El organismo de seguridad ferroviaria validó el esquema de vigilancia vigente y continúa supervisando la evolución de los componentes junto con la empresa y el fabricante.
Renfe anunció este mediodía que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) ratificó la idoneidad de las medidas aplicadas sobre los trenes S106 de ancho fijo. Recordemos que la semana pasada la operadora retiró de servicio dos unidades al detectarse principios de fisuras en algunos bogies de este modelo de tren. Según la evaluación del organismo, los controles vigentes permiten una circulación segura mientras continúa el seguimiento de los compoenentes afectados y avanza su sustitución acordada con Talgo.
Con este respaldo de la AESF, la empresa sostuvo que no existe justificación técnica para aplicar una reducción generalizada de velocidad. Además, indicó que cualquier cambio operativo se adoptará si aparece evidencia científica. En ese marco, equipará una composición con sensores extensométricos para analizar tensiones en los bogies y compartir los resultados con el sindicato SEMAF. “Viajar en los trenes S106 es absolutamente seguro”, enfatizó la operadora en su comunicado.
Renfe recordó que reforzó el programa de vigilancia preventiva junto con Talgo y que acordó medidas con uno de los sindicatos ferroviarios, el Semaf. La AESF destacó que esos controles permiten detectar indicios en etapas tempranas y retirar elementos afectados antes de comprometer el comportamiento del material rodante. También se duplicaron las inspecciones mediante partículas magnéticas recientemente realizadas. Algunas de las medidas acordadas para la vigilancia fueron las siguientes:
- Acceso a toda la información. La compañía facilitará a los sindicatos toda la documentación técnica disponible, incluidos los estudios elaborados por Renfe, Talgo y tres entidades universitarias independientes.
- Se incrementará la frecuencia de las inspecciones destinadas a la detección temprana de posibles indicaciones, que pasarán a realizarse cada 5.000 kilómetros, lo que supone controles aproximadamente cada tres o cuatro días.
- Renfe elevará el nivel de exigencia preventivo de los criterios aplicados al seguimiento de los bogies según los criterios que se consensúen con la representación social, una medida que conllevará la retirada adicional de material y la paralización de más trenes para reforzar aún más los márgenes de seguridad establecidos.
- Se implantará un sistema adicional de detección capaz de monitorizar deformaciones en tiempo real sobre los bogies, una solución aplicada con éxito en los trenes japoneses de alta velocidad Shinkansen ante un problema similar ocurrido en 2017.
- Se impulsará la adquisición de nuevos bogies de ancho fijo con el objetivo de sustituir progresivamente los actuales y reforzar la fiabilidad de la flota.
- Se va a analizar la aplicación de un refuerzo al bogie que permitiría alargar su vida útil y que podría tener aplicación en el corto plazo.
Otro de los compromisos fue la mantener una mesa de trabajo con la AESF, cuyas primeras conclusiones son las que anunció hoy Renfe. En los próximos días, y si fuera necesario, la operadora también dispondrá de anulaciones y cambios gratuitos para lo pasajeros en caso que se vea afectado algún servicio que actualmente cubren los S106 AF.
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