{"id":75094,"date":"2018-05-31T09:15:47","date_gmt":"2018-05-31T12:15:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=75094"},"modified":"2018-05-31T12:10:14","modified_gmt":"2018-05-31T15:10:14","slug":"el-tren-de-las-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/el-tren-de-las-11\/","title":{"rendered":"M\u00e9xico: El tren de las 11"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Homenaje para todos los que alguna vez viajamos en tren por M\u00e9xico\u2026 y tambi\u00e9n para los que no<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Disfruta a continuaci\u00f3n de un relato de Mart\u00edn Klimek.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tren de las 11<br \/>\nSon las 10:34 de la noche de un fr\u00edo 23 de diciembre, en la v\u00edspera de la Navidad de 1985, y el viejo taxi Datsun se dirige presuroso por las intrincadas y empedradas calles del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras nos acercamos, se va presentando de a poquito, la Plaza Grande de Patzcuaro, la cual se mezcla mojada por la lluvia, con sus tristes y parpadeantes faroles, a manera del cuadro de un impresionista opioide que intentara retratar sus tenues luces, fundi\u00e9ndolas con una vaporosa neblina que se va comiendo de a poquito, los edificios y balcones que circundan su per\u00edmetro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El olor a hojas de pino con tierra y madera impregna como un roc\u00edo perfumado todo a su paso, y me hace sentir todav\u00eda un poco m\u00e1s como el protag\u00f3nico de la pel\u00edcula de Los Goonies, el ni\u00f1o de Los Gremlins o Michael J. Fox en Back to the Future, ya que Astoria, Oreg\u00f3n o Kingston Falls y Hill Valley de Connecticut tienen mucho parecido con mi tierra de la infancia, s\u00f3lo con la diferencia de que Patzcuaro, aparte de los lagos y bosques en com\u00fan, es m\u00e1s bello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de unos breves minutos de serpenteante trayecto \u2014los cuales aprovecho para acomodar mejor en mi peque\u00f1a maleta y sin que se den cuenta mis padres, mi abultada colecci\u00f3n de mu\u00f1ecos Playmobil que siempre me acompa\u00f1an\u2014, vislumbro por fin, entre la espesada penumbra, la antigua y porfiriana estaci\u00f3n de trenes del pueblo, que elegante y neocl\u00e1sica se arropa a lo lejos con glacial fr\u00edo, entre unos grandes y viejos \u00e1rboles de eucalipto que la cuidan como sus leales y longevos guardianes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al bajar del auto mi coraz\u00f3n comienza a retumbar de emoci\u00f3n, debido a la adrenalina que me genera la sola idea de la aventura que unos minutos m\u00e1s comenzar\u00e9 a vivir. Ni siquiera el viento helado de la noche me quita las ganas: al contrario, me hace desear con mayor fervor esta odisea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis y Fabio ya est\u00e1n ah\u00ed. Me esperan justo en la zona en donde se supone que nos \u00edbamos a ver. Ni siquiera sus viejas y oxidadas bicicletas, o alg\u00fan rega\u00f1o de sus padres por la tard\u00eda hora, les han impedido llegar para despedirme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de un par de \u201chola, imb\u00e9ciles\u201d y dos o tres patadas amistosas, empezamos a charlar de los pormenores de mi viaje. De a d\u00f3nde ir\u00e9 y qu\u00e9 har\u00e9, en los d\u00edas que me esperan en la Ciudad de M\u00e9xico, y que en realidad no son mucho m\u00e1s que encerrarme 6 horas diarias a ver al canal 5, El t\u00edo Gambo\u00edn y El Hombre Bi\u00f3nico; todo esto en el viejo Hotel Mil\u00e1n de La Roma, mientras mis padres salen de reuni\u00f3n para intentar salvar de manera quijotesca el maltrecho lago de Patzcuaro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras nos empujamos y re\u00edmos, sentimos que a lo lejos comienza a gestarse un hurac\u00e1n. Primero ese peculiar sonido del claxon de la locomotora, que in crescendo y ac\u00fasticamente apabullante, nos anuncia la llegada de aquella mole de m\u00e1s de 8000 caballos de fuerza\u2026 Despu\u00e9s, una naciente vibraci\u00f3n que se hace acompa\u00f1ar por la neblinosa luz de su faro, que desquebraja la oscuridad en blancos y brillantes fractales, que juegan y se esconden entre los \u00e1rboles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez superada nuestra emoci\u00f3n, configurada de estramb\u00f3ticos gestos mezclados con efusivos bailes tribales, procedemos como siempre, al ritual de poner nuestras monedas en la v\u00eda \u2014ellos, cuando vuelva me dar\u00e1n la m\u00eda\u2014 mientras mi joven y bella madre grita enfurecida y como loca, que nos quitemos de los rieles, amenaz\u00e1ndome con que le dir\u00e1 a mi padre \u2014distra\u00eddo ahora platicando con un miembro del sindicato socialista de los pescadores de la ribera del lago\u2014 para que me d\u00e9 unos cintazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luz blanca aperlada del gran faro central es cada vez m\u00e1s n\u00edtida y el temblor m\u00e1s fuerte. Es como atestiguar una c\u00f3pula brutal e in crescendo, entre sonidos met\u00e1licos graves y profundos que se bufan y jadean entre grititos y chirridos agudos, para luego explotar todos juntos en un orgasmo sinf\u00f3nicamente irregular, justo cuando el tren comienza a poner sus frenos en potencia m\u00e1xima, al pasar enfrente de la estaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero desfilan las dos rojas y gigantescas locomotoras General Electric, que orgullosas portan en sus costados la leyenda de FNM. Despu\u00e9s de ellas y sucesivamente, marchan entrelazados 7 u 8 vagones de pasajeros, cada uno m\u00e1s bello y elegante que el anterior. Y s\u00ed as\u00ed es, porque primero desfilan los convoyes de tercera clase, luego los de segunda y al final los de primera junto con el vag\u00f3n Pullman dormitorio que acompa\u00f1ado de su amarillo cabus, ser\u00e1 en donde yo entrar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo este apartheid tren\u00edstico no hace m\u00e1s que hacerme ligeramente consciente de un embrionario esp\u00edritu burgu\u00e9s, al saber que yo, un ni\u00f1o privilegiado, s\u00ed tengo acceso a cosas que otros no pueden, lo cual me genera algunas imb\u00e9ciles y moment\u00e1neas \u00ednfulas de grandeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El color de los vagones se asemeja al de unas aceitunas oscuras, lo cual le da cierta elegancia cl\u00e1sica y atemporal al Ferrocarril Pur\u00e9pecha, que ser\u00e1 el encargado de llevarnos en la bicoca de apenas 11 horas y durante toda la noche, a la magnificente y funcionalista estaci\u00f3n de trenes de Buena Vista \u2014hoy convertida en un mall desangelado y de baja estofa\u2014 en la Ciudad de M\u00e9xico. El bigot\u00f3n de la boina, como siempre elegantemente vestido, nos abre las puertas del vag\u00f3n y le pide los boletos a mi padre, mientras vemos a lo lejos c\u00f3mo nuestras maletas est\u00e1n siendo \u201cacomodadas\u201d en los compartimentos de equipaje, con un trato m\u00e1s o menos similar en cuanto a diligencia y esmero, que el que le otorgar\u00edan a una prostituta vietnamita en una base militar yanqui.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una serie de abrazos de lado, sin mostrar mucho \u00e1nimo o inter\u00e9s, me despiden de mis compinches. A\u00fan mientras subo al vag\u00f3n, se siguen escuchando los gritos mutuos de \u00a1nena! y \u00a1maric\u00f3n! El paso de los a\u00f1os todav\u00eda no me ha quitado el recuerdo de esa gran sonrisa simult\u00e1nea, que me dec\u00eda sin saberlo, que los 3 ten\u00edamos la misma idea c\u00f3mplice de que est\u00e1bamos viviendo aquella historia juntos, aunque no me acompa\u00f1aran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus manos dici\u00e9ndome adi\u00f3s se pierden s\u00fabitas, mientras las puertas del vag\u00f3n se cierran y me indican que hay que avanzar rumbo al camarote. Para todav\u00eda potenciar a\u00fan m\u00e1s mi nirvana sobre rieles, escucho al boletero decirle a mi padre que esta noche el vag\u00f3n Pullman viene solo, por lo cual todas y cada una de las ventanas que \u00e9ste tiene ser\u00e1n exclusivamente para m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al entrar, me muevo a trav\u00e9s del pasillo, bordeado por una serie de compartimentos con cortinas de terciopelo rojo, que son las literas individuales \u2014mismas adonde pretendo escaparme para estar por fin solo, una vez que mis padres se duerman\u2014 mucho m\u00e1s baratas que los camarotes y muy parecidas a los hoteles c\u00e1psula japoneses. Me llama tambi\u00e9n la atenci\u00f3n que los marcos por donde uno accede a las mismas tienen en sus bordes divisiones hechas de caoba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justo a la mitad del vag\u00f3n, por donde el pasadizo alfombrado de color verde oscuro se mira m\u00e1s desgastado, se comienzan a presentar una tras otra, una serie de macizas puertas color olivo militar, que con lucecitas de lectura en su parte superior, alumbran en serie los n\u00fameros de camarote que tienen pegados en sus frentes. La sensaci\u00f3n es sumamente confortable y acogedora. Me siento como un hu\u00e9sped del Titanic, en otra dimensi\u00f3n, quiz\u00e1s en otra \u00e9poca. S\u00f3lo faltar\u00eda escuchar una m\u00fasica de orquesta a lo lejos, para darle una connotaci\u00f3n m\u00e1s de \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que el botones nos abre la puerta y se va para atender al resto de los vagones, mis papas dejan sus valijas de manos para proceder a acostarse r\u00e1pidamente, cada uno y por separado, en las dos literas que hay. El camerino tiene una mesita de esquina, un peque\u00f1o y funcional ba\u00f1o muy parecido al de los aviones \u2013incluyendo la puerta flexible-, adem\u00e1s de una gigantesca ventana con persianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A m\u00ed como siempre, me tocar\u00e1 al lado de mi mam\u00e1 que por ser la m\u00e1s \u00e1gil, tiene asignada la litera superior \u2013lo cual no me funciona en lo absoluto para poder apreciar el paisaje- ya que la gran ventana est\u00e1 abajo y mi padre la acapara. Aparte mi viejo es propenso a torturarnos con sus infernales ronquidos y yo siempre he luchado por mi independencia y paz espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que apenas mis padres se duermen profundos, bajo por la peque\u00f1a escalerilla y me escapo r\u00e1pidamente a las afueras del camarote, dirigi\u00e9ndome sigiloso a donde est\u00e1n el resto de las literas individuales con cortinas de terciopelo rojo, que esa noche est\u00e1n vac\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sensaci\u00f3n de ver ese largo coche dormitorio sin ning\u00fan tipo de vida humana, con sus lamparitas en serie iluminando las puertas a lo largo del enorme e interminable pasillo, me hacen sentir como protagonista de la pel\u00edcula de El Resplandor, esperando a las gemelas para que me inviten a jugar con ellas. As\u00ed que despavorido y siempre protegido por mis dos mu\u00f1ecos bomberos de Playmobil, me meto s\u00fabito a una de las literas, recorriendo aterrorizado la cortina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de recuperar la respiraci\u00f3n, pongo la luz de cabecera y comienzo a jugar para olvidar \u2014arropado entre las s\u00e1banas y una cobija espesa color ocre\u2014 con mis dos amigos, incluido un rat\u00f3n de peluche que hab\u00eda olvidado mencionar, pero que es su l\u00edder indiscutible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto mientras un fr\u00edo halo de viento se intenta colar por la helada ventana, lo cual me obliga a entrecerrar un poco m\u00e1s la persiana, dejando solo un peque\u00f1o espacio para poder mirar, esto mientras limpio de manera constante con mi aliento, el fr\u00edo vapor que se impregna en el vidrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el trayecto lo \u00fanico que alcanzo a apreciar son desconocidos pueblos quietos de borrosas luces, y el contorno de los pinares que le hacen m\u00e1s sombra a la sombra, mientras que el tren pasa como sangre por arteria en medio de los otrora espesos bosques de Michoac\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por todo esto, mi aventura se vuelve esencialmente auditiva. La sirena nerviosa, gangosa y dram\u00e1tica del tren pita por cada aldea que pasa, mientras que el triqui &#8211; traca de un eco met\u00e1lico constante -difuminado y acolchado por la fricci\u00f3n de las ruedas con los durmientes- me deleita, hipnotiza y arrulla hasta que por fin logro conciliar el sue\u00f1o\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ma\u00f1ana de Noche Buena, los primeros rayos de sol me despiertan y el paisaje es estramb\u00f3tico. El verde de los pinares se mezcla con el amarillo incandescente del sol, jugando entre ellos para no dejarme ver el gigantesco monstruo de hormig\u00f3n que aguarda a lo lejos, monta\u00f1a abajo, mi llegada. A trav\u00e9s de la ventana, ya casi seca del roc\u00edo matutino, veo la Ciudad de M\u00e9xico, mucho m\u00e1s gris y contaminada de lo que est\u00e1 ahora. Una nata gris posapocal\u00edptica contrasta con el azul del cielo a su alrededor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, las casuchas de l\u00e1mina al lado de las v\u00edas comienzan a aparecerse. Veo una pobreza a la cual no estoy acostumbrado y me hago consciente de que este pa\u00eds es hermoso pero desigual. He despertado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final, despu\u00e9s de un azaroso trayecto por la zona industrial del este de la ciudad, m\u00e1s parecido a la pel\u00edcula de Max Max que a otra cosa, llegamos a la Terminal de Trenes de Buena Vista, que con sus 6 andenes distintos, se nos presenta orgullosa, mostrando su m\u00fasculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al bajar me sorprende su est\u00e9tica minimalista tan de los 50-60 \u2014esa de Niemeyer y su Brasilia\u2014 plagada de enormes y limpios espacios. Pisos de m\u00e1rmol adalmatado por doquier y un tablero electr\u00f3nico que me deja boquiabierto por su tama\u00f1o, lleno de llegadas y salidas a todo el pa\u00eds \u2014casi todas retrasadas, qu\u00e9 raro\u2014. Sin embargo, y por la magnificencia de su arquitectura, pienso que mi naci\u00f3n en aquella \u00e9poca, todav\u00eda constru\u00eda con anhelo sus inacabados sue\u00f1os de grandeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje de ida ha tenido un final feliz y yo, Mart\u00edn de 9 a\u00f1os de edad, tendr\u00e9 una hermosa navidad en la herida Ciudad de M\u00e9xico de 1985, que a\u00fan se lame las profundas heridas del terremoto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy es el 30 de mayo de 2018. A 33 a\u00f1os, el servicio de trenes de pasajeros ha muerto en el pa\u00eds. Ninguna potencia econ\u00f3mica ha renunciado a su uso, al contrario los han modernizado. Las \u00fanicas noticias que escucho referente al tema en M\u00e9xico son el hurto y descarrilamiento de un tren de carga que viene de Veracruz y otra referente al proyecto del ferrocarril de alta velocidad a Toluca, que se\u00f1ala que lleva demorado en su construcci\u00f3n m\u00e1s de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas notas se me hacen una excelente analog\u00eda de la situaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds: nos vamos al despe\u00f1adero o avanzamos por fin hacia esa modernidad anhelada y pospuesta por nosotros mismos. En lo personal, me gustar\u00eda volver a viajar alg\u00fan d\u00eda por tren en M\u00e9xico\u2026 Cr\u00e9anme que a ustedes tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda es la \u00fanica con la que podemos experimentar a flor de piel emociones que cre\u00edamos imposibles en nosotros, por eso te recomendamos los siguientes poemas que nos muestran que hay heridas que nos marcan de por vida. Si quieres conocer m\u00e1s poes\u00eda amorosa latinoamericana, te recomendamos estos 10 poemas de Pablo Neruda que dan directo en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente y fotograf\u00eda:\u00a0<a href=\"https:\/\/culturacolectiva.com\/letras\/el-tren-de-las-once-relato-de-martin-klimek\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>culturacolectiva<\/strong><\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homenaje para todos los que alguna vez viajamos en tren por M\u00e9xico\u2026 y tambi\u00e9n para los que no Disfruta a continuaci\u00f3n de un relato de Mart\u00edn Klimek. 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