El pasado viernes, cerca del mediodía, el consorcio compuesto por Sidenor, Finkatuz, BBK y Vital llegó a un acuerdo con la firma Pegaso para la compra del 29.76% de la empresa Talgo por €156.7 millones. Con esto, se cierra un capítulo en la historia reciente de la ferroviaria y se cumplirá con lo que el Gobierno de España quería: que la empresa quede en manos españolas.
Una cronología
Pegaso, cuya participación en Talgo es del 37.8% y es controlada originalmente por el fondo de inversión Trilantic, había hecho pública su intención de vender gran parte de sus acciones en la ferroviaria durante 2021. El asunto fue que hubo potenciales compradores, pero no se concretaban ofertas certeras por varios motivos.
El primero, la deuda de Talgo. A la fecha, asciende a unos €467 millones. La segunda tuvo que ver con los potenciales compradores. La húngara Ganz-MaVag hizo una OPA (oferta pública de adquisición) por el 100% de la compañía por casi €620 millones, a razón de €5 por acción. Esto prendió las alarmas en el gobierno español porque, si se concretaba la venta, Talgo pasaría a manos extranjeras. El gobierno usó su poder de veto y, alegando cuestiones de seguridad nacional, dejó sin efecto la OPA, aunque comenzó un proceso para que la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) pudiera hacerse con acciones de Talgo e interesar a posibles inversores nacionales, ya que el ingreso de nuevos capitales podría rebajar la presión sobre la deuda existente.
Otra que lo intentó fue la checa Škoda que, si bien no hizo una OPA, sí intentó proponer una fusión industrial con Talgo. Los accionistas dudaron de la pertinencia y alcances de lo que proponía la firma, por lo que declinaron seguir con más negociaciones en esa vía.
Problemas de reputación
En medio de todo esto, Talgo tuvo que hacer frente a varios cuestionamientos. El primero de ellos, a nivel local, fue la demora en la entrega de los trenes Avril. Según consta en el acuerdo de compra de 2016 entre el Gobierno y Talgo, las primeras unidades debieron haberse entregado a Renfe en 2021 pero, por la pandemia de Covid, problemas en el suministro de componentes y cambios menores en el diseño, se demoró hasta mayo de 2024. Y el debut de estos trenes tampoco ayudó a la reputación de la compañía: se viralizaron videos de pasajeros donde en los viajes se evidenciaban sacudidas y vibraciones preocupantes para un modelo recién entregado. Un año después, el descubrimiento de una fisura en un bogie de un tren Avril ocasionó que Renfe, única operadora en España de este modelo, enviara a revisión varias formaciones y eliminara el servicio AVLO de la ruta Madrid-Barcelona, que se prestaba con estas unidades.
El segundo fue que se acumularon retrasos en otros pedidos. El encargo de Renfe por trenes de una nueva serie, la 107, aún no tiene fecha de entrega de las primeras unidades y algo similar ocurrió con el Talgo 230, para Alemania y Dinamarca, aunque en las últimas semanas han respirado tranquilos porque pudieron concretar la entrega de algunas unidades y, ya homologadas por los entes reguladores europeos correspondientes, los 230 comenzaron a circular y, de momento, no han presentado inconvenientes.
¿Cómo quedará compuesta Talgo?
Según la información disponible sobre cómo está compuesto el capital actual de Talgo, los porcentajes actuales se dividen así:
- 51% de capital flotante en el mercado
- 37.8% Pegaso Transportation International S.C.A.
- 7.8% SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales)
- 5.04% Torrblas S.L.
- 3.56% Torreal, SCR, S.A.
- 3.04% Amundi Asset Management
- 1.13% Deutsche Asset & Wealth Management
- 1.07% Universal Investment GmbH
- 0.69% Goldman Sachs Asset Management Belgium
- 0.63% Dimensional Fund Advisors LP
- 0.50% GVC Gaesco Gestión SGIIC SA
- 0.43% KLP Kapitalforvaltning AS
La lista se modificará a partir del segundo accionista antes del 31 de enero de 2026, cuando quedará así:
- 29.7% Consorcio industrial vasco (Sidenor, Finkatuz, BBK y Vital)
- 8.1% Pegaso
Si bien los números con los que cuenta Talgo en la actualidad son de consideración, no puede decirse que haya dejado de ser atractiva para los inversores ya que, pese a los fracasos, fueron 2 empresas las que intentaron hacerse cargo de las operaciones o aliarse, sumado a que dos entes de inversión estatal estarán entre los accionistas desde principios de febrero de 2026. Y no es por pura caridad el interés de los inversores: a pesar de los retrasos, Talgo sigue expandiéndose con su material rodante por el mundo, es uno de los pocos que cuenta con tecnología de fabricación de rodaduras de ancho variable y los contratos que tiene pendientes, junto con algunas proyecciones de actuación en otros contratos, suman unos €11.600 millones.
Las imágenes de esta nota fueron facilitadas por la empresa, entidad y/u organismo de gobierno involucrado. Las de particulares han sido acreditadas al pie de la foto.


