La operadora cuestionó la resolución de la CNMC que obliga a compartir capacidad de mantenimiento pesado en La Sagra y advirtió posibles efectos sobre la disponibilidad de trenes, servicios comerciales y planificación operativa en distintas líneas de la red ferroviaria española.
Un atropello. Así calificó Renfe la resolución de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que le obliga a ceder espacios de mantenimiento pesado a la operadora Iryo en la base de mantenimiento integral de La Sagra. Por ello, ayer presentó un recurso ante la Audiencia Nacional contra dicha medida y, entre los argumentos para rechazarla, sostuvo que las instalaciones trabajan cerca de su límite operativo y que la disponibilidad real de vías aptas para determinadas intervenciones es inferior a la considerada por el regulador.
La empresa cuestionó, además, el criterio aplicado para calcular la capacidad disponible en el taller. Según indicó, la resolución equipara actuaciones de distinta complejidad únicamente por el tiempo de permanencia de los trenes dentro de las instalaciones, sin diferenciar tareas de mantenimiento ligero y pesado. Renfe afirmó, por ejemplo, que determinadas operaciones que Iryo debe realizar sobre bogies reducen recursos técnicos y afectan la programación de intervenciones sobre su propio material rodante.
La compañía señaló que la apertura de espacios para otros operadores ferroviarios podría afectar servicios de alta velocidad y prestaciones Avant. Entre las relaciones mencionadas aparecen Madrid-Barcelona, el Eje Atlántico, Huelva, País Vasco y los servicios entre Valladolid y Madrid. Renfe estimó además un impacto económico superior a 60 millones de euros anuales derivado de ajustes operativos y menor disponibilidad de trenes.
La operadora recordó que negoció con Iryo desde 2024 la posibilidad de realizar mantenimiento pesado, aunque indicó que no se firmaron contratos para compartir talleres. También remarcó que la Ley del Sector Ferroviario establece acceso no discriminatorio para mantenimiento ligero, pero no obliga a facilitar instalaciones para intervenciones pesadas. En paralelo, Renfe mantiene en marcha su Plan de Talleres 2025-2030, con inversiones cercanas a los 1.000 millones de euros destinadas a nuevas bases y actuaciones sobre instalaciones ferroviarias. También, hace un mes, la empresa licitó por 43 millones de euros la construcción de una base de mantenimiento en Móstoles, vinculada al Plan de Renovación de la línea C-5 de Cercanías Madrid actual.
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