto-de-europa\/","title":{"rendered":"Suiza: Esqu\u00ed desde el tren m\u00e1s alto de Europa"},"content":{"rendered":"<p>A una altura de 3.454 metros sobre el nivel del mar y en pleno invierno, a pesar del calentamiento global que tiene secas a la mitad de las estaciones de esqu\u00ed, hace por 24\u00ba bajo cero. Si unimos el viento que azota la cresta donde se ancla The Sphinx, la sensaci\u00f3n t\u00e9rmica desciende m\u00e1s all\u00e1 de -40\u00ba cent\u00edgrados. Ning\u00fan problema para una pareja de iran\u00edes, ella cubierta con el riguroso chador, \u00e9l con una simple chaqueta sport, que se hacen un selfie en la terraza, asomados al vac\u00edo. Lo mismo que un grupo de turistas chinos, quienes azotados por la ventisca, ponen m\u00e1s atenci\u00f3n en impedir que vuelen los gorros de sus cabezas que en sonre\u00edr para la foto. Tampoco parece hacer mella el vendaval en los dos j\u00f3venes coreanos que han acarreado sus trineos hasta aqu\u00ed arriba y que intentan deslizarse unos metros por la campa de nieve sobre el glaciar.La atracci\u00f3n que despierta el Junfraubahn, el tren de la Junfrau, el m\u00e1s alto de Europa, es irresistible. Hay turistas que vienen a Suiza especialmente para viajar a bordo de este tren cremallera que cruza algunas de las mejores pistas de esqu\u00ed de la nieve alpina. Transporte imprescindible del amplia \u00e1rea de esqu\u00ed Interlaken-Jungfrau, muchos esquiadores que alcanzan la Kleine Scheidegg, la estaci\u00f3n situada al pie de la l\u00ednea, suben en el tren un par de kil\u00f3metros m\u00e1s. Hasta Eigergletscher, apeadero situado justo a la entrada del t\u00fanel que recorre las entra\u00f1as de la monta\u00f1a. All\u00ed comienzan una vertiginosa esquiada a los pies de la sagrada trilog\u00eda de cimas del Oberland bern\u00e9s: Eiger, Monch y Jungfrau. Otros, por el contrario, solo suben para maravillarse con el panorama y contemplar como los convoys son una l\u00ednea roja que subraya con sus pitidos este dominio esquiable de ensue\u00f1o.<\/p>\n<p>Atractivo de primer orden de la regi\u00f3n de Interlaken, el tren cremallera m\u00e1s alto de Europa y el segundo del mundo, est\u00e1 unido al desarrollo del esqu\u00ed y del turismo en esta parte de los Alpes desde que se construy\u00f3, hace ya m\u00e1s de un siglo. Prueba de su \u00e9xito es que por primera vez en la historia, en 2015 el tren de la Jungfrau super\u00f3 la cifra de un mill\u00f3n de visitantes.Sus 9 kil\u00f3metros de recorrido, de los cuales 7.3 kil\u00f3metros son por el interior de un t\u00fanel, salvan casi kil\u00f3metro y medio de desnivel. La inauguraci\u00f3n se produjo el 1 de agosto de 1912, despu\u00e9s de 16 a\u00f1os de trabajos, en una obra de ingenier\u00eda que un siglo despu\u00e9s contin\u00faa levantando admiraci\u00f3n. Un ej\u00e9rcito de picadores, principalmente italianos, trabajaron en turnos ininterrumpidos las 24 horas del d\u00eda.<\/p>\n<p>El largo t\u00fanel fue horadado a golpe de pico y taladro en las entra\u00f1as del Eiger y el Monch, para alcanzar la Junfraujoch. Una exposici\u00f3n con fotograf\u00edas sobre aquella obra de titanes puede contemplarse en las dos paradas que hace el tren en el interior de la monta\u00f1a, as\u00ed como en la estaci\u00f3n The Sphinx.Todo surgi\u00f3 de la cabeza del empresario suizo Aldolf Guyer-Zeller, quien admirado por la impresionante belleza de las monta\u00f1as bernesas, tuvo la visionaria idea de construir un tren que permitiera al com\u00fan de los mortales contemplar unos escenarios que solo disfrutaban alpinistas y buscadores de cristales. Muri\u00f3 sin ver terminada la obra. Un siglo despu\u00e9s quienes se asoman a los miradores de las dos estaciones del t\u00fanel para contemplar el v\u00e9rtigo de la pared Norte del Eiger, le rinden homenaje con su asombro.<\/p>\n<p>El remonte de esqu\u00ed m\u00e1s admirable del mundo<\/p>\n<p>Los trenes que suben a Kleine Scheidegg y a la Jungfraujoch son el m\u00e1s singular remonte mec\u00e1nico del mundo. Frente a telesqu\u00eds, telesillas desembragables de ocho pasajeros y telecabinas silenciosos, r\u00e1pidos y con capacidad mastod\u00f3ntica, estos ferrocarriles de cremallera ofrecen sus viajes de toda la vida: tradici\u00f3n ferroviaria y rigor suizo absoluto, de paso, regalan la m\u00e1s admirable postal de la nieve alpina. Su traqueteo da un punto de nost\u00e1lgica hermosura a pueblecitos esparcidos por el fondo de los valles nevados: Lauterbrunnen, Allmend, Grund, L\u00fctschental y por supuesto, Wengen y Grindelwald.Pueden utilizarse otros remontes mec\u00e1nicos para alcanzar las cabeceras de las pistas del Lauberhorn, la Kleine Scheidegg y la Eigergletscher, pero muchos esquiadores prefieren encaramarse hasta ellas a bordo de este simp\u00e1tico y c\u00f3modo medio de transporte. Tanto es as\u00ed, que aparte del personal que trabaja en el ferrocarril y en los establecimientos tur\u00edsticos, el resto del pasaje lo componen en su mayor parte esquiadores. Entre ellos, algunos turistas muertos de fr\u00edo, pero dispuestos a admirarse con estas monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Siguen \u00e9stos para arriba, mientras los esquiadores descienden en Kleine Scheidegg para bajar por las pistas paralelas a las v\u00edas y jugar a echar carreras al trenecillo.Las temperaturas suaves de este invierno, muy afectado por el fen\u00f3meno global de El Ni\u00f1o, hacen que la nieve no est\u00e9 demasiado bien. A media jornada, la dura capa helada cambia a nieve-primavera y los descensos se hacen cada vez m\u00e1s pesados. Entonces, muchos esquiadores deciden aparcar las tablas a eso del mediod\u00eda, para emplear el resto de la jornada en subir hasta la Jungfraujoch. Esqu\u00ed y turismo a los pies del EigerLos trenes que remontan las praderas alpinas desde Wengen y Grindelwald no dejan de vomitar gente en la Kleine Scheidegg. Sin perder un momento, cambian al tren que aguarda en la v\u00eda de al lado. Bajo la severa mirada del Eiger, el tumulto se acomoda enseguida a bordo del ferrocarril rojo que se acerca a la cara Norte m\u00e1s salvaje de los Alpes. Su bestial imagen dio nombre al monte: Eiger, que significa Ogro. Su tr\u00e1gica conquista la hizo merecedora de un nuevo apelativo, pasando su Nordwand (caraNorte) a ser Mordwand (pared Asesina). El mirador acristalado de la estaci\u00f3n Eigerwand, la primera que hay en el interior del t\u00fanel, hiela la sangre de los pasajeros que se asoman al vac\u00edo justo en el centro del t\u00e9trico muro.No queda una plaza libre. Y eso que no es precisamente barato: 204,40 francos suizos (184 euros) cuesta el obligado ticket de ida y vuelta, ya que hasta Kleine Scheidegg solo se puede bajar en tren. A partir de esta estaci\u00f3n, o de la vecina Eigergletscher, los esquiadores descienden a los pueblos sobre sus tablas.<\/p>\n<p>El boleto combina dos trayectos y se compra en Wengen, Grindelwald e Interlaken, donde se ofertan algunas tarifas reducidas. No importa el precio, no importa el fr\u00edo, no importa la altura. D\u00eda tras d\u00eda, en verano y en invierno se cuelga el cartel de no hay billetes y conviene comprar el ticket con antelaci\u00f3n.En The Sphinx, el edificio que alberga la estaci\u00f3n superior de la Jungfraujoch, un d\u00e9dalo de galer\u00edas, salas y miradores acogen variados atractivos donde los esquiadores hacen un alto a mitad de la jornada: restaurantes, bares, un palacio de hielo, un museo sobre la esforzada construcci\u00f3n de este ferrocarril, miradores, una exquisita tienda de chocolates, tiendas de recuerdos, de relojes, de joyas&#8230; \u00abIran\u00edes e indios prefieren los relojes, se los llevan sin importarles el precio, los espa\u00f1oles van m\u00e1s a por las joyas\u00bb, explica en perfecto espa\u00f1ol Nagao, una joven vendedora japonesa delante de un mostrador con relojes que alcanzan los 39.000 euros.Sobre el mercadeo y todo lo dem\u00e1s, quienes suben se admiran largo rato ante el impresionante glaciar de Aletsch, el m\u00e1s largo de los Alpes considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En la parte alta de la Jungfraujoch hay una estaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>All\u00ed arriba ocurre lo mismo; los investigadores hacen de vez en cuando un alto en sus estudios sobre la climatolog\u00eda alpina y la evoluci\u00f3n de los glaciares y dejan vagabundear su mirada por el panorama de roca, nieve y hielo.Un reparador caldo reconforta el \u00e1nimo y el organismo agitados por el fr\u00edo y la altitud tan notables. De nuevo el adormecedor zarandeo a bordo del tren cremallera nos devuelve a alturas m\u00e1s humanas. La bajada en Eigergletscher es obligada. El descenso por el Lauberhorn, a los pies de la cara Norte del Eiger, un placer inevitable para quienes el esqu\u00ed es asunto irrenunciable.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.elmundo.es\/deportes\/2016\/02\/04\/56b213d5ca4741e1508b4678.html\">El Mundo<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A una altura de 3.454 metros sobre el nivel del mar y en pleno invierno, a pesar del calentamiento global que tiene secas a la mitad de las estaciones de esqu\u00ed, hace por 24\u00ba bajo cero. 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