Tras las declaraciones del alcalde de Granada, José Torres Hurtado, sobre la posibilidad de ‘resucitar’ el proyecto del teleférico a Sierra Nevada recordamos el transporte ideado en los años cuarenta para subir ‘volando’ a la Sierra.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, la idea de unir Granada y Sierra Nevada por el aire no es nueva. Hace más de medio siglo que se propuso algo similar. El anteproyecto del ferrocarril aéreo de Sierra Nevada está fechado el 30 de julio de 1945. En febrero de 1946 el Estado hizo público las bases del concurso del teleférico de enlace entre el ferrocarril y la carretera de Granada a Sierra Nevada. Los esquiadores iban a poder llegar hasta las inmediaciones del albergue en carruajes capaces de transportar a 40 personas. Partíría del la estación del barranco de San Juan para llegar a la cota de 2.200 metros, en las inmediaciones del Albergue de Sierra Nevada, para lo que sería necesario salvar un desnivel de 1.039 metros. La duración del viaje sería de unos quince minutos y contaría con dos vehículos, uno ascendente y otro descendente.
El Consejo de Ministros llegó a presupuestar incluso el proyecto del teleférico, que fue autorizado en 1951 por las Cortes. Pero tampoco se hizo.
Según los testimonios recogidos por los investigadores de la Universidad de Granada Miguel Ángel Rubio, Miguel Giménez Yanguas y José Miguel Reyes Mesa, el teleférico se lo llevó la tormenta. Sucedió así: el director general de Ferrocarriles visitó Sierra Nevada un día nefasto. Miró al cielo, pensó en el teleférico y concluyó que era un «proyecto de locos». Entonces lo desautorizó.
El que sí existió fue el tranvía de Sierra Nevada, una obra colosal que unió, eso sí, por tierra, la capital y las cumbres penibéticas entre el 21 de febrero de 1925 y el 22 de diciembre de 1973, que fue cuando el Estado anunció públicamente la suspensión definitiva del servicio. Llegó a cubrir casi veinte kilómetros a través de catorce túneles y veintiún puentes, salvando un desnivel de mil quinientos metros. Al tranvía de la Sierra lo añoran hasta los que no lo conocieron.
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