El Ministerio de Fomento incluye la instalación en 1954 de la primera mesa de Control de Tráfico Centralizado en la vieja estación de Ponferrada, que evitaba los choques de trenes con el aumento del transporte de carbón, como una de las 25 efemérides de la historia del ferrocarril en España
Ocupa una esquina del Museo del Ferrocarril en la lonja de las locomotoras de vapor y muy pocos visitantes reparan en ella. Pero la mesa de Control de Tráfico Centralizado (CTC) que Renfe instaló en la vieja estación de Ponferrada en el año 1954 para regular el creciente tráfico de trenes de carbón y de pasajeros en la línea que une Brañuelas con la capital berciana, es una de las piezas más valiosas de la historia del ferrocarril en España y también en Europa porque fue la primera en funcionar. Y así lo ha reconocido el Ministerio de Fomento al recopilar en su web oficial las veinticinco efemérides relacionadas con el tren en sus dos siglos de historia.
En el listado, que arranca con el primer ferrocarril entre Stockton y Darlington en la Gran Bretaña de 1825 y el primer ferrocarril español en la línea de La Habana a Güines, en la isla de Cuba, no figura ninguna otra efeméride relacionada con el Bierzo. Ni siquiera la inauguración del tren minero entre Ponferrada y Villablino del que está a punto de cumplirse el centenario, una «obra insólita» según la calificaron en la época, porque estuvo concluida en apenas 11 meses, figura en el listado.
«El CTC de Ponferrada formó parte del plan de mejoras para la evacuación del carbón en las minas leonesas después de la Segunda Guerra Mundial y en los años de la autarquía económica», cuenta el secretario de la Asociación Cultural Ferroviaria Berciana, Daniel Pérez Lanuza, que destaca que la instalación fue «la primera montada en vía única en línea general», aunque el primer CTC español «se montó en el Metro de Madrid, en el tramo entre Ópera y Puerta del Sol en 1942 por la misma empresa americana».
Y esa empresa no era otra que la General Railway Signal Company, ubicada en Rochester, en el estado de Nueva York.

El CTC fue clave para evitar accidentes ferroviarios en una línea cada vez más saturada por la evacuación del carbón, una industria en auge que tenía que convivir con el transporte de viajeros. Y en el Bierzo había dos terribles antecedentes; el accidente del túnel de Las Fragas entre Ponferrada y San Miguel de las Dueñas a finales de junio de 1936, poco antes del estallido de la Guerra Civil, que dejó una veintena de muertos, y sobre todo la catástrofe del tren correo en el túnel número 20 de la línea, que el 3 de enero de 1944 dejaba una cifra de muertos que, según las fuentes oscila entre los doscientos y los ochocientos y al día de hoy sigue siendo la mayor tragedia de la historia de los ferrocarriles en España.
Lanuza, sin embargo, no cree que hubiera una relación directa entre los dos accidentes y las gestiones iniciadas en 1947 con General Railway Signal para instalar el CTC «Los problemas financieros y políticos por la falta de reconocimiento del gobierno franquista retrasaron la puesta a punto de la instalación hasta el mes de abril de 1954, que tuvo lugar gracias a la colaboración de Marconi Española», cuentan Manuel Álvarez, Mike Bent, el propio Lanuza y Lluis Prieto en su libro El Ferrocarril de Ponferrada a Villablino y la minería en el Bierzo, editado en el año 2000.
El CTC, añaden, «tenía el puesto de mando en Ponferrada y controlaba todas las señales y estaciones hasta Brañuelas». Y eso eran 32 agujas en total y 50 señales luminosas «Estas señales eran muy características, pues poseían un sólo foco y un sistema mecánico cambiaba las lentes», explican los autores. La señales avanzadas de entrada y salida de las estaciones sí contaban con un segundo foco para anunciar precaución y régimen de maniobras.
Si parece claro que influyera en dotar a la línea berciana de un equipo pionero la inminente puesta en servido del tráfico de hierro procedente del Coto Wagner.
Hoy, acabada la extracción del hierro y prácticamente también la de carbón, la línea se contorla desde un único punto en León hasta la señal de entrada de Monforte de Lemos. Y la mesa de control, en su día un equipo pionero, ha sido traslada al Museo del Ferrocarril, a la sombra de las locomotoras del vapor del viejo tren minero a Villablino, que nunca tuvo bajo su control.
CARLOS FIDALGO
Fuente y fotografía: diariodeleon


