Con muy ligeras variantes a lo largo de la historia del transporte, el tranvía por su disposición y sistema de funcionamiento se constituyó en algo clásico -a la vez que prometedor- por considerarlo como un medio de transporte ideal para el tráfico urbano y periurbano pues permite, a la vez, sortear embotellamientos, evitar la contaminación y movilizar rápido y a muchos pasajeros sin grandes costos de infraestructuras ni de mantenimiento, mientras simultáneamente tampoco afecta el paisaje y se torna en algo pintoresco y atractivo para el turismo urbano. Por Juan Antonio Alberto.
El tranvía (del inglés tramway, lit. “vía de carriles planos”), además denominado “tram” por su anglicismo, es un medio de transporte de pasajeros que transita sobre rieles y sobre la superficie en áreas urbanas, en las mismas calles, sin separación del resto de la vía ni senda o sector reservado.
En algunos casos la vía férrea del tranvía puede circular por vías públicas especiales y hasta tapizarse de césped, integrándola aún más al paisaje urbano, por ejemplo, el Tranvía de Tenerife o el Tranvía de Zaragoza, en España.
El tranvía moderno es un medio de transporte que funciona gracias a la electricidad que generan y transforman las subestaciones eléctricas. La energía eléctrica la toman de una línea de alta tensión a través de la catenaria (algunos autores prefieren utilielzar el término “Línea Aérea de Contacto” o abreviadamente L.A.C.), un cable de cobre elevado a más de 5 m del suelo y que acompaña al tranvía en todo el recorrido, proporcionándole energía al coche por medio de una pieza llamada pantógrafo, ubicada en el extremo de un brazo articulado que tiene en el techo.
El pantógrafo consiste en un sistema articulado que sujeta un patín, presionándolo contra la parte inferior de la catenaria, bajo la que se desliza. Se sitúa en el techo del tranvía y es regulable en altura de forma automática, para poder alcanzar la catenaria independientemente de la altura a la que se encuentre el hilo conductor aéreo. El trole (otro sistema semejante), por otra parte, cuenta con una pequeña polea que gira sobre el cable o catenaria. Cualquiera de los dos sistemas sirve para tomar la energía eléctrica. El bastidor y el sistema articulado son piezas que permiten mantener el pantógrafo siempre en contacto con la catenaria.
La corriente eléctrica pasa por llaves electromagnéticas que se ubican en el techo, para prevenir una posible sobrecarga, y por último llega a los motores que impulsan el vehículo.
En las líneas aéreas, el polo positivo de la instalación es normalmente la catenaria y el negativo son los carriles sobre los que circula el tranvía. Las corrientes provenientes de la subestación de tracción (transformadora o rectificadora de la tensión de la red general) llegan al vehículo por la catenaria a través del pantógrafo y vuelven a la subestación a través de los carriles de la vía férrea, es decir la electricidad vuelve por las vías a la subestación eléctrica y de esta manera se cierra un circuito de corriente continua.
Completando esta infraestructura, postes de hormigón distribuidos regularmente permiten sujetar el tendido de cables sin peligro. Las máquinas más modernas cuentan con ordenadores que controlan que la circulación de corriente eléctrica fluya sin problemas.
También conectan el coche con la central. Además, poseen sistemas de protección tales como pararrayos, interruptor de electricidad, bobinas y fusibles que actúan ante la sobrecarga eléctrica.

Hacia un Futuro estable
Actualmente el tranvía se halla en un estado de fuerte recuperación en Europa y de aplicación y/o extensión en otros continentes. El inicio de esta reaparición se dio en Francia gracias a los proyectos surgidos por el proceso del Concurso Cavaillé, tras la crisis del petróleo de 1973 y la saturación de las ciudades por parte de los coches.
Los nuevos tranvías, gracias a la aplicación de los avances tecnológicos, se han vuelto en un nuevo medio de transporte público con un alto nivel de prestaciones por su accesibilidad, baja acústica, rapidez, regularidad, comodidad y ecología. El tranvía es el medio colectivo que menos energía consume, la cual además es eléctrica, que puede obtenerse de fuentes limpias. Sin embargo, la nafta que utilizan los coches sólo puede obtenerse del petróleo.
Amén, la idea de que se deban cortar árboles urbanos para establecer un tranvía es relativa, todo dependerá de la estructura de la calle. Aun si en un caso extremo se tuviese que proceder a cortarlos, el CO2 que se deja de emitir gracias al tranvía es mucho mayor que el que absorben los árboles que presuntamente se habría que cortar.
Origen y Expansión

Los primeros servicios tranviarios de pasajeros en el mundo comenzaron en 1807 a través de la Oystermouth Railway (Ferrocarril Oystermouth) en Gales, usando carruajes especialmente diseñados para una línea de tranvía tirado por caballos. Después de la tracción de sangre, se intentó la tracción de vapor como la de los ferrocarriles, mediante una pequeña máquina de vapor, pero las molestias causadas por los humos y el vapor, no hicieron popular este sistema, salvo en tranvías que circulaban prácticamente por el campo.
El primer tranvía eléctrico fue puesto en servicio en 1879 por Werner von Siemens en Berlín, en 1887 lo siguió Budapest, y la electrificación de la red de Tranvías de Richmond (Virginia) impulsada por Frank J. Sprague, demostrando que la tracción eléctrica era la mejor forma de propulsar los tranvías. En los últimos años se está dando en todo el mundo un fenómeno en los sistemas de transporte urbano, más concretamente en Europa, así el tranvía, medio de transporte que muchos temían que estaba condenado a desaparecer, poco a poco vuelve a conquistar las calles de las ciudades. Eso sí, con una imagen totalmente renovada que se ha convertido en signo de modernidad y sostenibilidad, pero con el mismo problema de siempre: la catenaria.
Este mecanismo ferroviario distintivo es preciso para la alimentación de los vehículos, que son de tracción eléctrica.
En Argentina
En nuestro país hubo tranvías en muchas ciudades y con los más variados sistemas de propulsión. La red más importante fue la de Buenos Aires, con casi 900 km de vías. Además de Buenos Aires y La Plata, tuvieron tranvías eléctricos las ciudades argentinas de Bahía Blanca, Concordia, Córdoba, Corrientes, Mar del Plata, Mendoza, Necochea, Paraná, Quilmes, Rosario, Salta, Santa Fe y Tucumán.
Tras un intervalo de casi veinte años, el 15 de noviembre de 1980 la Asociación Amigos del Tranvía, fundada en 1976, pudo inaugurar el “Tramway Histórico de Buenos Aires”, un museo viviente de tranvías históricos restaurados que desde entonces funciona todos los fines de semana y días feriados por el barrio de Caballito.


