{"id":86166,"date":"2019-04-11T09:36:38","date_gmt":"2019-04-11T12:36:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.rieles.com\/front\/?p=86166"},"modified":"2019-04-11T09:36:38","modified_gmt":"2019-04-11T12:36:38","slug":"el-ferrocarril-y-la-primera-estacion-toledana-1858-1919","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rieles.com\/front\/el-ferrocarril-y-la-primera-estacion-toledana-1858-1919\/","title":{"rendered":"El ferrocarril y la primera estaci\u00f3n toledana (1858-1919)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Toledo &#8211; Espa\u00f1a:\u00a0<\/strong>Fue en la regencia de Mar\u00eda Cristina de Borb\u00f3n-Dos Sicilias cuando circul\u00f3 el primer ferrocarril en territorio espa\u00f1ol: La Habana-G\u00fcines (1837), en la isla de Cuba. Los dos siguientes fueron en el reinado efectivo de Isabel II: Barcelona-Matar\u00f3 (1848) y Madrid-Aranjuez (1851). Al poco, esta \u00faltima l\u00ednea, bajo la tutela del marqu\u00e9s de Salamanca, proseguir\u00eda hacia el Mediterr\u00e1neo m\u00e1s la inclusi\u00f3n de un ramal -que se obvi\u00f3 entonces-, desde Aranjuez hacia Extremadura por el Valle del Tajo.<\/p>\n<blockquote><p>La inauguraci\u00f3n oficial del ferrocarril en Toledo acaeci\u00f3 el 12 de junio de 1858 con la llegada de Isabel II y la familia Real que recibieron el marqu\u00e9s de Salamanca, miembros del Gobierno y las autoridades toledanas.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, en 1852, el Ayuntamiento empezar\u00eda a intentar traer el ferrocarril a la ciudad. En 1854, el Gobierno autorizaba a tres socios privados (Zaragoza, C\u00f3rdoba y G\u00e1ndara) trabajar en el ramal Villasequilla-Toledo, desde la l\u00ednea Madrid-Almansa, proceso que trunc\u00f3 la insurrecci\u00f3n de La Vicalvarada. Pronto, aflorar\u00edan peticiones de otros inversores, algunas a\u00f1adiendo la continuidad hasta Talavera con ayudas municipales y de la Diputaci\u00f3n. En 1855 se public\u00f3 la Ley General de Ferrocarriles que vali\u00f3 al diputado por Toledo, Pedro Nolasco Mansi, solicitar que la l\u00ednea Madrid-C\u00e1ceres discurriese por Villasequilla, Toledo, Talavera hacia Calzada de Oropesa, proyecto que ve\u00eda factible tan solo con los recursos provinciales. Sin embargo, las exiguas cantidades comprometidas frustrar\u00edan el plan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1856, con el apoyo financiero de los Rothschild y otros inversores extranjeros, se constitu\u00eda la Compa\u00f1\u00eda de los Ferrocarriles de Madrida Zaragoza y Alicante (MZA) que absorber\u00eda varias concesiones, como la l\u00ednea de Aranjuez al Mediterr\u00e1neo que pose\u00eda Salamanca. Este prohombre, al ver que el Gobierno se hab\u00eda inclinado, en 1855, por llevar la l\u00ednea hasta la frontera portuguesa excluyendo su paso por Toledo, consigui\u00f3 que, en junio de 1856, las Cortes le aprobasen un \u00abcamino de hierro\u00bb, desde Castillejo a esta ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se comprometi\u00f3 a ejecutarlo con aportaciones del Ayuntamiento sobre un presupuesto que rebasaba los 14 millones de reales. Se fijaron las tarifas para los viajeros (40, 28 y 13 reales, seg\u00fan la clase), las mercanc\u00edas y el material rodante: cuatro locomotoras t\u00e9nderes, cuatro coches de primera clase, seis de segunda, diez de tercera y los carruajes de mercanc\u00edas. Las obras se acometieron entre el oto\u00f1o de 1856 y abril de 1858. Sin llegar a cumplir un a\u00f1o de servicio, Salamanca transfiri\u00f3 la l\u00ednea a la MZA, por m\u00e1s de 13 millones de reales. Perteneci\u00f3 a esta empresa hasta 1941, salvo una breve etapa (1879-1880), que la explot\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda del Ferrocarril de Badajoz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inauguraci\u00f3n oficial del ferrocarril en Toledo acaeci\u00f3 el 12 de junio de 1858 con la llegada de Isabel II y la familia Real que recibieron el marqu\u00e9s de Salamanca, miembros del Gobierno y las autoridades toledanas. Un testigo, el escritor Pedro Antonio de Alarc\u00f3n (1833-1891), refiri\u00f3 aquel momento en El Museo Universal. M\u00e1s amplia es la Cr\u00f3nica de Jos\u00e9 A. M\u00e1rquez de Prado -trascrita en la revista Archivo Secreto, Toledo, n\u00fam. 3, 2006- que incluye la estancia de la Reina en Toledo hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, antes que Isabel II, algunos toledanos ya hab\u00edan estrenado el camino de hierro acudiendo a Aranjuez en fechas previas. El 13 de mayo de 1858, d\u00eda de la Ascensi\u00f3n, con motivo del besamanos por el cumplea\u00f1os del Rey, la presencia de la Corte y la consiguiente corrida de toros, el empresario Salamanca organiz\u00f3 un viaje con \u00abun tren de 14 carruajes\u00bb, acaso de prueba, desde Toledo. Una cabecera madrile\u00f1a cifraba en \u00abnueve o diez mil\u00bb las personas llegadas adem\u00e1s desde Madrid y Albacete. La Regeneraci\u00f3n public\u00f3 que la expedici\u00f3n ferroviaria fue gratis, sin embargo, La Iberia lo rebati\u00f3, pues desde Toledo hubo que pagar, seg\u00fan la clase, 31, 25 o 13 reales, algo menos que los viajeros madrile\u00f1os. Las cr\u00f3nicas exageraron los efectos de tanta concurrencia al se\u00f1alar que se agotaron los v\u00edveres de la poblaci\u00f3n, \u00abpuede decirse que se padeci\u00f3 verdadera hambre\u00bb, adem\u00e1s de originarse \u00abdesmayos y disgustos graves\u00bb. A la hora del regreso rein\u00f3 la confusi\u00f3n en los andenes de Aranjuez al tomar los trenes de vuelta, siendo no pocos los viajeros que acabaron en un punto diferente al deseado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera estaci\u00f3n toledana la traz\u00f3 el ingeniero de Caminos, Eusebio Page Albareda (1826-1900). Era un edificio de planta rectangular (40 x 10 m) con un cuerpo central de dos alturas. La inferior reun\u00eda el vest\u00edbulo, las taquillas, las oficinas del Jefe de Estaci\u00f3n y del tel\u00e9grafo. La superior contaba con dos viviendas para el citado jefe y el factor principal. A cada lado de este n\u00facleo, se situaban sendos cuerpos con una \u00fanica planta para alojar las salas de espera, la gesti\u00f3n de equipajes, el tel\u00e9grafo y otras estancias. En la fachada exterior, hacia el paseo de la Rosa, destacaban en el centro las cinco puertas principales de medio punto. La fachada paralela a las v\u00edas contaba con una marquesina met\u00e1lica. Tambi\u00e9n se construyeron una nave de cocheras, un muelle de mercanc\u00edas y otras edificaciones auxiliares: retretes, almacenes, casetas, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella terminal era un edificio simple, de poco lustre, similar a los que se alzaban en cualquier lugar. Se cre\u00f3 una terriza explanada contigua al paseo de la Rosa que, en 1790, hab\u00eda urbanizado el cardenal Lorenzana con \u00e1rboles y fuentes. El paraje acog\u00eda el paso de hatos de ganado, unas pocas casas y un humilde vecindario empleado en tareas agr\u00edcolas o en los tejares. Algunas ventas atend\u00edan a los arrieros manchegos y a los azacanes que acud\u00edan a la fuente de Cabrahigos. As\u00ed pues, aunque el tren hab\u00eda venido a confirmar al paseo como un moderno acceso a la ciudad, ni la estaci\u00f3n y su entorno ofrec\u00edan el tono acorde con el car\u00e1cter monumental que se esperaba de Toledo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las visitas principales, llegadas en trenes especiales, que pasaron por aquel apeadero desde 1875, podemos citar la de Alfonso XII (en dos ocasiones), alg\u00fan dignatario extranjero o las de Castelar, C\u00e1novas, Canalejas, Maura y otros ministros. En octubre de 1913, cuando la vieja estaci\u00f3n ya viv\u00eda su cercano derribo, llegaban Alfonso XIII y el presidente franc\u00e9s Poincar\u00e9. Para esta ocasi\u00f3n se dispusieron tapices, banderas y guirnaldas en la fachada y en las vallas que cercaban las obras ya iniciadas para alzar la nueva terminal, cuyos planos se expusieron en un panel para ser examinados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el 24 de abril de 1919 la ciudad vio acabada la monumental estaci\u00f3n, trazada por Narciso Claver\u00eda, cobraban valor las acertadas palabras que hab\u00eda escrito \u00c1ngel Ganivet en 1896: \u00abLas estaciones de ferrocarril son la entrada forzosa de las ciudades y dan la primera impresi\u00f3n de ellas; y una primera impresi\u00f3n suele ser el n\u00facleo alrededor del cual se agrupan las impresiones sucesivas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>FUENTE: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/espana\/castilla-la-mancha\/toledo\/abci-ferrocarril-y-primera-estacion-toledana-1858-1919-201904092101_noticia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #ff0000;\">ABC.ES<\/span><\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toledo &#8211; Espa\u00f1a:\u00a0Fue en la regencia de Mar\u00eda Cristina de Borb\u00f3n-Dos Sicilias cuando circul\u00f3 el primer ferrocarril en territorio espa\u00f1ol: La Habana-G\u00fcines (1837), en la isla de Cuba. Los dos siguientes fueron en el reinado efectivo de Isabel II: Barcelona-Matar\u00f3 (1848) y Madrid-Aranjuez (1851). 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