La operadora belga puso en servicio una nave de 200 metros que permite intervenir hasta cuatro trenes simultáneamente, aplicando el método TIM de mantenimiento integrado al horario comercial.
La SNCB inauguró oficialmente el pasado viernes un nuevo pabellón en su taller de tracción de Ostende, tras una inversión de 47 millones de euros destinada a modernizar la infraestructura de mantenimiento y mejorar la disponibilidad del material rodante. Se trata del quinto gran taller que el operador belga pone en servicio en los últimos años, después de los complejos de Arlon, Hasselt, Kinkempois y Melle, dentro de un plan que destinará 1.400 millones de euros entre 2023 y 2032 a la renovación de instalaciones de mantenimiento, lo que representa el 15% del presupuesto de inversión global.
El nuevo pabellón tiene 200 metros de largo, 18 de ancho y 13 de altura, con dos vías pasantes accesibles desde ambos extremos, y comenzó a funcionar los últimos días de 2025, aunque el pasado viernes se hizo el anuncio oficial de la puesta en marcha. Estas dimensiones permiten realizar el mantenimiento de trenes completos sin necesidad de desacoplar, y atender simultáneamente hasta cuatro formaciones. Además, se construyó una fosa de inspección exterior de 370 metros equipada con plataforma móvil para pantógrafos, lo que optimiza las intervenciones desde la cubierta de los trenes y reduce los tiempos de trabajo.
El taller adopta el principio TIM (Timetable Integrated Maintenance), comparable a un pitstop de competición: los trenes ingresan cada dos semanas para intervenciones de cuatro horas durante horarios valle, lo que permite una rápida reincorporación al servicio comercial. Los técnicos trabajan en turnos nocturnos para garantizar la disponibilidad del material rodante en las horas punta matinales.
La instalación cuenta con más de 900 paneles solares que generan 400 kWc anuales, equivalentes al consumo de 80 hogares, y sistemas de recuperación de agua de pluvia. Para los trabajadores, el diseño incluye suelos rebajados respecto a las vías, fosas más profundas y herramientas modernas como taquillas automáticas y plataformas móviles que mejoran la ergonomía y la seguridad operacional.
El complejo de Ostende emplea actualmente 250 personas y mantiene cerca de 400 ramas y locomotoras mensuales, siendo clave para el tráfico ferroviario en Flandes Occidental. La SNCB contrató más de 100 trabajadores en los últimos cinco años y planea incorporar otros diez en 2026, reforzando su papel como empleador regional.
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