sábado, noviembre 7, 2026
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Malasia: Adiós al AVE del sureste asiático por el que suspiraban el Gobierno y las constructoras españolas

El Gobierno de Malasia ha abandonado el proyecto de la línea de alta velocidad que conectaría el país con su vecino Singapur. El proceso era seguido de cerca por las constructoras españolas e incluso por Moncloa, que veía la posibilidad de repetir la experiencia del AVE La Meca-Medina con un consorcio con participación pública

Uno de los grandes proyectos mundiales en el ámbito de la alta velocidad se ha quedado en la estacada: la línea que iba a unir Malasia y Singapur a través del ferrocarril más rápido del planeta. Un proceso que estaba siendo seguido con especial atención no sólo por los grandes grupos españoles de infraestructuras e ingeniería sino también por el propio Gobierno, que había recibido numerosas muestras de interés de los dos países implicados en el proyecto, especialmente de Singapur, para que España participara en él.

Sin embargo, la línea de alta velocidad del sureste asiático ha sido víctima de los austeros planes del nuevo Gobierno de Malasia, cuyas primeras decisiones han pasado por abandonar algunos de los grandes proyectos trazados por sus antecesores con el objetivo de ajustar las cuentas públicas.

El nuevo Ejecutivo del país ha estimado que la línea de alta velocidad, que uniría la capital, Kuala Lumpur, con Singapur, uno de sus principales socios comerciales, supondría un gasto innecesario y demasiado caro (el coste del proyecto se iba por encima de los 30.000 millones de dólares). Precisamente, la línea se había planificado bajo la base de que el tráfico aéreo entre ambos países está prácticamente colapsado. Sin embargo, el enfoque económico ha prevalecido finalmente.

De esta forma, se esfuma una nueva oportunidad para las empresas españolas en el sector de la alta velocidad fuera de nuestras fronteras. Se suma así a una lista en la que también figura el tren bala de Brasil y la segunda línea de alta velocidad en Reino Unido que, al contrario de las anteriores, sigue adelante pero que no seleccionó a ningún consorcio con presencia española para los diferentes lotes en los que dividió el contrato.

Articular un consorcio público

En el caso concreto de la línea entre Kuala Lumpur y Singapur, el interés llegaba incluso hasta al Gobierno español. Autoridades tanto de Malasia como de Singapur se habían mostrado interesadas en modelo de alta velocidad español y habían llevado a cabo diversas visitas para conocerlo de primera mano.

En este contexto, ambos países, especialmente Singapur, habían expresado su deseo de que el diseño y la construcción del trazado tuvieran firma española. De hecho, durante la pasada legislatura, el Ministerio de Fomento llegó a plantearse la posibilidad de confeccionar un consorcio con participación de empresas públicas, como ya hizo para el AVE La Meca-Medina (cuyo contrato principal terminó logrando) y el tren bala de Brasil (para el que llegó a constituir un grupo de empresas aunque todo quedó en un proyecto debido a que el Gobierno local abandonó la idea).

No obstante, el interés mostrado por diversas empresas chinas por intervenir en el proyecto enfrió un tanto las intenciones del Gobierno español, sabedoras de que las compañías del sector evitan siempre que pueden competir con las chinas al no poder igualar sus condiciones, toda vez que en la mayoría de los casos son empresas que acuden a estos procesos con el apoyo financiero del Gobierno. Aún así, el AVE del sureste asiático permanecía en los radares, hasta ahora.

Tras un nuevo fiasco de la alta velocidad en el exterior, otra de las oportunidades se da en Rusia, que ya trabaja en una segunda línea, tras poner en marcha la que une Moscú con San Petersburgo. Por el momento, la jugada se repite y el interés por la participación española es manifiesto.

RAÚL POZO

Fuente y fotografía: vozpopuli

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