La ciudad de Viena y Wiener Linien lanzaron una campaña para reducir demoras en tranvías y autobuses mediante sanciones más duras, prioridad semafórica ampliada y nuevos carriles exclusivos en la red urbana.
Viena es una referencia en transporte público: el 34% de los desplazamientos de sus residentes se realizan en tranvía, autobús o metro. Para sostener esa tendencia, la ciudad y Wiener Linien lanzaron una campaña de aceleración bajo el lema «Más velocidad para autobuses y tranvías».
El estacionamiento ilegal es el principal obstáculo: cuatro veces al día, en promedio, vehículos mal aparcados bloquean la marcha de tranvías y autobuses, alterando intervalos y generando demoras. Desde el 1 de enero de 2026, obstruir el servicio cuesta 467 euros de multa.
Los expertos analizan 29 líneas de tranvía y 135 de autobús para localizar puntos conflictivos. Las medidas previstas incluyen prioridad semafórica ampliada, carriles exclusivos adicionales y supresión de cuellos de botella. El 75% de los semáforos de la red ya otorgan paso preferente; desde 2024 se sumaron 40 nuevos sistemas.
La mitad de las rutas de tranvía opera ya sobre vía exclusiva. El número de coches mal aparcados cayó de 3.600 en 2010 a unos 1.500 en la actualidad, una reducción del 60%. Los puntos saneados se transformaron en espacios verdes con árboles, bancos y fuentes. La iniciativa combina eficiencia operacional con mejora del entorno urbano para residentes y usuarios del transporte.
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