En un informe dado a conocer a la prensa esta mañana, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) señaló que el descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz, y la posterior colisión del Alvia, se produjo por la rotura de un fragmento de vía ocurrida antes del paso del tren que se dirigía a Madrid.
El informe detalla que las marcas encontradas en las ruedas de los primeros coches del tren de Iryo son similares a otras halladas en otros trenes que circularon antes por esa vía. En el análisis de los rieles que se hizo en el lugar del accidente se encontró un fragmento en el que se hallaron golpes coincidentes con las ruedas de la formación que descarriló. Esto permitió a los miembros de la comisión emitir una primera impresión de cómo se habría producido el descarrilamiento del Iryo:
«Estas muescas consisten en una marca en la zona exterior de la banda de rodadura, compatible con un impacto contra la cabeza de carril en una posición de no continuidad con la zona previa a la fractura. El hecho de que estas muescas se encuentren en el coche 5, y que el coche 6 fuese el primero descarrilado de la composición es compatible con que el carril se estuviese volcando hacia el exterior (lado derecho según el sentido de avance) durante el paso del coche 5, de manera que el coche 6 descarriló debido a una falta completa de continuidad en la rodadura». (extracto del informe)
Estos hallazgos están pendientes de ser corroborados por los análisis de laboratorio, que intentarán determinar qué fue lo que provocó la rotura de la vía en ese punto.



