Los trenes estaban funcionando en Costa Rica hasta que se diera la orden de cierre por el presidente Figueres O., tirando a la calle a cientos de trabajadores directos e indirectos que quedaron al garete, después de haber trabajado en trenes toda una vida. Fue arbitraria la decisión en lugar de pensar en modernizar un transporte que tenía comunicación con ciudades, pueblos y con los principales puertos del Atlántico y el Pacífico. En ese momento, habría sido más económico, pero existían otros intereses. Finalmente, el tren en ruinas fue rescatado de ellas después de haber sido víctima del hampa.
Fue don Miguel Carabagíaz el héroe que lo puso en marcha, primero, en pequeñas distancias; después, poco a poco, fue extendiendo cada vez más hasta llevarlo a Heredia y Cartago. Ahora, el tren no avanza, pues la promesa de llevarlo a la ciudad de Alajuela está varada. Dios quiera que no existan otros intereses como los hubo en el pasado. El colmo, ahora hay deterioro en los vagones de pasajeros, especialmente los que van a Heredia.
La promesa del Gobierno actual de modernizar el tren no se ha dado, mucho menos una nueva plataforma tecnológica para trenes de cercanías que sirva para satisfacer las necesidades de transporte en la Meseta Central y que de acuerdo con el número de pasajeros, día tras día mayor, debería ser confortable, eficiente, con disminución de gastos energéticos aprovechando las importantes innovaciones que hoy se ven en otros países similares a nosotros y hasta con menos recursos. Innovaciones tales como tren eléctrico para trasporte rápido y masivo en líneas de cercanías urbanas y suburbanas, con distancias cortas entre estaciones.
Con la acogida que tiene el Incofer, la capacidad de transporte de viajeros aumentaría, más en nuestros país donde las paradas son frecuentes. Tenemos que aprovechar que existe incremento de la demanda como estamos viendo con los trenes que viajan repletos de pasajeros. Todo lo contrario, a estas alturas ya se debería estar haciendo más, como nuevas infraestructuras ferroviarias, renovando el parque de los trenes que tenemos con nuevas y modernas unidades. No puede ser posible que a estas alturas en la Asamblea Legislativa no hagan nada nuestros diputados al respecto y el nuevo presidente ejecutivo del Incofer esté tranquilo, despreocupado. En Madrid, recientemente viajé en un tren de cercanías, elegante, confortable, con cuatro coches, que tengo la seguridad, que para nuestras necesidades, sería lo ideal.
Por qué tenemos que ser tan dejados ahora; nos estamos olvidando de la formación que tuvimos en la familia y con nuestros profesores. Estamos olvidando aquellas personas esforzadas y trabajadoras que construyeron los trenes, esos que no se anduvieron por las ramas pasando por sitios insalubres, con malaria, sin medicamentos y algunos hasta mal alimentados.
A mediados del siglo pasado, enviaron a Alemania a jóvenes a especializarse en trenes (ing. Rafael Redondo). Hoy tienen todo y más, y no hacen nada. Qué pasa a estas nuevas generaciones de costarricenses cada vez menos esforzadas, donde viven y trabajan con grandes privilegios, y haciendo huelgas por todo. Ahora resulta que hasta en la Asamblea Legislativa hay diputados que pierden el tiempo en asuntos sin importancia habiendo uno que necesita ser atendido con urgencia como lo es el tren. Estamos muy dormidos en este país que de seguir así, nos vamos a llevar un sopetón que nos dejará hablando solos. Los accidentes de tránsito podrían ir en aumento…
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