La interrupción total de la circulación por el túnel de Rubí arrancó este 14 de marzo y se prolongará aproximadamente siete semanas. Los sensores de monitorización detectaron deformaciones en agravamiento que hacen incompatible proseguir las obras con tráfico activo.
La red ferroviaria catalana registra desde este sábado 14 de marzo una nueva interrupción en el túnel de Rubí. ADIF suspende toda circulación durante aproximadamente siete semanas para ejecutar la fase principal de los trabajos de estabilización estructural, tras detectar una evolución negativa en las deformaciones del conjunto del túnel.
Las actuaciones arrancaron a finales de enero. Técnicos instalaron cerchas metálicas fabricadas a medida de cada sección y ancladas en la solera como soporte del anillo de refuerzo de hormigón. Paralelamente se sellaron fisuras y se extrajo parte del balasto para tomar medidas de detalle precisas.
Desde el 5 de febrero las obras convivieron con ventanas de circulación: doce horas para trenes de mercancías y diecinueve para los servicios de Rodalies R8. La monitorización continua mediante más de 30 sensores reveló que las deformaciones seguían agravándose, lo que hizo inviable mantener aperturas parciales.
Para el tráfico alternativo, ADIF plantea rutas por Sant Vicenç de Calders y Vilafranca en ancho ibérico, la línea Montcada-Manresa-Lleida con restricciones de carga, y la terminal intermodal de La Llagosta para el ancho internacional hacia Francia. De observarse estabilización antes del plazo previsto, se habilitarían nuevamente ventanas parciales para mercancías.
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