sábado, octubre 24, 2026
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Hungría: Cientos de refugiados parten a pie desde Hungría hacia Austria

Cientos de refugiados que llevaban días varados en Budapest han emprendido este viernes la marcha a pie hacia la frontera con Austria, que queda a casi 200 kilómetros de la capital húngara. Un grupo de unas 200 personas caminaba este mediodía por la calle Hegyalja en ruta para abandonar la ciudad, dado que las autoridades les impiden utilizar el tren hasta Alemania. Este país es el destino deseado por la inmensa mayoría de los que han llegado a Europa en su huida de la guerra. Padres, niños, ancianos, familias enteras caminan en este momento por la autopista húngara M-1, rumbo a Austria. Los hombres y los más jóvenes abren camino. Les siguen familias completas con sus carritos de bebé y su mochilla a la espalda. A falta de idiomas con los que hacerse entender, algunos solo repiten: «Siria; Austria».

Cerca de la una de la tarde, los refugiados empezaron a andar en dirección del centro histórico de la capital húngara. «La situación aquí es nefasta, llevo cuatro días y no se puede estar más», explicó Nasir al Omar, un estudiante de Arte y Literatura de la universidad siria de Alepo, a la agencia Efe.
Viaje Nº 21
1.050 km

La exasperación empieza a hacer mella en los migrantes. Más de 60 se han escapado de un centro de acogida cerca de Bicske, en el centro del país, horas después de que 300 hicieran lo mismo en otras instalaciones de recepción de extranjeros ubicadas en la frontera con Serbia, informa Reuters.

Un tren varado en una pequeña estación al oeste de Budapest ha sido durante la mañana el epicentro de la crisis migratoria europea. Cientos de refugiados (el número es todavía difícil de calcular) trasladados este jueves por la mañana de Budapest a Bicske, una pequeña localidad húngara a 36 kilómetros de la capital, permanecen en los vagones. Se niegan a entrar en el campo de acogido de la localidad. Otros muchos, sin embargo, ya fueron trasladados el jueves ahí.

Los migrantes no quieren que las autoridades húngaras registren sus identidades, un trámite que implica que es en ese país, en este caso Hungría, el que debe tramitar su solicitud de asilo. Quieren seguir camino hacia Alemania. Muchos muestran sus billetes. El tren que tomaron el jueves en la estación de Keleti de Budapest tenía por destino la ciudad de Sopron, junto a la frontera con Austria. Desde ahí, los refugiados, sirios en su mayoría, pretendían seguir a pie. Sorpresivamente, la policía detuvo el convoy en Bicske y trasladó a muchos al campo de acogido situado en el lugar. Otros resisten. Han pasado la noche en el tren. Reclaman libertad para seguir viaje. Ofrecen resistencia pasiva. Algunos se tiraban ayer a las vías, desesperados al saber que no podrían alcanzar la frontera austriaca.

La severidad con la que actuó la policía en la estación de Bicske alentó a muchos a quedarse en el tren, el único tren que partió ayer de la capital húngara. En Budapest, mientras tanto, continúa la acampada de más de 2.000 inmigrantes. Desalojados de la estación al mediodía, el hacinamiento en el exterior fue aún más denso, aún más penoso. A veces, es difícil no pisar a alguien al caminar por la plaza o la explanada inferior que une la estación con el metro.

La compañía ferroviaria húngara MAV, por su parte, ha informado de que no partirán trenes desde la capital hacia destinos de Europa Occidental, solo a las fronteras, donde los pasajeros deben cruzarla a pie y allí subir a otros vehículos para llegar sus destinos.

Este viernes por la mañana un tren rumbo a Sopron ha partido desde la estación sin refugiados, supuestamente porque estos esperan que se reinicie el transporte directo a países como Austria o Alemania, informó el portal Index.

Por otro lado, cientos de refugiados huyeron hoy de un centro de acogida en el sur de Hungría, donde estaban internados, informa la prensa húngara. La policía local estima que unas 300 personas salieron corriendo del centro de Röszke, en el extremo sur del país, y se dirigieron hacia la carretera M5, señala el portal de noticias index.hu. Un corresponsal de ese medio en la zona explicó que parte de los refugiados corrieron hacia un cercano campo, mientras que la policía los perseguía para llevarlos de nuevo al centro de acogida.

La mayor parte de los refugiados huidos fueron retenidos nuevamente por la policía, asegura la prensa local.En Röszke, donde en el pasado se produjeron ya disturbios entre refugiados y las fuerzas del orden, se encuentran internadas cerca de 2.000 personas a pesar de tener una capacidad para solo 800.

La prensa local habla de dos razones para el intento de huida de los refugiados. Una de las teorías es que los refugiados deseaban hablar con la prensa sobre sus condiciones en el centro, lo que las autoridades les denegaron. La otra señala que la huida es una protesta contra las malas condiciones en el centro, causadas sobre todo por la excesiva población en el mismo. El campamento de Röszke se encuentra a unos cuatro kilómetros de la frontera con Serbia, un poco alejado de la ciudad, rodeado por unos campos agrícolas y bosques

Mientras tanto, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, continúa con su discurso contra la llegada masiva de inmigrantes.»La realidad es que Europa está amenazada por el flujo masivo de personas, muchas decenas de millones de personas podrían venir a Europa», ha subrayado este viernes. «Ahora hablamos de cientos de miles pero el año que viene hablaremos sobre millones y esto no tiene fin», ha advertido. «De repente, veremos que somos una minoría en nuestro propio continente», ha augurado en declaraciones a una radio local, instando a Europa a «mostrar fuerza protegiendo nuestras fronteras».

La policía húngara ha informado este viernes de que que las autoridades interceptaron el jueves a 3.313 refugiados que entraron en el país de una forma ilegal por la frontera sureña con Serbia. Los cinco campos de acogida húngaros solo tienen capacidad para un máximo de 8.000 refugiados. Es una capacidad ridícula para la avalancha que llega a este país de menos de diez millones de habitantes. ACNUR calcula que ya han entrado más de 150.000. Solo ayer se sumaron 2.061, entre ellos 353 menores, según datos policiales. Pero Budapest es una trágica estación de tránsito.

El País

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