Alemania reabrió la posibilidad de hacer realidad un tren que una los océanos Pacífico y Atlántico entre Perú y Brasil pasando por Bolivia. El embajador Alemán Peter Linder, sostuvo que en el proyecto de línea férrea interoceánica «la conexión por Bolivia es técnicamente factible y realizable. Al ser más corto puede ser más económico y tendrá menor impacto ambiental porque atravesará una región donde ya hay carreteras y ferrovías», sostuvo el diplomático. Recordemos que el año pasado Brasil y Perú, con el concurso de China, acordaron realizar un estudio que está en ejecución, para construir una línea ferrocarrilera por el norte de Perú, partiendo del puerto Piura, que llegue a territorio brasileño y hasta la costa del Atlántico.
Este acuerdo, deja a Bolivia fuera del proyecto. El año pasado, el presidente Evo Morales dijo que el tema sería planteado en una reunión bilateral con el presidente peruano Ollanta Humala y explicó que había dos proyectos en debate, y en uno de ellos el trazo pasaba por Bolivia, ruta que el gobierno considera más corta y menos costosa. Pero la reunión de los presidentes fue diferida sin fecha.
La que en ese momento era presidenta, Dillma Rousseff, a tiempo de hacer el anuncio, saludó en la distancia al presidente de Perú, Ollanta Humala, con quien ya definieron la ruta de la ferrovía que vinculará puertos de ambos países pasando por la Amazonia y la Cordillera de los Andes. China costea los estudios del tren transoceánico, y Brasil y Perú analizarán el impacto ambiental en sus respectivos territorios.
El presidente Ollanta Humala selló el acuerdo con el presidente chino Xi Jinping en Pekin. La construcción de este ferrocarril permitirá unir puertos del Atlántico y el Pacífico, pero lamentablemente, el proyecto no contempla cruzar por territorio boliviano. Frente a esta situación el gobierno boliviano efectuó gestiones tanto en China como en otros países para hacer que el proyecto incluya a Bolivia. Alemania se interesó y parece que su presencia en el proyecto abre nuevas perspectivas.
El periódico El Comercio de Lima, publicó ayer una versión destacando el interés de Alemania en el proyecto, pero argumentando que Brasil y Perú ven como complementaria la ruta que propone Bolivia, pero han aceptado escuchar la propuesta. «A Brasil le interesa avanzar en proyectos de infraestructura en América del Sur y el proyecto boliviano podría desarrollarse de manera complementaria a la ferrovía transcontinental, pero al gobierno brasileño le interesa conocer el estudio económico y financiero de Bolivia», dijo hace poco el embajador brasileño Raymundo Santos.
Sin duda, los cambios políticos en Brasil y Perú tendrán influencia en la decisión final. Bolivia ha sido uno de los países precursores de la idea de construir corredores tanto carreteros como ferroviarios que unan el Océano Pacífico con el Atlántico pasando por territorio boliviano.
La integración de Bolivia y Perú es esencial para ambos países, y la complementación con Brasil, el mercado más grande del continente, representa el mayor reto para hacer viable la integración continental y la vinculación de los dos océanos. Lamentablemente, los proyectos han confrontado una serie de dificultades, que parten de visiones geopolíticas opuestas, pasan por dificultades geográficas y toman en cuenta hasta la conflictividad política y social del sector boliviano, conflictividad que hace que el proyecto sea considerado de alto riesgo.
Lo ideal hubiese sido que se logre armonizar los intereses de Perú, Bolivia y Brasil, para que el proyecto ferroviario interoceánico se haga una realidad pasando por sus territorios, pero parece que se está optando por la alternativa más costosa que es realizar dos o más proyectos, uno simplemente «complementario» -el que pasa por nuestro país- idea que conspira tanto con la economía como con los intereses mutuos de los tres países y con la factibilidad de una obra de semejante magnitud.


