Durante las excavaciones de las obras sobre calle Caseros aparecieron los antiguos soportes de las vías por las que circulaba el transporte.
La Salta vieja reaparece bajo la tierra y esta vez fueron los durmientes del tranvía antiguo que cruzaba la ciudad los que asomaron debajo del asfalto, durante las excavaciones en el Corredor de la Fe.
Sobre la calle Caseros, entre 20 de Febrero y 25 de Mayo, justo al frente de la Iglesia de la Merced, la pala mecánica rompió la calzada y enseguida asomaron los primeros vestigios del sistema de rieles que se empleó en muchas ciudades de la Argentina hasta mediados de la década de 1960.
«Ahora estamos haciendo el rescate, no hay información definitiva. Con todo lo que encontremos se va a hacer un informe y la divulgación de lo que se encuentre lo va a hacer Obras Públicas», contó a LA GACETA Luján Bravo Garay, antropóloga a cargo de la supervisión de las obras.
Mientras siguen encontrando materiales, principalmente durmientes de madera, la pala avanza sobre la primera cuadra del Corredor, que continuará durante ocho etapas más por todo el centro salteño. «Por ahora encontramos solamente durmientes, pero vamos recién por la mitad de la cuadra», agrega la especialista.
Desde la calle Juramento, por Caseros y parte de la calle Alberdi, el circuito recibe su nombre porque atraviesa las calles donde se ubican las iglesias La Merced, San Francisco, el Convento San Bernardo y la iglesia La Viña.
Así se veía el centro salteño en el año 1932, cuando las vías del tranvía eran parte del paisaje.
Fuente y fotografía: lagacetasalta







