La operadora impulsa una nueva instalación en el suroeste de Madrid para atender la demanda de la C-5 y preparar la llegada de nuevas unidades, dentro del plan nacional de talleres con horizonte 2030.
Renfe licitó la construcción de una base de mantenimiento en Móstoles-El Soto, con un presupuesto de 42,7 millones de euros y un plazo de 18 meses. La actuación se integra en el «Plan Integral de Talleres y Mantenimiento 2025-2030», orientado a adaptar el sistema al nuevo material rodante y a la demanda de pasajeros en la red de Cercanías Madrid.
La instalación dará soporte a la línea C-5, uno de los ejes con mayor volumen de la capital, y se prepara para recibir trenes de Stadler serie 453. Estas unidades superan los 500 viajeros y requieren infraestructura específica, con vía, andenes técnicos y equipamiento de taller acordes a sus dimensiones y prestaciones.
El proyecto contempla tres vías interiores de 200 metros y otras tres exteriores, además de una vía de lavado y otra con torno. Incluirá edificio de oficinas y servicios auxiliares. Según la compañía, la nueva base permitirá aumentar la capacidad de estacionamiento y reducir tiempos de intervención, con impacto en la disponibilidad del material y la operación diaria.
En paralelo, se despliega un esquema de mantenimiento predictivo con monitorización en tiempo real, inspecciones automáticas en vía y herramientas digitales. El programa nacional supera los 1.000 millones de euros. Para la C-5, que registra 72 millones de viajes anuales, el plan de actuación asciende a 1.350 millones, con inversiones de ADIF en infraestructura y de RENFE en flota y talleres.
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