París, considerada como la capital francesa más contaminada, continúa plantándole la cara a los vehículos por su intensa contaminación.
El gobierno municipal de este país, con Anne Hidalgo como alcaldesa, no deja de ganar batallas en su decidida guerra contra la polución urbana ocasionada por el tráfico rodado. Esto ha sido, un ejemplo a seguir a nivel europeo y también global.
En este caso, se dio un paso más en la política de restricción de automóviles, que no es poco. Tanto por lo avanzada que ésta se encuentra como por lo difícil que resulta seguir haciéndolo, habida cuenta de lo polémico de muchas de sus medidas a nivel ciudadano.
El objetivo de este gobierno no es más que conseguir que el vehículo deje de ser un elemento omnipresente en la urbe mediante políticas que animen a optar por el transporte público o la bici. Apostando a apostar por la movilidad sostenible.
La política establecida ya de largo plazo en este sentido, ha convertido a París en una de las ciudades europeas que más han hecho para mejorar el aire de la ciudad. Su punto de partida era complicado, pues París es una ciudad tremendamente polucionada, y solucionarlo implica, sí o sí, detener los altos niveles de polución atmosférica provocada por el coche.
Hidalgo explicó la importancia de que el cruce de París de oeste a este sea limpio, y no se refiere a animar a hacerlo comprando un billete de metro, precisamente.
Dentro de otras cosas, porque la recomendación del uso del transporte público es más que obvia. La curiosidad de la primera edil se centró en reducir drásticamente la circulación sus dos ejes principales: las plataformas elevadas y la Rue de Rivoli.
Otro de los ejemplos de restricción del tráfico se ha planeado en la vía Georges Pompidou que va a lo largo del Sena, se reducirán las altas plataformas para dar protagonismo a un tranvía-autobús eléctrico o ferrocarril cuya entrada en funcionamiento se prevé para 2018.
En líneas generales, el tema principal de los nuevos planes, que priorizan peatonalizar áreas importantes del centro urbano y restringir el tráfico en la urbe, es reducir a casi la mitad el número de vehículos privados en las carreteras de París.
Fuente y fotografía: segundoenfoque


