Con una actividad económica a pleno rendimiento y un paro testimonial, Alemania mira al extranjero para aliviar la acuciante necesidad de profesionales especializados en sus empresas y servicios públicos
Tres mil euros brutos al mes al firmar contrato en firme, formación gratuita valorada en otros 20.000, 1.500 euros para reubicarse en el nuevo destino, billetes de tren gratuitos por toda Alemania, dos pasajes al año para volar a España durante los 24 meses de preparación, 28 días laborables de vacaciones, plan de pensiones de la empresa y descuentos para seguros y educación. La oferta de Deutsche Bahn (DB), la compañía germana de ferrocarriles, para reclutar jóvenes en España interesados en convertirse en maquinistas resulta tan atractiva que inevitablemente ha llamado la atención mediática. Y los requisitos son accesibles para quienes buscan un futuro laboral seguro. Basta con tener como mínimo una formación profesional de Grado Medio y un nivel de alemán B1, que también se puede alcanzar durante el periodo de instrucción en España y Alemania a cargo de la empresa de ferrocarril.
Sin embargo, esta oferta de DB no es una excepción, sino la regla, en un país con unos índices de ocupación históricos, un desempleo mínimo y un problema demográfico muy grave. Pese a la amenaza de crisis mundial, Alemania continúa viviendo un segundo milagro económico que ha conducido a que el índice de paro alcanzara en 2018 los niveles previos a la reunificación nacional en 1990 y se situara el pasado año en un 4,8%, una cifra que supone prácticamente el pleno empleo. Con 44,83 millones de personas con contrato laboral, el país marcó además un nuevo récord de ocupación. Recordemos que España triplica generosamente la tasa de desempleo alemana y sus cifras de ocupación no llegan a los 20 millones de personas. Mientras tanto, la demanda de mano de obra especializada sigue siendo tan fuerte en Alemania que resulta ya imposible cubrir las ofertas de empleo con ciudadanos del propio país. La Confederación Alemana de Cámaras de Industria y Comercio (DIHK) calcula que las empresas germanas tienen mas de 1,2 millones de puestos sin cubrir. Cifra que supera los 1,5 millones si se añaden las vacantes de empleo público.
Algo que se puede comprobar en la calle. No hay vehículo de reparto, camión de transporte, furgoneta profesional e incluso autobús urbano sin una gran pegatina en su parte trasera con el texto: ‘Buscamos urgentemente colegas’ y un teléfono al que dirigirse para conocer los detalles de la oferta de empleo. En su último informe, de finales de enero, sobre carencias laborales, la Agencia Federal de Empleo (BA) lista ya 86 profesiones para las que resulta muy difícil conseguir trabajadores. Son 25 más que hace seis meses y 38 más que hace un año. Se trata de empleos en los que las empresas necesitan entre 140 y 150 días para cubrir una vacante o cuando por cada oferta de trabajo existen no mas de dos parados registrados en toda Alemania. Empleos como camionero, delineante, mecatrónico, albañil o carnicero. En otros casos, la media aumenta apreciablemente. Las firmas que buscan para su plantilla un alicatador o un especialista en suelos de parqué necesitan de media 180 días para cubrir la plaza, y si se trata de un fontanero o un técnico de refrigeración la espera aumenta a 200 días.
JUAN CARLOS BARRENA
Fuente y fotografía: hoy

