«El silbatazo de una locomotora es sagrado. Sagrado como los bosques, como las montañas, como los abismos que lo han oído y lo esconden, lo devuelven, lo tragan para siempre jamás…»: Fernando del Paso
Hace tres años que el potente rugido de su máquina guarda silencio, ese estruendo que de inmediato traslada a principios del siglo XIX, cuando el tren era el sistema de transporte más novedoso que existía en el país. Hoy, la locomotora 279, descansa en la Antigua Estación del Ferrocarril Interoceánico de Cuautla.
El conjunto ferroviario es de los principales inmuebles históricos de la ciudad de Cuautla, incorporado en el 2012 a la Zona de Monumentos Históricos, escenario de relevantes episodios de la historia nacional y local, y actualmente sitio que recibe a miles de turistas anualmente.
El recinto fue testigo de la batalla del Sitio de Cuautla de 1812, en tiempos de la Reforma fue utilizado como hospital y cuartel, mientras que en 1911 fue escenario del histórico encuentro entre Emiliano Zapata y Francisco I. Madero.
Andar por sus pasillos y sus amplios jardines es remontarse, sin tener conciencia de ello, a los siglos XVII y XVIII, cuando comenzó a escribirse la historia de esta plaza, que hoy es patrimonio invaluable de los cuautlenses.
La historia empieza…
En el siglo XVI se construyó en Cuautla el convento de San José, ampliado y modificadoen 1640, para convertirse en lo que hoy es el Convento de San Diego.
Durante la guerra de independencia, en 1812, José María Morelos, sus oficiales y el pueblo de Cuautla defendieron esta plaza que fue atacada por las fuerzas realistas. El hecho hoy es recordado y conmemorado como la batalla del Sitio de Cuautla.
La toma de Cuautla por parte del ejército Libertador del Sur, en Mayo de 1911, también ocurrió en este sitio, así como la entrevista Madero-Zapata, el 18 de Agosto del mismo año.
El recinto también fue utilizado como cuartel y hospital durante la Guerra de Reforma, en los años de 1857 a 1861. Veinte años después, en 1881, este espacio se pone a disposición de Ferrocarriles Nacionales de México (FNM).
El tren llegó a Cuautla
Como estación de tren, fue inaugurada el 18 de junio de 1881 por el entonces presidente Manuel González, ocupando gran parte de lo que fuera la huerta del Convento de San Diego.
Según consta en los archivos históricos de lo que hoy es el Museo Vivencial 279, instalado en el complejo de la Estación del Tren, el convento fue «expropiado por la Ley de Desamortización de Bienes de la Iglesia en 1856».
«Su nave principal y capilla fueron utilizadas como bodegas; el claustro se habilitó como hotel, oficinas y restaurante; y en los terrenos del huerto se ubicaron el patio de inspección y la casa de máquinas».
La Estación de Cuautla, perteneciente al Ferrocarril Interoceánico, brindaba en aquel entonces servicio de trasporte público entre México y Ciudad Morelos (antiguo nombre de Cuautla).
En 1924 se puso en servicio en esta estación la máquina de vapor de vía angosta del Ferrocarril Interoceánico número 279. La locomotora formó parte de un lote de 27 construidas por la BaldwingLocomotive Works de Filadelfia para FNM.
Lo locomotora utilizaba chapopote como combustible; sin embargo, fue modificada en 1989 en talleres de Aguascalientes para utilizar Diesel.
En pleno auge de las locomotoras de diesel en México, en 1948, Ferrocarriles Nacionales de México disponía de mil 30 máquinas, pero en 1957 había sólo 560; la 279 fue la última en funcionamiento.
Defienden cuautlenses la 279
La máquina de vapor 279 fue conservada en la Estación de Cuautla, donde prestó «servicios esporádicos» hasta 1992 en lo que hoy se conoce como el Tren Escénico, con recorrido de Cuautla a Yecapixtla.
Ferrocarriles Nacionales pretendió en 1988 trasladar a la 279 a sus talleres, como parte de un proceso de recuperación de materiales que realizaba. El intento derivó en la oposición del pueblo de Cuautla que defendió la máquina como suya.
«Con patrullas de la Policía Municipal impidieron el paso en la vías», consta en las mamparas exhibidas en el Museo Vivencial. El hecho concluyó con la donación de la máquina a la ciudad.
Sin recursos para repararla
La Estación del Tren ha sido remodelada en al menos cuatro ocasiones, en 1999, 2002, 2006 y 2008. La última intervención también incluyó a la máquina de vapor que fue puesta al servicio de la población a través de recorridos turísticos ese mismo año.
Más tarde, en el 2012,el gobierno municipal reactivó un corto recorrido de fines de semana, con un costo muy bajo de recuperación. Ese año fue el último que la locomotora de vapor hizo vibrar los patios de la Estación, una descompostura en su caldera y la falta de recursos municipales para repararla, la confinaron en la histórica plaza donde actualmente está resguardada.
El síndico municipal, Oscar Rosales Corona, habría estimado una inversión de 300 mil pesos para realizar un diagnóstico de las condiciones físicas y mecánicas de la locomotora. El déficit presupuestal en el Ayuntamiento de Cuautla, no ha permitido hasta ahora la reparación.
Actualmente la 279, que hasta 2012 era la única máquina de vapor del país en funcionamiento, forma parte del patrimonio ferroviario de Cuautla, exhibido en el Museo Vivencial que lleva su nombre. Este espacio fue construido en 2013 con recursos por siete millones de pesos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
Pese a no estar en funcionamiento, diversos portales turísticos de internet ofertan un recorrido a bordo de la histórica máquina, que hoy es icono de la ciudad, y que ha sido utilizada como escenario para filmes cinematográficos nacionales e internacionales, incluso plasmada en billetes de 100 pesos conmemorativos al Centenario de la Revolución Mexicana.
Demandan conservación
El Consejo del Patrimonio Histórico de Cuautla A. C., a través de su vicepresidente Jaime Martínez Rivera, demandó acciones permanentes para la conservación de la Antigua Estación del Ferrocarril.
La plaza es protegida por la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos desde el 2012; empero, aloja reiteradamente exposiciones comerciales, artísticas y culturales.
En su histórica infraestructura las autoridades municipales en turno han solapado la instalación temporal de grandes escenarios, juegos inflables, enlonados, incluso cilindros de gas para la venta de comida rápida, que ponen en un grave peligro el patrimonio histórico de la ciudad.
El Sol de Cuernavaca


