Bahía Blanca.-
La llegada del segundo tren chino, a manera de prueba de la línea, de la que pretende ser una nueva formación que servirá al servicio entre nuestra ciudad y Plaza Constitución, no deja de ser una señal favorable a un anuncio que muchos vieron como parte de una campaña electoral del ministro Florencio Randazzo, quien luego resignó sus aspiraciones presidenciales.
El convoy demoró 14 horas en unir ambos extremos, con paradas en Monte, Las Flores, Azul, Olavarría, Coronel Suárez y Pigüé, disponiendo de un coche dormitorio, uno comedor, tres pullman y cinco de primera clase.
La capacidad total fue de 529 pasajeros, equivalente a diez ómnibus de larga distancia.
A pesar de que no faltan las voces críticas hacia estos trenes -que consideran de menor calidad que los históricos adquiridos en Norteamérica o Inglaterra-, los mismos superan de manera holgada el actual servicio, que se presta con unidades de más de 40 años de uso, asientos rotos, sin calefacción, con baños clausurados y falta de luces: un verdadero rosario de calamidades.
Tampoco es excesiva la calidad de las locomotoras, que si bien, en porcentaje, fallan poco, llevan 50 años de servicio y, en caso de sufrir un desperfecto, no tienen alternativa de recambio en un plazo razonable, debiendo recurrirse a alternativas que a veces han demorado hasta diez horas en servir como respuesta.
En el viaje del pasado 3 del corriente, el ingeniero que participó de la prueba aseguró a este diario que el estado de las vías -uno de los puntos más complejos a la hora de asegurar una buena performance del tren- no es tan calamitoso como se suponía y detalló que apenas 100 de los casi 700 kilómetros de rieles necesitan ser intervenidos.
Una vez reparados, se aspira a cumplir el recorrido en 9 horas, un tiempo más que razonable que permitiría disponer finalmente de una prestación adecuada y acorde a un servicio propio del siglo XXI, incluso a partir de un costo del pasaje que permita hacer sustentable la calidad de la prestación.
Un último detalle para cuando el mes próximo, según se menciona, se lleve a cabo un recorrido regular con este tren, sería mantener un esquema permanente de vigilancia dentro de la formación, de modo de evitar que muchos de los usuarios se entretengan rompiendo asientos, dañando ventanas o haciendo los conocidos ensayos de vandalismo que tanto abundan, y que tanto perjudican a estos bienes.
La Nueva


