El movimiento volvió ayer al entorno de la vieja estación de ferrocarril después de que las obras se pararan en seco el pasado 22 de julio. El compromiso de la unión temporal de empresas (UTE) Ferrovial y Aroasa (Arranz Acinas) de retomar los trabajos esta semana se materializó ayer con la presencia de cuatros operarios, dos de los cuales consolidaban algunos elementos del techo del edificio y los otros dos retiraban escombros del interior. También se instalaron dos nuevas grúas. De modo, la rehabilitación del inmueble sí se ha retomado como aseguraron las adjudicatarias al Ayuntamiento aunque al ralentí.
El alcalde, Javier Lacalle, confía en que la UTE cumpla su promesa y normalice una situación que «nunca» se debiera haber producido. «Confiamos en que a lo largo de la semana se produzca esa normalización porque la obra acumula ya mucho retraso», indicó durante la visita a los trabajos de remodelación de San Agustín.
Por el momento, se descarta sancionar a las empresas por haber parado las obras sin motivo aparente, según aseguró el propio alcalde. «Podemos sancionar y podemos hacer de todo pero eso no resuelve el problema. Lo importante es que las obras se retomen y se ejecute la obra para la puesta a disposición de los burgaleses».
En este sentido, apuntó que si se hubiera rescindido el contrato con la UTE las obras podrían haberse demorado un año y medio.
La reforma de la antigua se adjudicó a estas empresas por un importe de 2,7 millones de euros. Sin embargo, ya plantearon problemas desde el principio al no estar de acuerdo con los plazos fijados para la firma del acta de replanteo e, incluso, llegaron a pedir la rescisión del contrato. Finalmente, las desavenencias se solucionaron y las obras se iniciaron con retraso sobre las fechas previstas, de modo que ya era imposible que finalizaran en diciembre aunque el objetivo era ejecutar el máximo posible antes del 31 de diciembre.
Sin embargo, Ferrovial y Arosa pidieron en julio un modificado de 560.000 euros y pararon unilateralmente la obra. El Ayuntamiento rechazó sus pretensiones al entender que no eran necesarias. Tras varias reuniones con responsables municipales, la UTE se comprometió la semana pasada a continuar con la obra, entonó el ‘mea culpa’ y achacó el parón a problemas de organización interna al haberles fallado algunas subcontrataciones previstas para realizar parte de los trabajos.
Diario de Burgos


