Las Cámaras de Comercio e Industria aragonesas reiteraron ayer que, si la comunidad no dispone de una red de carreteras y ferrocarril acorde con el siglo XXI, la competitividad de sus empresas y la vertebración territorial serán «un lastre» en un próximo futuro. El tejido empresarial aragonés advirtió de esta situación en la última reunión de la Comisión de Logística, Transporte e Infraestructuras del Consejo Aragonés de Cámaras de Comercio e Industria, en la que se demandó «un impulso inversor muy importante» para un sector, la logística, que se trata de uno de los más dinámicos de la economía regional.
Desde la organización cameral aseguraron que Aragón es una comunidad fronteriza pero sus conexiones por carretera y ferrocarril precisan una gran mejora y proyectos como la reapertura de la línea Zaragoza-Canfranc-Pau o la Travesía Central de los Pirineos «siguen sin ver un horizonte temporal claro, concreto y preciso».
Asimismo, apuntaron, hay autovías que están sin terminar, como la A23 (Teruel- Zaragoza- Huesca); la del Pirineo A-21; la que une Huesca y Lérida (A-22) y la Daroca-Calatayud-Soria. También está pendiente la comunicación entre Madrid y Teruel y que deben solucionarse los problemas de la N-II y N-232, carreteras con un gran volumen de tráfico y una elevada siniestralidad.
Las conexiones ferroviarias con el resto de comunidades también tienen un déficit significativo, sobre todo el corredor Cantábrico-Mediterráneo o en la implantación del ancho europeo en las vías aragonesas.


