Foto: Toño Parga
La Ribeira Sacra recibe, por tercer año consecutivo, el Al Andalus, en el que viaja una veintena de personas, en su mayoría extranjeros. Tras pasar la noche en Monforte, visitaron los viñedos de la subzona de Amandi.
Uno de los trenes más lujosos del mundo, el Al Andalus, recaló por tercera vez en la Ribeira Sacra. En los dos años anteriores lo hizo como Al Andalus, sin apellido, pero ahora se denomina Al Andalus Camiño de Santiago. El convoy, con una veintena de pasajeros, nada menos que 17 vagones y tres máquinas, conforma en su totalidad un tren de 405 metros de largo que sobrepasa con creces la longitud del frente de la estación de Monforte.
Es como un crucero sobre raíles que cada noche recala en una estación diferente. Llegó a última hora del lunes a la ciudad del Cabe, procedente de Madrid. En la terminal monfortina hizo noche y en su vagón piano bar, el que lleva el nombre de Giralda, hubo una fiesta animada por un mago que se prolongó hasta pasadas las tres de la mañana, aunque varias personas siguieron de juerga más horas.
El Al Andalus Camiño de Santiago despertó poco antes de las ocho de la mañana de ayer, en el momento en que empezaron a funcionar las cocinas para preparar el desayuno. Media hora después, estaba todo en su perfecto estado de revista. Servicio a la carta, personalizado o libre, con todo tipo de propuestas.
A LAS BODEGAS. Con la pilas cargadas, la veintena de personas que viajaba en el tren, más la docena de personal de asistencia – entre cocineros, camareros y ayudantes- emprendió un viaje en autocar, también de lujo, desde la estación monfortina hacia una de las zonas más representativas de la Ribeira Sacra, la de los viñedos de Amandi.
La expedición, formada especialmente por belgas, turcos, ingleses, franceses y suramericanos, así como algunos españoles, estuvo en la bodega Regina Viarum, donde además realizó un viaje en el tren turístico.
«La verdad es que fue una gran experiencia. No me esperaba ver unas bodegas de esta índole en esta parte de Galicia, porque presuponía que no tenía tal porte. Tampoco me imaginaba que los viñedos fuesen tan pendientes. Tenía información, pero da miedo verlos», dijo uno de los miembros del personal del Al Andalus.
El emblemático tren, que en su composición incluye vagones hechos en Francia para los desplazamientos de la nobleza inglesa entre Calais y la Costa Azul en tiempos de la Belle Époque, partió ayer de la ciudad del Cabe a mediodía para llegar a las 13.00 horas al apeadero de Santo Estevo. Unos 20 minutos después los viajeros comían en el parador nacional y hacían otra ruta por la subzona de Amandi.
QUEIMADA. Al finalizar, viajeros y tripulación fueron hasta la estación de Ourense en autocar para pernoctar en el tren. Antes de entrar en el Al Andalus, un grupo de gaiteiros les ofreció un recital. Posteriormente hubo una queimada, con toda una representación sobre el acto.
El viaje continúa este miércoles hacia Pontevedra y este jueves seguirá hacia a A Coruña. Luego llegará a Santiago. En esos puntos hay varias excursiones en las que los viajeros aprovecharán para acudir a restaurantes de significados chefs, a pesar de que en el Al Andalus tienen gran experiencia en el manejo de los fogones. Algunos de esos chefs trabajaron en restaurantes con estrellas Michelín y por eso son conocedores de lo más representativo de la cocina gallega.
Algunos ferroviarios que estuvieron en la estación monfortina para atender la entrada y salida del Al Andalus coincidieron en decir que el servicio es «al detalle, de lujo, con 17 vagones para 20 personas», pero lamentaron que el convoy no fuese lleno. «Vemos que estos trenes son factibles siempre y cuando vengan con gente, no con la tercera parte de sus posibilidades. Esto no es rentable, aunque sean de lujo, y alguien debería decir algo o tomar medidas. No creemos que cubran el coste», recalcaron los ferroviarios.
Autor: Javier Quiroga
Fuente: El Progreso


