El operador checo Leo Express, participado mayoritariamente por la operadora española Renfe, estrena servicios internacionales utilizando material rodante alquilado. Las nuevas rutas conectarán de forma directa las capitales de República Checa y Eslovaquia a partir del próximo 30 de abril.
El grupo Renfe consolida su estrategia de expansión en Centroeuropa mediante la puesta en servicio de tres ramas Talgo VI bajo el esquema de arrendamiento. Esta operación, gestionada a través de su filial de alquiler de material ferroviario, permitirá a Leo Express inaugurar una conexión directa entre Praga y Bratislava. Asimismo, el operador recuperará el trayecto hacia Prešov y restablecerá la circulación en Staré Město, zona afectada previamente por modificaciones en la electrificación de la red.
La llegada de estos convoyes supone el cierre de un proceso de homologación de dos años. Durante este periodo, las autoridades correspondientes validaron la seguridad operacional necesaria para que los coches circulen por las infraestructuras checas y eslovacas. Cada rama dispone de trece coches y ofrece una capacidad total de 354 plazas. La gestión del mantenimiento predictivo y correctivo se dividirá entre la empresa local y especialistas técnicos de la matriz española.
El operador ferroviario checo, del cual la compañía pública española posee el 50 % de las acciones, busca superar los seis millones de usuarios anuales para 2026. Al acto institucional asistieron el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y directivas de la división de proyectos internacionales y de alquiler de material, Inmaculada Gutiérrez Carrizo y Carmen García Cristóbal, respectivamente. El despliegue de estos trenes responde a una planificación que integra servicios comerciales de acceso abierto y obligaciones de servicio público en la región.
Este proyecto de interoperabilidad refuerza la presencia española en mercados exteriores más allá del mercado doméstico tradicional. El uso de equipos con tecnología de pendulación natural facilita la explotación en trazados con curvas pronunciadas típicos de la geografía centroeuropea. La estación central de Praga servirá como nodo principal para estos nuevos servicios transfronterizos que optimizan la conectividad ferroviaria europea.
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