Los gobiernos de China, Perú y Brasil acordaron desde julio del año pasado estudiar las posibilidades reales de construir un ferrocarril transcontinental (FT), desde la costa atlántica brasileña, hacia el Pacífico de Perú.
Este acuerdo se concretó durante la gira en Sudamérica de Li Keqiang, ministro de China, quien primero firmó un convenio con Brasil para estudiar las perspectivas del ferrocarril transcontinentel (FT), posteriormente concretaría el acuerdo tras reunirse con Ollanta Humala, presidente de Perú.
Este proyecto conocido como Corredor Ferroviario Bioceánico Central (CBFC), tendría varias ventajas consigo, ya que permitiría la creación de ejes intermodales conectados a Argentina, Chile y el resto de países de Sudamérica, sin depender de una vía interoceánica, como Panamá.
La construcción de este ferrocarril tendría un costo cercano a los 30,000 millones de dólares, con inversión mayoritaria de empresas chinas con un tiempo de construcción de cinco años, teniendo una extensión de 5,300 a 8,000 kilómetros, comenzando en Santos, Brasil a Puerto de Bayóvar, Perú, pasando por la frontera peruana de Acre y por los estados de Goiás y Mato Grosso en Brasil.
Este proyecto estimularía el intercambio mercantil a gran escala de China con Sudamérica, esperando que pase de 263,00 millones de dólares a un promedio de 500,000 millones después de la edificación de la obra.
Este proyecto también tiene otros intereses de trasfondo, como el evitar el canal de Panamá, controlado por los Estados Unidos, para el comercio entre las partes, para algunos analistas esta medida implicaría la salida de los estadounidenses del mercado latinoamericano.
Respecto al proyecto, Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, había señalado que incluye el compromiso de los chinos para que se garantice la protección y conservación del ambiente, debido a que los rieles atravesarían las amazonas y los Andes.


