{"id":54709,"date":"2017-01-27T10:03:00","date_gmt":"2017-01-27T13:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=54709"},"modified":"2017-01-27T10:04:35","modified_gmt":"2017-01-27T13:04:35","slug":"colonia-vela-la-metafora-de-la-argentina-que-invento-soriano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/colonia-vela-la-metafora-de-la-argentina-que-invento-soriano\/","title":{"rendered":"Colonia Vela, la met\u00e1fora de la Argentina que invent\u00f3 Soriano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Vela, Buenos Aires &#8211;<\/span> Una recorrida por sus calles se convierte en una radiograf\u00eda sobre lo que el pa\u00eds perdi\u00f3 en 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl se\u00f1or Soriano estuvo sentado en aquella mesa del costado, la que da al ventanal\u201d, dice \u201cla patrona\u201d Mar\u00eda Cortina, con ese tono de quien cuenta las cosas de memoria. Lleva un vestido con enagua y atado a la cintura, un delantal floreado en el que guarda unos pesos. A los 83 a\u00f1os, Mar\u00eda contiin\u00faa la tradici\u00f3n familiar que arranc\u00f3 con Francisco Cortina, su padre, un andaluz que lleg\u00f3 a la Argentina a principios del siglo XX: \u201cEsto siempre era un mundo de gente, hasta que dej\u00f3 de pasar el tren\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la vieja estaci\u00f3n de Vela naci\u00f3 el pueblo en 1885, cuando los hermanos Felipe y Pedro Vela donaron las hect\u00e1reas al ferrocarril Sud para la construcci\u00f3n de la estaci\u00f3n de trenes y el tendido de v\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un siglo despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n, por obra y gracia de la ficci\u00f3n, Mar\u00eda Ignacia Vela pas\u00f3 a ser Colonia Vela, el pueblo del Gordo Soriano, que reconocen los lectores de No habr\u00e1 m\u00e1s penas ni olvido (1978), Cuarteles de invierno (1981) y Una sombra ya pronto ser\u00e1s (1990). Como el Macondo de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez situado en su nativa Aracataca, o la Santa Mar\u00eda de Juan Carlos Onetti, en los esta\u00f1os del barrio Palermo de Montevideo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl primer negocio grande que pasamos era una concesionaria de tractores. M\u00e1s all\u00e1 apareci\u00f3 un taller donde estaban preparando un auto de carrera y luego un supermercado con dos guardianes y una barricada en la puerta. Las casas bajas, sin jard\u00edn, hab\u00edan perdido la galanura de otro tiempo. Deb\u00eda ser la hora del apag\u00f3n porque el \u00fanico sem\u00e1foro de la avenida principal estaba sin luz. El \u00f3mnibus se detuvo dos veces para dejar pasajeros y cuando lleg\u00f3 a la plaza el chofer me hizo se\u00f1as para que me bajara. Enfrente hab\u00eda un cine cerrado [&#8230;]\u201d As\u00ed es la Colonia Vela de Soriano en Una sombra ya pronto ser\u00e1s: una novela que anticip\u00f3 lo que ser\u00eda el fin del menemismo, en la que retrat\u00f3 a la Argentina de trenes vac\u00edos y pueblos fantasmas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy Vela no es la desolaci\u00f3n absoluta, pero nada volvi\u00f3 a ser lo mismo sin el ferrocarril. Sus 7000 habitantes de los a\u00f1os 30 se redujeron a 1800.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEra un pueblo chato, de calles anchas, como casi todos los de la provincia de Buenos Aires\u201d, dec\u00eda Soriano en Cuarteles de invierno, aquella novela en la que Tony Rocha, un boxeador en el ocaso de su carrera-, y Andr\u00e9s Galv\u00e1n, un cantor de tangos de popularidad perdida, llegan a Colonia Vela contratados por el gobierno militar para una fiesta c\u00edvica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colonia Vela fue para Soriano la Argentina llevada a la dimensi\u00f3n de un pueblo. En Vela son muy pocos los que han le\u00eddo a Soriano. La mayor\u00eda vio la pel\u00edcula No habr\u00e1 m\u00e1s penas ni olvido, y hasta creen que all\u00ed se film\u00f3 una parte, pero Vela fue recreado en Capit\u00e1n Sarmiento. Los inviernos en el pueblo son de escarcha y los veranos, de cosecha. A la hora de la siesta no vuela una mosca en Vela. Lo que nunca falta es viento y tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy lejos de Argentina, en Bruselas o en Par\u00eds, Soriano siempre tuvo presente a ese pueblito de calles polvorientas y recordaba patente la estaci\u00f3n del ferrocarril vista a trav\u00e9s del ventanal del bar Tito. Hoy son varios los que llegan al bar en busca de la historia de Colonia Vela. Mar\u00eda les sirve una ca\u00f1a, un vino o una Coca y la repite una y otra vez, olvidando o agregando alg\u00fan detalle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMucha gente viene de Buenos Aires y otros lados; me preguntan d\u00f3nde estuvo Soriano, se sientan en la misma mesa, se sacan fotos y se van\u201d, dice Mar\u00eda Cortina, mientras se acomoda el pelo y sonr\u00ede para la foto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente y fotograf\u00eda:<a href=\"http:\/\/www.clarin.com\/cultura\/colonia-vela-metafora-argentina-invento-soriano_0_rJ1LCCwwg.html\" target=\"_blank\"><span style=\"color: #ff0000;\">\u00a0clarin<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vela, Buenos Aires &#8211; Una recorrida por sus calles se convierte en una radiograf\u00eda sobre lo que el pa\u00eds perdi\u00f3 en 20 a\u00f1os. \u201cEl se\u00f1or Soriano estuvo sentado en aquella mesa del costado, la que da al ventanal\u201d, dice \u201cla patrona\u201d Mar\u00eda Cortina, con ese tono de quien cuenta las cosas de memoria. 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