{"id":39854,"date":"2016-03-07T14:02:54","date_gmt":"2016-03-07T17:02:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=39854"},"modified":"2016-03-07T14:02:54","modified_gmt":"2016-03-07T17:02:54","slug":"vias-que-van-al-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/vias-que-van-al-cielo\/","title":{"rendered":"V\u00edas que van al cielo"},"content":{"rendered":"<p>En la temporada pasada el Tren a las Nubes cambi\u00f3 su circuito \u2013m\u00e1s variado y menos cansador que el anterior\u2013 haciendo regresar a los pasajeros desde San Antonio de los Cobres a Salta por tierra y agregando una visita a las ruinas de la ciudad diaguita de Santa Rosa de Tastil, parte del Camino del Inca.<\/p>\n<p>Una camioneta del Ministerio de Turismo me pasa a buscar por el hotel con Juan Guantay al volante, quien llega con su acullico \u2013bolo de hojas de coca\u2013 abult\u00e1ndole una mejilla. Pasamos frente a una casa con un cartel escrito en tiza: \u201cHay coca y bica\u201d. Juan me cuenta que la coca se mezcla con bicarbonato para extraer mejor sus jugos, produciendo un efecto adormecedor en la boca. Y agrega, muerto de risa, que una vez llev\u00f3 por los Valles Calchaqu\u00edes a un periodista que comenz\u00f3 a mirarlo con preocupaci\u00f3n al descubrir que mascaba coca: \u201cEn un momento el chango tom\u00f3 confianza y me lo pregunt\u00f3: \u2018\u00bfPero vos pod\u00e9s manejar as\u00ed?\u2019. Yo no le dije ni que s\u00ed ni que no. Pero le advert\u00ed una cosa: \u2018Ahora al llegar a hacer tu nota en la bodega de vino torront\u00e9s en Cafayate, cuando te den las copas para degustar, no vas a poder probar nada\u2019. \u2018\u00bfY por qu\u00e9 no voy poder?\u2019. \u2018Porque vos tambi\u00e9n est\u00e1s trabajando y no pod\u00e9s trabajar machado\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Antes del alba llegamos a la terminal de la ciudad de Salta para tomar el Tren a las Nubes. En la entrada le compro a una se\u00f1ora de rasgos abor\u00edgenes \u2013casi dir\u00edase que achinados\u2013 un cuarto kilo de hojas de coca para el viaje, a 180 pesos. En el hall un tr\u00edo toca la vidala-baguala Do\u00f1a Ubenza, aun en plena noche, para alejar la modorra: \u201cMe persigno por si acaso \/ no vaya que Dios exista \/ y me lleve pa\u2019l infierno \/ con todas mis ovejitas\u201d.<\/p>\n<p>El Tren a las Nubes comienza a traquetear hacia la Puna bajo la luna llena y el cielo estrellado. La ciudad de Salta queda atr\u00e1s mientras va aclarando y surcamos verdes plantaciones de tabaco a trav\u00e9s de un valle de la Cordillera Oriental en los Andes. A la izquierda los destellos del amanecer se reflejan en los caracoleos del r\u00edo Toro y el cielo se torna color malva. A lo lejos un gaucho a caballo se pierde en la inmensidad acompa\u00f1ado por dos perros.<\/p>\n<p>A medida que ascendemos la altura nos late en las sienes. A los costados aparecen los primeros cardones en forma de candelabro y grupos de casas de adobe con horno de barro y corral de piedra con ovejas al fondo.<\/p>\n<p>El paisaje, cada vez m\u00e1s \u00e1rido, se enciende con los vivos colores de los minerales a flor de tierra en las laderas sin vegetaci\u00f3n. Luego de atravesar un t\u00fanel de medio kil\u00f3metro alcanzamos los 4008 metros altura: estamos en la Puna, esa \u00e1rida altiplanicie cuya vegetaci\u00f3n se limita a dorados pastizales y arbustos de tola. A los costados del tren corren arroyos congelados y gr\u00e1ciles llamas.<\/p>\n<p>Desde que salimos estoy haciendo mi primera experiencia con el acullico, que se remonta al tiempo de los incas. Adem\u00e1s me tomo un t\u00e9 de coca: sin embargo, me duele la cabeza, me baja la presi\u00f3n y mi vecino de asiento se preocupa por mi palidez cadav\u00e9rica: no tengo fuerzas ni para mirar por la ventana. Llaman al m\u00e9dico, me llevan al vag\u00f3n de enfermer\u00eda y me ponen una m\u00e1scara de oxigeno. En cinco minutos estoy como nuevo.<\/p>\n<p>Ya hemos cruzado 29 puentes, 20 t\u00faneles, 12 viaductos, dos rulos y dos zigzags en nueve horas y aparece San Antonio de los Cobres con sus casas de adobe al fondo de un valle protector con cumbres de 6000 metros.<\/p>\n<p>Al pueblo lo pasamos de largo para llegar a las tres de la tarde al famoso Viaducto de la Polvorilla, un gran arco de metal y hormig\u00f3n de 224 metros de longitud y 64 de altura, el punto culminante de esta gran obra ingenieril. Aqu\u00ed descendemos del tren un rato junto a un imponente mirador sobre un precipicio, donde los pobladores locales venden sus artesan\u00edas.<\/p>\n<p>El tren cruza el viaducto sin pasajeros para hacer una maniobra de cambio de locomotora, ya que a partir de aqu\u00ed hay que volver. Y al rato regresamos a San Antonio de los Cobres para terminar la traves\u00eda en tren.<\/p>\n<p>Caminamos por las calles de tierra de uno de los rincones m\u00e1s polvorientos, ventosos y resecos de la Argentina, a 3775 msnm. El lugar escapa un poco al pintoresquismo norte\u00f1o de postal. Pero la desolaci\u00f3n del desierto no est\u00e1 exenta de una dolorosa belleza, que enciende de colores vivos las laderas por unos instantes con la luz oblicua del atardecer.<\/p>\n<p>Al bajar del tren hay dos opciones: completar la excursi\u00f3n bajando a Salta en camioneta con una visita a las ruinas de Tastil, o pasar la noche en San Antonio de los Cobres (las dos opciones se ofrecen al comprar el paquete). Y desde ese pueblo pune\u00f1o se puede contratar una excursi\u00f3n de dos d\u00edas al pueblo de Tolar Grande, cercano a dos de los paisajes m\u00e1s espectaculares de la Puna: el Valle de los Sue\u00f1os y el Cono de Arita.<\/p>\n<p>Nos instalamos en el hotel de San Antonio de los Cobres y por la tarde hacemos una caminata con llamas guiada por Anatolio Tolaba, llamero de la Puna como sus antepasados remotos. Vamos hasta su casa de adobe con el corral al fondo, donde lo encontramos d\u00e1ndole de comer a sus doce llamas.<\/p>\n<p>Salimos a caminar con dos llamas, una para cada uno: las llevamos con la mano con una cinta de cuero. La m\u00eda se llama Burro. Anatolio me cuenta que comenz\u00f3 su emprendimiento tur\u00edstico hace cinco a\u00f1os, cuando trajo dos llamas del campo porque las vio muy flaquitas. Darles de comer le insum\u00eda un presupuesto importante y como de ni\u00f1o \u00e9l aprendi\u00f3 a tratar con turistas vendi\u00e9ndoles piedritas de colores, un d\u00eda fue con una llama a la estaci\u00f3n de tren y los pasajeros comenzaron a acercarse solos a sacarse fotos y acariciarlas. Entonces se le ocurri\u00f3 comenzar con las caminatas. \u201c\u00bfY ya se pagan la comida las llamas?\u201d. \u201c\u00a1Ahora ellas me la pagan a m\u00ed!\u201d.<\/p>\n<p>Avanzamos por el \u00e1rido valle de San Antonio de los Cobres y mientras observamos la desolaci\u00f3n de la Puna, Anatolio me cuenta que cada vez m\u00e1s los j\u00f3venes del pueblo se van y pierden el inter\u00e9s por los animales. Este hab\u00eda sido su caso: se fue a trabajar en unas minas de b\u00f3rax monta\u00f1a arriba. Hasta que se dio cuenta de que caminando tranquilo con sus llamitas cuatro horas por d\u00eda, ganaba m\u00e1s que por 12 horas arriba del cami\u00f3n, para colmo lejos de su familia: \u201cAdem\u00e1s a mi no me gusta ser dominado de nadie\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAc\u00e1 a la gente no le gusta que se joda a los animales: mi abuela me dec\u00eda: \u2018\u00bfC\u00f3mo le vas a hacer eso a las llamitas?\u2019. Pero a ellas lo que les gusta es caminar\u201d, se justifica Anatolio con raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi llama es d\u00f3cil, camina sin hacerse rogar. Porque el llamero las amansa y les saca la cosquilla acarici\u00e1ndolas mucho cuando tienen un a\u00f1o de edad. Caminamos y conversamos media hora sobre nuestros mundos tan disimiles. Y sin embargo nos entendemos, en todo sentido.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente tomamos una excursi\u00f3n desde San Antonio de los Cobres hasta las ruinas de la ciudad de Santa Rosa de Tastil (la visita que hacen el d\u00eda de la ascensi\u00f3n la mayor\u00eda de los pasajeros del tren), uno de los mayores centros poblacionales del per\u00edodo tard\u00edo preincaico del noroeste argentino (1000-1450 d.C).<\/p>\n<p>El veh\u00edculo sube por un angosto sendero trepando una ladera hasta la entrada, donde vemos los primeros rect\u00e1ngulos de pircas de piedra de este poblado diaguita que lleg\u00f3 a tener m\u00e1s de 2000 habitantes en 12 hect\u00e1reas. All\u00ed se identific\u00f3 un trazado urbano con unidades de vivienda, calles principales y secundarias, plazas, mercado y centros pol\u00edtico y religioso.<\/p>\n<p>La estratificaci\u00f3n social se refleja en las viviendas: en lo alto del cerro est\u00e1 el barrio de casas m\u00e1s complejas, mientras que en la parte baja de la monta\u00f1a se encontraron otras m\u00e1s sencillas de un solo cuarto. Los muertos eran enterrados dentro del pueblo, junto a la pared en el exterior de las casas. En los barrios altos la riqueza del ajuar funerario era un indicador de nivel social. En cambio, en las tumbas de los barrios inferiores las pertenencias que el muerto se llevaba al inframundo eran pocas.<\/p>\n<p>En los faldeos de los cerros vecinos vemos los cuadros de cultivo con pircas que serv\u00edan para proteger del viento y la lluvia las plantaciones de poroto, calabaza y ma\u00edz.<\/p>\n<p>El sitio de Santa Rosa de Tastil fue ocupado a mediados del siglo XIV y no se encontraron evidencias del dominio incaico, ya que cuando el reino del Cuzco avanz\u00f3 sobre la regi\u00f3n los pobladores ya hab\u00edan abandonado la ciudad, se cree que por decisi\u00f3n propia, acaso por un aumento de la poblaci\u00f3n que hac\u00eda inviable la supervivencia en este lugar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/suplementos\/turismo\/9-3301-2016-03-06.html\">P\u00e1gina 12<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la temporada pasada el Tren a las Nubes cambi\u00f3 su circuito \u2013m\u00e1s variado y menos cansador que el anterior\u2013 haciendo regresar a los pasajeros desde San Antonio de los Cobres a Salta por tierra y agregando una visita a las ruinas de la ciudad diaguita de Santa Rosa de Tastil, parte del Camino del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,2],"tags":[10855,9105,9644],"class_list":["post-39854","post","type-post","status-publish","format-standard","category-nacionales","category-noticias","tag-10855","tag-actualidad","tag-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39854"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39854\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39855,"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39854\/revisions\/39855"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}