Este mes comenzará a montarse el estacionamiento; de las 920 cocheras disponibles, el 60% ya fueron vendidas; la terminal integrará autos, tren y ómnibus de media y larga distancia
Mientras el flujo de vehículos entre el espacio suburbano y las metrópolis siga creciendo a un ritmo sostenido, como ocurre con la Capital y el conurbano, mayores serán los desafíos de los gobiernos para encontrar soluciones en transporte, movilidad y accesibilidad. En esa búsqueda se encuadra el desarrollo del Centro de Transferencia de Pilar, que se propone como el primer nudo de distribución de pasajeros del país que combine ferrocarril, ómnibus y vehículos particulares.
La obra en el kilómetro 46 de la autopista Panamericana comenzó hace poco más de un año y se espera que finalice en marzo de 2016, con la puesta en servicio de la estación Panamericana del tren Belgrano Norte. Lo novedoso, por estos días, es la comercialización de las 920 cocheras que comenzarán a edificarse en las próximas semanas con estructuras desmontables de hormigón. Aún no se colocaron las columnas que sostendrán el edificio de cinco pisos y ya se vendió el 60% del espacio disponible.
La demanda tiene lógica: cuando el centro de transbordo de pasajeros, que incluye un desarrollo comercial y de viviendas, esté finalizado, quienes viajen desde la zona norte hacia el centro podrán dejar los autos en las cocheras, tomar los servicios del Belgrano Norte -el común y el diferencial, que está en período de prueba- y llegar a Retiro en transporte público. Eso se traducirá en menos vehículos en autopistas y calles porteñas.
«La última semana de noviembre comenzaremos a montar el edificio del estacionamiento», confirmó a LA NACION Mateo Corvo Dolcet, de Bicentenario SA, firma a cargo del proyecto, que incluye la donación al Estado de la estación Panamericana, tal cual se acordó en un convenio. Las 147 columnas y placas de hormigón necesarias se están fabricando en la empresa Astori, de Córdoba.
En la primera etapa quedarán listos el edificio de cocheras, de 26.000 m2; la infraestructura en el predio de nueve hectáreas; las calles y veredas iluminadas, y la estación de colectivos. La promesa de la constructora es que el Centro de Transferencia contará con una terminal de ómnibus de corta, media y larga distancia. Habrá servicios a Buenos Aires complementarios al tren y a otras ciudades. Dos operadoras negocian la concesión.
«La dinámica de las ciudades no debe proyectarse sólo según su planificación o ingeniería de tránsito y economía, sino también con el comportamiento de las personas. Eso hace la diferencia», dijo meses atrás el ingeniero civil y especialista en urbanismo inglés Nick Tyler en una charla con LA NACION, en la que puso énfasis en la búsqueda de alternativas para garantizar una mejor accesibilidad en las grandes ciudades.
Según datos de Autopistas del Sol, concesionaria de la autopista Panamericana, unos 50.000 autos por día circulan entre Pilar y la Capital. El desarrollo del Centro de Transferencia impondrá varios beneficios. Por un lado, la construcción de las 920 cocheras -se espera que este mes se comercialice el 40% disponible-, y por otro, la interacción entre el sector privado y el Estado para la construcción de una nueva estación ferroviaria.


